José Luis Díaz, experto en ciberseguridad: "Recuperar tus datos en internet es como intentar meter la pasta de dientes de vuelta en el tubo; una vez fuera, pierdes el control"
Desaparecer de internet sin tener que convertirte en un ermitaño o cambiar por completo de identidad, a estas alturas, suena a misión imposible. Borrar tu nombre, tus fotos, tus datos… como si nunca hubieras existido online parece más bien una utopía.
Porque hemos llegado a un punto en el que vivimos completamente expuestos a internet, las redes sociales, el móvil y la tecnología en general. Con cada clic, cada registro y cada "aceptar cookies", alimentamos esa huella digital casi sin darnos cuenta.
De ahí surge una pregunta inevitable: ¿es posible desaparecer de internet sin dejar rastro o es solo un mito?
Para responder, hablamos con José Luis Díaz, CEO de aDvens España y Portugal, una compañía especializada en ciberseguridad que ayuda a empresas y usuarios a proteger su información en un entorno cada vez más expuesto.
Su respuesta es clara, pero no tranquilizadora: borrar completamente tu huella digital es prácticamente imposible. Sin embargo, sí hay algo que puedes hacer —y que cada vez más expertos recomiendan— para reducir de forma drástica tu exposición en internet sin tener que renunciar a tu vida digital.
¿Es realmente posible "desaparecer" de internet en 2026 o es un mito? ¿Hasta qué punto se puede lograr?
Borrar toda posible "huella" de Intenet es prácticamente imposible. Cada vez que aceptamos unas cookies, nos registramos en una app o simplemente navegamos, dejamos un rastro que se replica, se indexa y se almacena en servidores que no controlamos.
Lo que sí es posible, y muy recomendable, es reducir drásticamente tu exposición. En aDvens lo comparamos con cerrar las ventanas de tu casa: no vas a evitar que la gente sepa dónde vives, pero sí puedes impedir que cualquiera que pase vea lo que hay dentro. Se puede conseguir mucho con las herramientas adecuadas y, sobre todo, con un cambio de hábitos.
Borrar toda posible "huella" de Intenet es prácticamente imposible. Cada vez que aceptamos unas cookies, nos registramos en una app o simplemente navegamos, dejamos un rastro que se replica, se indexa y se almacena en servidores que no controlamos
Cuando hablamos de desaparecer de internet, ¿de qué estamos hablando exactamente: eliminar datos, dejar de ser rastreable o ambas cosas?
Son cosas distintas, aunque la gente las mezcla constantemente. Eliminar datos es borrar lo que ya está publicado: fotos, cuentas antiguas, registros en webs que ni recuerdas. Dejar de ser rastreable es otra historia: significa que, a partir de ahora, tu actividad deje de generar un rastro que alguien pueda seguir.
Lo ideal es trabajar en las dos direcciones a la vez. De nada sirve borrar tu cuenta de una red social si al día siguiente te registras en tres plataformas nuevas con el mismo correo y la misma contraseña. Desde aDvens siempre decimos que la privacidad no es un acto puntual, es un hábito. Como ir al gimnasio: no vale con ir un día y olvidarse.
¿Cuál sería el primer paso que debería dar una persona que quiere empezar a borrar su huella digital hoy?
Hacer inventario. Antes de borrar nada, necesitas saber dónde estás. La mayoría de la gente se sorprende cuando descubre en cuántos sitios tiene una cuenta abierta. Prueba a buscar tu nombre en Google, revisa tu bandeja de entrada y busca todos esos correos de "bienvenido a..." o "confirma tu registro". Ahí tienes el mapa de tu huella digital.
Una vez que tengas esa foto completa, empieza por lo más expuesto: redes sociales que no usas, foros antiguos, apps que instalaste una vez y olvidaste. En Europa tenemos una herramienta muy potente que es el derecho al olvido y las solicitudes de supresión de datos bajo el RGPD. Cualquier ciudadano puede pedir a una empresa que elimine sus datos personales, y la empresa está obligada a responder. Es un derecho que la gente desconoce y que funciona mejor de lo que se cree.
¿Qué información es prácticamente imposible de eliminar una vez está en internet?
Todo lo que ha sido copiado, capturado o indexado por terceros antes de que tú actuaras. Un comentario que fue citado en otro sitio web, un dato personal que acabó en un data broker... Una vez que la información sale de tu control y pasa al de otros, recuperarla es como intentar meter la pasta de dientes de vuelta en el tubo.
También hay información que, por su naturaleza, es extremadamente difícil de borrar: registros públicos, resoluciones judiciales, publicaciones en medios de comunicación o datos que ya han sido recopilados y vendidos entre empresas. En aDvens vemos con frecuencia casos de personas que quieren hacer desaparecer algo y descubren que ese contenido ya ha viajado por sitios que ni sabían que existían.
