En las entrañas de la capilla del Angelito Negro en Tepito, un culto de fe, resistencia y música urbana | CRÓNICA
La capilla está ocupada, tenemos que esperar, si es que queremos ingresar. Dentro del inmueble hay personas que se encuentran realizando limpias, oraciones y cumpliendo las mandas del Angelito Negro, un culto que desde hace 5 años ha tomado fuerza en la Ciudad de México y su epicentro es el Barrio Bravo de Tepito.
Son las 2:30 de la tarde de un domingo lluvioso en la colonia Morelos, sobre la calle de Carpintería se alza un altar de Baphomet, una figura andrógina con cabeza de cabra, pezuñas y alas. Frente a la escultura de casi dos metros de altura, resguardada en un mausoleo de lámina negra, baila un hombre como símbolo de reverencia, trata de no pisar ni tirar las latas de cerveza, cigarros y alimentos que dejan los creyentes como ofrenda.
El sincretismo religioso y de privacidad que se respira en el ambiente contrasta con el laberinto de puestos de colores que se ubican a tres calles y cruzando Avenida Circunvalación. La música de reggaetón y los puestos de micheladas poco a poco han desaparecido para darle paso a un espacio de fe en el corazón de la capital. Noticias Relacionadas

Foto: Cynthia Benitez García / Cortesía
Podemos pasar, la capilla se ha desocupado, nos dicen nuestros acompañantes. A unos pasos del altar se encuentra la Tienda Oficial del Angelito Negro, donde se venden pentagramas, collares, pulseras así como veladoras. En los estantes se colocan a la venta figuras de diferentes deidades como Lilith y la Santa Muerte.
"En un inicio le pedí que me alejara de las envidias y las malas amistades, pero terminé quedándome sola. Ahora simplemente pido por mi paz mental y que mi círculo cercano no me traicione. El Angelito Negro no discrimina, te acepta tal y como eres. Puedo incluso decir que a partir de que creo en él me volví más religiosa y puedo ahora convivir con otras deidades de otras iglesias que en su momento no estaban en mi radar o simplemente no me aceptaban como soy", comparte Tania, mujer creyente al Angelito Negro

Foto: Cynthia Benitez García / Cortesía
"Los demonios somos nosotros, aquí en la tierra": cara a cara con Alexis, fundador del Altar del Angelito Negro
Para conocer el altar del Angelito Negro, en el Barrio de Tepito, hay que caminar hasta el número 35 de la calle Carpintería y detenerse frente a una pequeña puerta blanca, caminar sobre un pasillo angosto de vecindad y doblar a la izquierda. Ahí, entre cuartos, lavaderos y tendederos se encuentra un espacio de culto. Hay una pequeña banca donde se sientan los visitantes y los hacen despojarse de su calzado. El boleto de entrada será: una reverencia, debes hincarte y tener la cabeza pegada en el suelo como una señal de respeto.
Una luz roja nos recibe, el calor es intenso y el Angelito Negro descansa sobre un sillón en medio de un pentagrama, rodeado de veladoras, deidades demoniacas, arreglos de flores y uno que otro dulce favorito. El altar se divide en tres: un principal donde yace el angelito; un segundo dedicado a figuras de Lucifer, y un último con figuras de la Santa Muerte.

Foto: Cynthia Benitez García / Cortesía
Alexis, conocido en el barrio como "El Chino", aparece y nos relata que el altar único en la CDMX y abierto al público fue una promesa que le cumplió al Angelito Negro tras lograr que su madre se curara del cáncer. La figura, revela, fue consagrada por Óscar Pelcastre "El Perro" o "El Obispo Negro", líder religioso en Hidalgo, fundador de “El Palacio Negro de Luz Bella de la Oscuridad”, un santuario en honor a la Santa Muerte y a Lucifer, en la colonia Plutarco Elías Calles de Pachuca.
"El Angelito Negro no es un demonio, es una deidad, demonios somos tú y yo, nosotros los que habitamos la Tierra. Él es una representación de nuestro señor Lucifer y esta capilla se levantó no solamente como un agradecimiento tras la salud de mi madre, también es una forma de romper un estigma en el que se cree que él es malo", relata Alexis en entrevista con El Heraldo de México

Foto: Cynthia Benitez García / Cortesía
Cada 1 de Noviembre se hace una misa en honor al Angelito Negro en el Barrio de Tepito. Alexis estima que el número de creyentes asciende a 60 o 70 personas, la mayoría pide salud, trabajo o seguridad para sus familias. Sin embargo reconoce que la figura se ha vuelto una moda entre los jóvenes a través de la música urbana con referentes como el trapero español Yung Beef y su canción dedicada al Angelito Negro.
"Angelito, esta te la dedico
Ando en la calle porque quiero ser rico
Loqueando a lo maldito en el barrio de Tepito
Esto es de corazón
Al que tire la mala, échale tu bendición"Canción "Angelito Negro" de Young Miky x Yung Beef
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Cultos populares en CDMX, surgen del rechazo de otras religiones hegemónicas
El sociológo mexicano y profesor de la Universidad La Salle, Felipe Gaytán Alcalá en su artículo "Acto icónico de los ángeles marginales. Cultos Religiosos y Violencia en México" define al Angelito Negro como una figura que ofrece un sentido de pertenencia a grupos sociales que se han sentido excluidos de las religiones hegemónicas, llámese católica o cristiana.
Junto a otras figuras como la Santa Muerte o Jesús Malverde, Gaytán sitúa al Angelito Negro dentro de lo que llama "espiritualidad de la narcocultura", donde el culto no necesariamente busca la redención moral, sino la eficacia en entornos donde la violencia y el riesgo a perder la vida es constante.
El investigador especializado en pluralismo religioso considera al culto del Angelito Negro como una manifestación donde los sectores populares reinterpretan los símbolos religiosos tradicionales para dar respuesta a problemáticas sociales que los aquejan y que en ocasiones la Iglesia Tradicional no aborda directamente.

Foto: Cynthia Benitez García / Cortesía