Irán
Ben Sabti da una máster class en hora y pico. Al Irán de los ayatolás, dice para abrir boca, no hay que tenerle miedo: se encogen ante la dureza y se crecen ante la negociación, de ahí que Trump se haya equivocado al frenar la guerra de los 12 días y al no entrar antes en defensa de los manifestantes que decidieron tumbar al régimen.
La Revolución de los ayatolás, recuerda, tiene conexiones de raíz con el nazismo, la primera de las cuales es la voluntad expresa de acabar con Israel y, enseguida, con los todos los judíos, como pasos previos a exterminar a cualquiera que no se apegue a la única, verdadera fe.
De ahí su muy agresiva estrategia planetaria, que va de financiar organizaciones terroristas como Hamás y Hizbolá, a los asesinatos de ciudadanos israelíes por el mundo, a atentados en Argentina, a acuerdos con dictaduras como la de Maduro y hasta a, presumiblemente, ataques paranoides como el que costó la vida a la productora de “Teherán”, la estupenda serie de espías.
De ahí también el control asesino, implacable, sobre la ciudadanía, masacrada desde hace semanas para terminar con las protestas. Masacre de cuya necesidad no habrá tenido dudas el difunto Ali Jamenei, un líder más agresivo que Jomeini al que, últimamente, se le había desarrollado además una veta mesiánica: estaba convencido de que, literalmente, Dios le hablaba al oído. Ahora va a ser de más cerquita.
Sabti sabe de lo que habla. Experto en Irán para el Instituto de Estudios para la Seguridad Nacional de Israel, universitario y habitual en varios medios de aquel y otros países, nació justamente en Irán, de donde escapó para alejarse de la revolución islámista. ¿Por qué no tener miedo?
Porque, explica, Irán está roto económicamente, y sin posibilidades de efectuar un ataque nuclear. Estuvieron a punto de desarrollar la bomba, sí, pero la ronda anterior de ataques de Estados Unidos e Israel le pegó duramente a su programa atómico, con las muertes de 18 científicos y la destrucción de infraestructura.
La plática tiene lugar en Tel Aviv, una semana antes del inicio de los últimos bombardeos de EEUU e Israel, con varios periodistas latinoamericanos a los que nos invitó B’nai B’rith, una organización judía no gubernamental de larga data y conocidos logros. Por supuesto, sí que da miedo. Hablamos de un país de 90 millones de habitantes, con petróleo y unos 1000 misiles en existencias.
Pero, si no perteneces a la izquierda palurda y antisemita que clama por el exterminio de los judíos, no pretendes explicarle a los iraníes que celebran en las calles qué es lo que realmente les conviene y quieres ir un poco más allá de los convencionalismos sobre el “orden internacional”, no tienes que ir a Tel Aviv. Busca a Ben en las redes. De paso, deséale lo mejor a los muchos que han sufrido el infierno chiíta.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09
MAAZ