Estos son los restaurantes más prometedores de España que ya deberías tener en el radar
Ricard Camarena, Dabiz Muñoz, Rodrigo de la Calle… los amantes de la buena mesa conocen bien el nombre de estos grandísimos chefs, de dilatada trayectoria en el mundo del fogón. Pero, además, todos ellos tienen otra característica en común: haber sido galardonados en su día con uno de los premios más veteranos del congreso Madrid Fusión: el que reconoce al ‘Cocinero Revelación’.
El objetivo de este premio, otorgado cada año desde 2003, consiste en detectar nuevo talento y poner en foco en las figuras emergentes y de gran proyección. Desde luego, no tienen mal ojo los expertos de Madrid Fusión, a tenor las carreras que los premiados de cada año han ido desarrollando (en esa lista figuran otros nombres como Javier Estévez, Javier Sanz y Juan Sahuquillo, Camila Ferraro…).
Ayer, tercera y última jornada de la edición 24ª de Madrid Fusión, tenía lugar el acto de entrega del premio ‘Cocinero Revelación 2026’ que este año ha recaído en Javier Ochoa y Garikoitz Arruabarrena, del restaurante vasco Masta Taberna (en la localidad guipuzcoana de Zarautz).
MASTA: TABERNA INFORMAL, COCINA DE ALTÍSIMO NIVEL
“Guisamos sin prisas”. Esta es la declaración de internaciones que hacen desde Masa sus jóvenes cocineros. Curtidos en grandes casas, ambos abrieron este proyecto común en Zarautz en 2023, para ofrecer una cocina tradicional vasco-navarra, pero con toques contemporáneos y bajo su personal interpretación.
“De sus manos salen recetas suculentas, vestidas de pobre, con alma de alta cocina. Propuestas que se fundamentan en sofritos, fondos reducidos y elaboraciones lentas. Su carta, escueta, que evoluciona a diario, abarca solo ocho especialidades saladas y dos postres. Todo servido en raciones generosas concebidas para compartir. Una pequeña tabernita que no aparenta lo que es”. Así describen desde Madrid Fusión este restaurante, cuyos chefs se mostraban visiblemente emocionados tras conocer el veredicto.
“Agradecemos al jurado este premio, felicitamos a todos nuestros compañeros y desde aquí animamos a todos los jóvenes que quieran emprender a que lo hagan; que no hacen falta grandes inversiones, que con poco se puede, y que con cariño y con amor se consigue lo que sea”, agradecían, sin olvidarse de mencionar en sus palabras a Judith Ayago, jefa de sala y pilar fundamental del restaurante.
LOS OTROS COCINEROS Y RESTAURANTES FINALISTAS
Los jóvenes chefs de Masta han sido, como decimos quienes, finalmente, han conseguido este año alzarse con el premio. No obstante, nos parece interesante poner el foco también en el resto de finalistas porque todos ellos están al frente de proyectos gastronómicos a los que cualquier foodie debería prestar atención. A continuación, vamos a reproducir los motivos que los expertos de Madrid Fusión han esgrimido para considerar a estos otros restaurantes como algunos de los más prometedores del país y qué descripción hacen de los mismos.
RESTAURANTE SOL POST (Formentera)
Mauro Rivas, Armand Vidal y Clara Campoamor
Los cocineros Mauro Rivas y Armando Vidal no han dejado de evolucionar a lo largo de su intensa trayectoria. Cocinan en un restaurante para 12-14 comensales en los bajos del hotel Sol Post en Formentera con un único menú que desde los aperitivos a los postres desvela su sensibilidad y conocimientos técnicos. Su cocina, moderna, mediterránea y de temporada, presupone un viaje por los parajes de la isla. Una suma de propuestas que rescatan productos y desempolvan tradiciones locales. Todo con tanto oficio como sentido estético. El complemento goloso lo aporta Clara Campoamor, jefa de pastelería, que interpreta la naturaleza en clave dulce.
RESTAURANTE TERRA (Cullera, Valencia)
Kiko Rocher y Loli Sambal
La cocina y los postres de los jóvenes Kiko Rocher y Loli Sambal constituyen un soplo de aire fresco en el ámbito de la terreta. Platos de raíz popular fijados a dos conceptos: calidad extrema de los productos y puntos de cocción precisos. Recetas que constituyen un espejo del territorio entre las que figuran platos de familia que ambos -cocinero y pastelera-, interpretan en clave moderna. “Nos inspiran los sabores del entorno, la memoria y el estilo de la cocina de mi padre, propietario del restaurante Casa Rocher, un histórico de las paellas en la albufera valenciana”, afirma Kiko. Lugar presidido por la sencillez, que interpreta la cocina tradicional con una mirada diferente.
