Élmer Mendonza lanza novela sobre mujeres, poder y violencia

Élmer Mendonza lanza novela sobre mujeres, poder y violencia

La sirena y el jubilado (Alfaguara, 2026), la nueva novela de Élmer Mendoza (Culiacán, 1949), sigue a Carmen Larrañaga, una mujer que decide participar en la política en Sinaloa en un entorno atravesado por violencia y descalificación, donde un atentado marca el rumbo de su historia y la coloca en un escenario de riesgo constante. A partir de ese punto, la candidatura deja de ser sólo una aspiración y se convierte en un conflicto que se sostiene frente a distintos frentes.

Así, la protagonista es una mujer como tantas en este país. “Yo he visto mujeres que tuvieron que sufrir cosas como las que sufre Carmen. Por ejemplo, que los papás tuvieron que cederlas por un vehículo, por dinero o porque les ponían un arma en la cabeza; entonces los viejos decían pues qué hago igual se la van a llevar”, dice en entrevista el autor de Balas de plata.

A partir de ese contexto, la novela construye a una protagonista que enfrenta obstáculos dentro del propio sistema. “Las mujeres van cuesta arriba, incluso las mujeres que están dedicadas a la política que son políticas profesionales creo que también van cuesta arriba”, comenta.

En este sentido, la violencia aparece como un límite constante en ese trayecto. “La violencia pues es muy difícil combatirla con ideas, así uno siempre pierde, entonces tiene que haber otro elemento para poder enfrentarla”, refiere Mendoza.

Ese elemento es Néstor del Valle, un hombre jubilado que se involucra cuando la amenaza se vuelve concreta. “Las circunstancias del camino yo las escribo de tal suerte que él no tenga opción como un hombre consciente, como un hombre que es viudo y que su esposa le dijo que cuando viera una mujer en problemas no dudara en echarle la mano”, ataja.

La relación entre ambos se construye a partir de lo que comparten, nunca fueron pensados como una pareja, pero tampoco como padre e hijo, ellos, en estas circunstancias límite son algo más. “Cuando uno cuenta sus cosas es para establecer un vínculo y a veces ese vínculo es muy potente, que es lo que ellos hacen”, comenta.

En ese cruce entre política y violencia, la novela también muestra una forma de descalificación. “Para muchos, una mujer bonita sirve para una cosa y dudan de si para algo más, pero Carmen se defiende y se planta, ella no cae en esa trampa, la  de creer lo que otros creen que ella es. Yo aspiro a crear un personaje  ejemplar, una mujer que pese a todo no debe abandonar ese plan donde lo principal es ella misma”, cierra.

PAL