Estos son los grandes apoyos de Carlos Alcaraz en su momento más delicado: "¡No puedo más! ¡Quiero irme a casa!"
No le ha sentado nada bien a Carlos Alcaraz (22 años) la minigira americana que ha hecho este mes de marzo, con dos tropiezos consecutivos que muy pocos a nadie se esperaban. El tenista murciano arrancó el 2026 como un tiro, con un forma física y mental envidiables, lo que le hizo llevarse el título del Open de Australia el pasado enero. Dos semanas después, alarga su imbatibilidad en la cita de Doha (Catar), donde también alzaba el trofeo de campeón, mostrándose intratable frente a todos sus rivales. Sin embargo, cuando el calendario le ha llevado a Estados Unidos, el panorama ha cambiado radicalmente para él en las últimas semanas.
Primero fue en Indian Wells, cuando cayó de forma sorpresiva en la semifinal contra el ruso Daniil Medvedev, actual número 10 del ranking ATP. Después, tras saltar del prestigioso torneo californiano al Masters 1000 de Miami, la cosa ha ido incluso a peor. Carlitos se despedida de allí este domingo en tercera ronda, frente un competidor de mucha menor enjundia como es el estadounidense Sebastian Korda (el puesto 36 de la clasificación mundial). Sufría Alcaraz una dura y dolorosa derrota en tres sets (3-6, 7-5 y 4-6), pero no fue eso lo único que llamó la atención del duelo que se celebró en el Hard Rock Stadium.
Durante el mismo, hubo un momento en el que nuestro gran campeón estuvo a punto de arrojar la toalla, o por lo menos es lo que muchos pensaron tras protagonizar este una situación realmente tensa a la que, desde luego, no nos tiene nada acostumbrados.
"¡No puedo más! ¡Quiero irme a casa!"
Desde el fondo de la pista, en una pausa del juego, el ganador de 7 Grand Slams lanzaba un grito desesperado y de frustración a su equipo. "¡No puedo más! ¡Quiero irme a casa!", exclamaba con rostro de cansancio y hastío mientras se dirigía a los miembros de su equipo, quienes estaban en la grada. A la cabeza de dicho plantel y dándole ánimos estaba su entrenador, Samu López, el hombre que cogió el testigo de Juan Carlos Ferrero desde el pasado diciembre.
Lo cierto es que Carlos, tras ese lamento que dijo en voz alta y fue captado por las cámaras, se recuperó en un principio del bajón anímico que había sufrido y no cumplió finalmente con su amenaza de abandonar. Sin embargo, tras ese enfado que nublaba su mente, su reacción de querer salir adelante como fuera tampoco fue del todo suficiente, ya que terminó siendo doblegado por su oponente.
A continuación, durante su comparecencia en rueda de prensa, el tenista murciano anunciaba su intención de cogerse unas pequeñas vacaciones en la exigencia del día a día. "Ahora mismo estoy pensando en tomarme unos días libres para resetear cuerpo y mente. Estar con mi familia y amigos", señaló.
Del mismo modo, el jugador de El Palmar hacía una sincera reflexión de cara a lo que vendrá por delante. "Sé que a partir de ahora los rivales van a jugar a su mejor nivel para poder ganarme", subrayaba. "Tienen más que ganar que perder contra mí y juegan sin presión", añadía al respecto. "Es algo que tengo que aceptar", sentenciaba.
El año pasado, el ídolo también pasó por una situación similar a esta y decidió desconectar con un viaje a la Riviera Maya (México), donde estuvo acompañado por los suyos. Ellos son, de hecho, sus principales apoyos para recobrar el ánimo y las energías necesarias que le permitan seguir compitiendo.
Hablamos de su padre, que también se llama Carlos Alcaraz; de su madre, Virginia Garfia y de sus tres hermanos: Álvaro, quien forma parte de su 'staff' técnico y viaja siempre con él alrededor del planeta; Sergio, el mediano, y Jaime, el pequeño. Por ahora, se desconoce cuánto tiempo de descanso se tomará el deportista, ya que lo próximo será el arranque de la temporada en tierra batida con Montecarlo (del 5 al 12 de abril) como primera parada.
Aquí, sobre la arcilla, Carlitos es un especialista y parte como favorito para revalidar títulos tan importantes como será el de Roland Garros 2026. En cualquier caso, lo que le toca ahora es dejar atrás ese desgaste que viene acumulando y que le ha pasado factura, para volver a las canchas con la tremenda fuerza y el enorme talento con la raqueta le caracteriza.