RESTAURANTE AQUIARA (Menorca)
José María Borrás
José María Borrás es un magnífico cocinero, inquieto, atrevido y con un notable bagaje técnico. Construye la mayor parte de sus platos en complicidad con su jefe de cocina, Jonás García, y la ayuda de los pequeños productores que rodean el agroturismo Morvedra Nou. Si algo define su cocina es su profunda identificación con los sabores de Menorca y cada uno de los ingredientes que llegan a sus cocinas. Los mismos que más tarde traslada a la mesa reseñando su procedencia y nombre de los productores. Platos con un notable sentido estético, en su mayoría surgidos del litoral y del campo menorquín en el que se encuentra. Un trabajo tan prometedor como ilusionante.
RESTAURANTE BODEGA BARAHONDA (Yecla, Murcia)
Alejandro Ibáñez
Con razones de peso, el cocinero Alejandro Ibáñez puede considerarse un tapado del oficio. Trabaja en el restaurante de la bodega Barahonda en un comedor con vistas panorámicas sobre sus viñedos. Un enclave que conjuga enología, cocina y turismo a partes iguales. Joven profesional, que se inspira en las huertas y en las sierras del altiplano murciano para componer platos de temporada de vocación mediterránea. Recetas que son un reflejo de su sensibilidad y de sus amplios conocimientos forjados en los restaurantes en los que se ha formado. Cocina moderna, imaginativa, repleta de detalles técnicos, donde la cocina y el vino juegan en condiciones parecidas.
RESTAURANTE ALENDA (Villaviciosa, Asturias)
Iñaki Gómez y Lola Palacio
Iñaki y Lola se encuentran en su mejor momento. Iñaki ha mejorado de forma notable en el transcurso del último año y sorprende con armonías inéditas y propuestas creativas. Lola se desvive en cada servicio para atender a 12 comensales mientras Iñaki compone platos de cercanía, en los que se atisba el paisaje, el mar y las montañas que los rodean. Una fotografía gastronómica de Asturias con una peculiar interpretación de los productos. Todo ello con el respaldo de su huerta, espacio contiguo que les proporciona tesoros de temporada, como los guisantes lágrima Príncipe Alberto. Postres cuidados que superan las expectativas.
RESTAURANTE LADO (Muiños, Orense)
Borja Piñeiro y Elia Pereira
Borja Piñeiro y Elia Pereira dejaron su restaurante Lado en la ciudad de Lugo para recalar en el alojamiento rural Casa as Fontes en Muiños, remota aldea de Ourense. Zona a trasmano, vacía, donde la naturaleza no ofrece otra cosa que las verduras de alguna que otra huerta. "Todo lo traemos de fuera", asegura Piñeiro. "Seur Frío es nuestro proveedor cotidiano". Con estos mimbres y el apoyo de su familia se abren camino a diario en un comedor con cuatro mesas para 12 comensales donde sirven un único menú. Cocina moderna, repleta de reflexión y entusiasmo, que apela a las tradiciones gallegas desde una perspectiva contemporánea.
RESTAURANTE ORMA (Alicante)
Rubén Suarez y Aarón Berenguer
Los jóvenes Rubén Suarez y Aarón Berenguer cocinan con una desenvoltura portentosa. Platos que al hilo de cada temporada recorren sabores del litoral y de la Vega Baja de Alicante con detalles particularmente atractivos. Su oferta discurre a través de dos menús degustación en los que sale a relucir su sentido del aprovechamiento y su capacidad para convertir lo popular en moderno. Técnicos y estilistas revisan la tradición con una naturalidad que emociona. Con la ayuda de Marta Alfaro, sumiller y jefa de sala, gestionan Orma, espacio minimalista de pocas mesas que se ha consolidado en el escaso tiempo transcurrido desde su apertura.
RESTAURANTE LA SOSENGA (Barcelona)
Marc Pérez y Tània Doblas
En el minúsculo restaurante que gestionan Marc Pérez y Tània Doblas en el barrio Gótico de Barcelona la palabra cocina cobra un significado diferente. No es para menos. En unos momentos en los que el coste de los ingredientes puja al alza por todas partes, ambos se las ingenian para ofrecer un menú del día de nueve pases, incluidos entrantes y postres, por un precio de 35 euros. Pequeños bocados, tapas y medias raciones, que a intervalos se asoman a recetarios antiguos medievales para rescatar conceptos y salsas. Recetas que respiran con el pálpito de sofritos y de guisos, con recuerdos de familia y hábitos de aprovechamiento. Y también con técnicas modernas que transforman los ingredientes pobres en soluciones propias de un genuino bistró urbano. Lugar semiescondido que merece la pena descubrirse.










