EU va por más narcopolíticos
El que avisa, no traiciona. Y avisos desde EU ha habido de sobra. El gobierno estadounidense tiene claro que va por narcopolíticos mexicanos. El diagnóstico de Donald Trump y su administración no se mueve: en México mandan los cárteles, y hay una alianza intolerable entre gobierno y narcos.
En Morena, a varios se les acabaron las uñas. La 4T no se repone del golpe contra Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, y está por llegar el siguiente. Y después vendrán más, porque la lista de políticos ligados al crimen organizado es larga.
A las muchas advertencias, hay que sumar las de ayer, que se acumulan. Los mensajes, todos, van en la misma dirección.
El secretario de Guerra de Trump, Pete Hegseth, insistió en que si México no actúa contra los cárteles, lo hará EU.
El Jefe de la DEA, Terrance Cole, aseguró que la acusación contra Rocha Moya y compañía, es “solo el principio” de lo que podría ocurrir con otros políticos de Morena.
El director del FBI, Kash Patel, habló de “miedo y corrupción” de funcionarios como factores que han empoderado a los grupos criminales.
En México no parece haber ni reacción ni estrategia. A Rocha Moya se le cobija desde la 4T. Se cumplen dos semanas de que se hiciera pública la acusación por narcotráfico y nada pasa. El oficialismo sigue envuelto en el discurso de la “soberanía”, el “no injerencismo” y el nacionalismo trasnochado.
EU exige resultados y cuando aparecen quienes, como la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, persiguen criminales en coordinación con los vecinos del norte, desde Morena no atinan más que a convocar a marchas para exigir juicio político contra ella.
A quienes van tras los criminales, les avientan el aparato del Estado. A quienes se doblan o alían con ellos, los protegen. EU observa.
En ese marco, la tragedia muestra las muchas realidades de un país donde los grupos de la delincuencia se empoderaron y siembran miedo entre ciudadanos que están a su suerte. Lo de Chilapa, Guerrero, ilustra. Miles de desplazados que claman por ayuda. En el extremo, mujeres indígenas desesperadas, piden ayuda a quien sea, incluido el gobierno de EU. El abandono de gobiernos y autoridades se hace patente.
Las pruebas de la descomposición, el contubernio y las relaciones inconfesables, van quedando expuestas. En Palacio Nacional se les reduce cada vez más el margen de maniobra. Y también el tiempo corre en su contra. Tic, toc.
PAL