La privacidad no es un acto puntual, es un hábito. Es como ir al gimnasio: no vale con ir un día y olvidarse
¿Qué errores comete la mayoría de la gente cuando intenta eliminar su rastro digital?
El primero y más frecuente es pensar que "desactivar" es lo mismo que "eliminar". Desactivar una cuenta de una red social es como apagar la luz de una habitación: la habitación sigue ahí, con todo dentro. Hay que ir a la opción de eliminación definitiva y, aun así, muchas plataformas retienen los datos durante semanas o meses antes de borrarlos realmente.
Otro error muy común es olvidarse de las apps del móvil. La gente se centra en el ordenador y no piensa en las decenas de aplicaciones que tienen permisos para acceder a la ubicación, la cámara, los contactos... Cada una de esas apps es una puerta abierta.
Y el tercero, que desde aDvens vemos mucho, es no cambiar los hábitos después de la "limpieza". Borras todo y a la semana siguiente vuelves a registrarte con tu correo personal en la primera web que te pide un formulario. Es como hacer una dieta estricta un lunes y pedir pizza el martes.
Aunque borremos cuentas o datos, ¿qué empresas o plataformas siguen teniendo información sobre nosotros?
Más de las que imaginamos. Los grandes buscadores guardan un historial detallado de todo lo que has buscado, visto y clicado durante años. Las redes sociales conservan metadatos incluso después de que borres una publicación. Los data brokers, que son empresas que compran y venden datos personales en masa, tienen fichas muy completas de millones de personas sin que estas lo sepan. Y luego están las empresas de publicidad digital, que te rastrean de web en web mediante cookies y píxeles de seguimiento.
Pero hay más: tu operador de telefonía tiene un registro de tus llamadas y tu ubicación. Tu banco conoce todos tus movimientos financieros. Las aseguradoras, los servicios de atención al cliente con los que has interactuado, las aerolíneas con las que has volado... La realidad es que vivimos en un mundo donde generar datos es inevitable. Lo que sí podemos controlar es cuántos datos generamos de forma innecesaria.
¿Cuánto tiempo y esfuerzo requiere realmente reducir tu presencia en internet de forma significativa?
Depende de lo "presente" que estés, pero la mayoría de la gente puede hacer una limpieza seria en un fin de semana. Eso incluye eliminar cuentas antiguas, revisar los permisos de las apps del móvil, configurar la privacidad de las redes sociales que quieras mantener, activar la verificación en dos pasos y solicitar la eliminación de datos en los data brokers más conocidos.
Ahora bien, el mantenimiento es lo que marca la diferencia. En aDvens siempre recomendamos dedicar diez minutos al mes a revisar qué permisos has dado, qué cuentas nuevas has creado y si hay algo que debas cerrar. Es como la revisión del coche: si la haces periódicamente, todo funciona. Si la ignoras, los problemas se acumulan hasta que un día te dan un susto.
Antes de registrarte en un servicio o de compartir un dato personal, la mejor pregunta que puedes hacerte es: "¿Estoy cómodo con que esto sea público para siempre?". Si la respuesta es no, es mejor no darle al botón.
¿Se puede mantener una vida normal (trabajo, redes, banca, móvil) y al mismo tiempo tener un nivel alto de privacidad?
Sí, rotundamente sí. Y ese es, probablemente, el mayor malentendido sobre la privacidad digital: que ser más privado significa renunciar a todo. No es así. Se trata de tomar decisiones informadas. Puedes tener redes sociales, pero configurarlas para que no compartan tu ubicación ni tu lista de contactos. Puedes usar banca online, pero con autenticación fuerte y desde redes seguras. Puedes tener un teléfono sin darle acceso a tu micrófono a una app de linterna.
La clave no es desconectarse del mundo, sino conectarse con criterio. En aDvens lo vemos todos los días: las empresas más seguras no son las que prohíben la tecnología, sino las que la usan bien. Con las personas pasa exactamente lo mismo. Pequeños cambios en la configuración y en los hábitos marcan una diferencia enorme sin que tu vida diaria se resienta.
¿Hay algún tipo de información que, una vez en la red, es imposible de eliminar?
Cualquier información publicada en internet, puede volverse prácticamente imposible de eliminar por completo. No siempre porque no se puedan borrar técnicamente en un sitio concreto, sino porque pierdes el control sobre todas sus copias. Una vez que tu correo, tu contraseña o tu número de teléfono aparecen en una base de datos robada y compartida en foros clandestinos, ese dato circula para siempre.
Por eso en aDvens insistimos tanto en la prevención. Es mucho más eficaz evitar que la información llegue a donde no debe que intentar recuperarla después. Antes de registrarte en un servicio o de compartir un dato personal, la mejor pregunta que puedes hacerte es: "¿Estoy cómodo con que esto sea público para siempre?". Si la respuesta es no, es mejor no darle al botón.



