Influencer del pasado mexicano

Influencer del pasado mexicano

Baltazar Brito no comparte la foto del último platillo que está a punto de probar, tampoco se pasea en traje de baño sobre un yate o presume un encuentro casual con una personalidad, pero aún así está en camino de convertirse en una celebridad de las redes sociales. De hecho, el etnohistoriador camina en el sentido opuesto del trayecto que han seguido la mayoría de las “glorias” actuales en los nuevos medios.  

Buena parte de sus 60 años los ha dedicado al estudio, hizo la licenciatura en Etnohistoria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y se doctoró en Estudios Mesoamericanos en la UNAM, su especialidad es la interpretación y la paleografía de códices mesoamericanos y documentos coloniales, y desde hace más de 13 años vela por la conservación y difusión de la colección más importante de manuscritos mexicanos, algunos datados en el siglo XVI.

Hace un año, sin embargo, sus hijos lo animaron a iniciar una nueva y desconocida faceta: la de tiktoker. “La verdad es un proyecto al que me había negado porque no lo creía necesario, pero mis hijos —mi hija es historiadora y mi hijo le sabe a los medios—, me convencieron el año pasado de que hiciera algunos pequeños spots relacionados con la cultura, primero en mi calidad de historiador y después un poco en calidad de director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia”, comparte.

Créditos: (Especial)

Brito es conocido en el medio por su amabilidad a la hora de dirigirse al público, por su apasionada manera de comunicar lo que sabe. Frecuentemente debe fungir como guía de las exposiciones que organiza, o explicar la historia de un documento antiguo que México ha logrado recuperar. Ahora aparece en la pantalla hablando de cómo se trazaron las ciudades virreinales, sobre la tradición de los ex libris o escudriñando si Aztlán es mito o realidad.  

“Comenzamos haciendo algunas pequeñas cápsulas, pero siempre las fundamentamos en una parte académica, seria, no hacemos especulaciones ni caemos en aspectos negativos de criticar, diciendo y haciendo una serie de cosas que no son las mejores. Más o menos comenzamos a principios del año pasado, he tenido la guía de mis hijos, que sí manejan más ese tipo de lenguaje, de jerga, que tiene relación con la que cotidianamente manejan los jóvenes”, cuenta.

A la fecha, el historiador tiene casi 70 videos diferentes que comparte en sus cuentas personales de Tik Tok, donde suma 22 mil 600 seguidores y más de 248 mil me gusta; Instagram, donde lo siguen 27 mil personas y Facebook, donde además comparte información cotidiana de su campo de estudio. “Me dí cuenta de que en el ámbito de la historia, la antropología, la arqueología en general, la gente que está ocupando espacios no tiene una formación antropológica o histórica y eso ha conllevado que haya mucha especulación, muchas informaciones no fundamentadas, no adecuadas y se comienzan a hacer espacios de crítica y de cosas muy negativas que no son las correctas”, afirma.

Créditos: (Especial)

Sin ser un nativo de la era digital, el humanista ha visto una “oportunidad” en las redes sociales para difundir contenidos basados en el rigor y con fundamento histórico: toda la vida vio los problemas a los que se enfrentan científicos, investigadores o académicos a la hora de divulgar sus conocimientos: “Los medios digitales permiten tener la oportunidad de que en un teléfono entres a una sección en donde alguien, de manera muy sencilla, puede dar clic y escuchar lo que tienes que decir y darte tu opinión, es un gran recurso de difusión, es una gran oportunidad”.

Pero Brito también ha visto la facilidad con la que el terreno digital se convierte en área de confrontación y más aún tratándose de temas históricos candentes como la conquista de México, el origen de un nombre o la vida e influencia de un personaje histórico. Ahí está, por ejemplo, el debate que suscitó su reel sobre la forma idónea de escribir México, ya sea con “j” o con “x”, que sumó una acalorada discusión que suma más de 700 comentarios, o ese otro video donde habla del último día que vivió Maximiliano de Habsburgo o una más sobre la Malinche.

“En los medios digitales hay muchísima información y muchísimas opiniones, pero no todas son verdad ni todas están fundamentadas en algo serio académicamente. Cuando hice el video sobre el nombre de México tuvo muchísimas vistas y se suscitaron varios pleitos entre algunas personas de índole hispanista y de índole indigenista, esos debates suscitan una controversia muy fuerte, aunque por supuesto nunca fue mi intención”.

En el otro lado de la moneda están esos videos que efectivamente logran captar la atención de quien los ve, en especial de los jóvenes. Brito se sorprende aún del interés que despierta conocer acerca de los libros, pero no sólo de su contenido, sino de su conservación, encuadernación o tratamiento. Uno de sus videos más vistos se refiere a los tatuajes de fuego en los libros, uno más los secretos que los encuadernadores escondían en un ejemplar o, incluso, a los utensilios esenciales para mantener en buen estado una biblioteca.

Créditos: (Especial)

“He recibido comentarios de jóvenes, muy jóvenes, de 12, 13 años que han visto el trabajo que hago con mis hijos y les han parecido muy interesantes. Me preguntan dónde pueden buscar más información o qué pueden leer para determinado tema que les apasiona. Yo les respondo y les digo busca tal cosa o haz tal cosa, también he ido a muchos lugares como Argentina o aquí mismo en diversos estados de México me han llamado, esto se convierte en una plataforma para poder difundir en lo personal y también de manera institucional los trabajos que hacemos”.

Antes de crear contenido, el investigador consultaba las redes sociales de manera casual, nunca de manera tan acuciosa, su incursión como tiktoker, sin embargo, demanda atención y tiempo, quizás más del que el guardián de la colección de códices mexicanos más importante puede destinar. En los últimos meses, la organización de diferentes exhibiciones, una en México que traerá el Códice Azcatitlan de París, y otra en la Ciudad Luz con el Códice Boturini, le han dejado sin espacio para alimentar sus cuentas.

Aun así, el etnohistoriador espera seguir nutriendo su espacio: a los temas de códices, historia de México, manuscritos, paleografía, piensa agregar historias de vida, basado en su propia experiencia. Uno de sus últimos videos trata de desmontar la falsa idea de que estudiando historia “la gente se muere de hambre”.

“Quise estudiar lo que me gustaba y todo lo que me decían no resultó así, ahí trato de explicarlo”. En los siguientes videos, “hablaré de ciertas experiencias como maestro; también quiero compartir canciones, porque soy músico”, concluye.

ELEMENTOS

  • Brito es director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) .
  • Se especializa en el estudio de códices mesoamericanos y documentos coloniales.  
  • Su trabajo se basa en la interpretación y paleografía. 
  • Es autor de diversas obras sobre códices antiguos.

Por Luis Carlos Sánchez

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