El teatro que marcó una era en el entretenimiento popular

El teatro que marcó una era en el entretenimiento popular

El Teatro Blanquita se levantó en un punto de la capital asociado al espectáculo desde el siglo XIX. En la antigua Plaza Villamil operó el Circo Orrín, uno de los recintos de entretenimiento más importantes del porfiriato. Sobre ese mismo terreno, en el actual número 16 del Eje Central, en la colonia Guerrero, se asentó después una línea de espacios dedicados a públicos numerosos, ligada a la tradición de carpa, revista y variedades que marcaría la identidad posterior del Blanquita.

La historia del inmueble en el siglo XX está ligada a Margo Su y Félix Cervantes. Antes del Blanquita impulsaron en el predio el Teatro-Salón Margo, antecedente directo del recinto. Tras su demolición, en 1958, se construyó un nuevo teatro que abrió el 27 de agosto de 1960 con Libertad Lamarque. El nombre “Blanquita” hace referencia a Blanca Suárez, hermana de Margo Su. Desde su apertura se definió por una cartelera orientada al entretenimiento popular. Su fama se sostuvo con una programación continua de teatro de revista, comedia, música popular y variedades. Por su escenario pasaron figuras ligadas al espectáculo masivo como Germán Valdés Tin Tan, Adalberto Martínez Resortes y Jesús Martínez Palillo, además de cantantes como Vicente Fernández y Juan Gabriel. El teatro también fue sede de auténticos fenómenos de taquilla: entre los casos más citados está el espectáculo encabezado por Francis. Esa permanencia da cuenta de un modelo basado en funciones constantes, precios accesibles y una relación directa con públicos amplios.

Créditos: (Especial)

Entre las décadas de 1960 y 1980, el Blanquita fue uno de los recintos de mayor concurrencia en la Ciudad de México. A diferencia de los teatros públicos o universitarios, su programación dependía del rendimiento ante taquilla y de la capacidad de mantener el interés popular. Ahí coincidieron la revista, la comedia política, los cantantes de gran arrastre y los espectáculos de variedades en un periodo en que ese modelo concentraba a miles de espectadores.

El inicio de la decadencia se asocia a varios cambios acumulados. Desde la década de 1990, la televisión, los nuevos consumos de entretenimiento y la transformación de la oferta cultural redujeron el peso del teatro de revista. También incidieron el desgaste del inmueble, problemas administrativos y la modificación del entorno urbano del Centro Histórico. El cierre llegó en 2015.

Desde 2015 el inmueble permanece cerrado. En 2023 fue incorporado al patrimonio público; en 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el teatro podría reabrir como parte de un corredor cultural entre Bellas Artes y Garibaldi, proyecto aún sin ejecución.

EEZ