Raquel Rostro, médico e influencer: "Tus niños lo que quieren es una madre real, no quieren la madre perfecta de película que nos han vendido"

Raquel Rostro, médico e influencer: "Tus niños lo que quieren es una madre real, no quieren la madre perfecta de película que nos han vendido"

La maternidad no es un camino de rosas, por mucho que pretendamos que lo sea. Buscamos lo idílico, la perfección, y la realidad nos recuerda que, incluso cuando el sendero es bonito, a veces hay baches o imprevistos que nos hacen tropezar o, simplemente, tener miedo. ¿Qué es lo que hace a muchas madres sentir ese miedo o inseguridad? ¿Cómo es, de verdad, la maternidad? Sobre ello hemos charlado con Raquel Rostro Gálvez, creadora de contenido, médica especialista en Medicina Interna y en Cuidados Paliativos, y madre de dos niños, Gonzalo y Álvaro, fruto de su matrimonio con Cisco García, que tienen 7 y 4 años, respectivamente. Hemos hablado con ella con motivo de su participación en el podcast que sobre maternidad y crianza estrena hoy la marca de muñecas BABY Born y nos confiesa, con total naturalidad, cómo vive ella su propia maternidad. 

Cuando estamos embarazadas, creemos que seremos una buena madre, estamos seguras de que “nunca” dejaríamos a nuestro hijo hacer tal o cual cosa y… llega la hora de la verdad y "donde dije digo, digo Diego". ¿Cómo cambia la maternidad a la mujer?

La maternidad te cambia absolutamente todo porque el centro de todo ya no eres tú, el centro de todo ahora son ellos. Eso al principio te puede descolocar un poco y, con todas las situaciones nuevas, que suponen un esfuerzo, a veces incluso dices "estoy perdiendo la identidad". No la estás perdiendo, te estás transformando.

Siempre, cuando estás embarazada o cuando quieres ser madre, piensas "lo voy a hacer todo perfecto, me voy a informar de todo…". Y luego la maternidad la vives desde el cansancio y desde el amor. Cuando ves a tu hijo y te derrite, piensas "¿cómo le voy a decir que no?". Eso te hace más humana y tienes que entender que es una versión real de la maternidad y no lo que viene en el libro. Tienes que entender que la maternidad es una carrera de fondo y, como buena carrera de fondo, habrá días mejores, días peores y vas cambiando, igual que van cambiando ellos, los hijos. Vas a ir creciendo, te vas a hacer mejor versión, en definitiva.

Siempre nos venden una imagen preciosa de ese momento en el que te ponen al bebé en brazos, pero es también un momento de mucho miedo.

Raquel Rostro Gálvez, creadora de contenido, médica especialista en Medicina Interna y en Cuidados Paliativos y madre de dos niños

Hay quien dice que la crianza es “prueba y error”. ¿Es así?

Sí, tienes que hacerlo así porque no hay otra opción. No existe una maternidad perfecta para todo el mundo; tú te tienes que adaptar a tu niño y te tienes que adaptar a ti, no existe un protocolo, una receta mágica para ser madre. Todas las cosas son válidas y tú lo estás intentando hacer de la mejor de las maneras. Entonces, te vas a equivocar, ¡claro que te vas a equivocar!

Empezarías a sufrir si piensas que todo lo vas a hacer perfecto. Y ahí está el gran problema que tenemos, que todas queremos ser perfectas en todo, pero nadie es perfecto en todas las esferas de su vida. Por supuesto que te vas a equivocar y habrá errores y habrá que probar si eso te va bien a ti o no y, en función de cómo te vaya a ti, vas aprendiendo.

¿Es normal tener dudas cuando te ponen a tu hijo por primera vez en brazos?

¡Claro! Siempre nos venden una imagen preciosa de ese momento en el que te ponen al bebé en brazos, pero es también un momento de mucho miedo. El otro día, hablando con una amiga que acaba de dar a luz, me dice "es que todavía no le tengo ni cariño". Será como muy frío, pero te ponen a alguien a quien no has visto nunca… y además surgen muchas dudas y tú tampoco estás en tu mejor momento, ni físico ni mental. Te dan una responsabilidad que, honestamente, es la mayor de las responsabilidades que vas a tener en tu vida (y te lo digo yo, que trabajo en una unidad de cuidados paliativos). Es un momento complicado, que es precioso y que luego, con perspectiva, lo ves muy bonito, pero la realidad es que es una responsabilidad gordísima.

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¿Se van esas dudas alguna vez?

No se van, se transforman. Las dudas van a convivir siempre, eso me lo dice mi madre: "ahora estás en el mejor momento, luego las dudas son mucho más gordas". Ahora las dudas son sobre si le doy dos piezas de fruta al día o si le cambio el pañal a tal hora o si le quito la toma de la noche, pero luego las dudas van a ser mucho más complejas. Van a estar siempre.

Raquel Rostro y Cisco García, junto a sus hijos, Gonzalo y Álvaro© raquelrosgal
Raquel Rostro y Cisco García, junto a sus hijos, Gonzalo y Álvaro

En el pódcast de Baby Born habláis del síndrome del impostor; ¿en qué consiste llevado al terreno de la maternidad o la paternidad?

Siempre pensamos que no somos capaces de hacerlo, que todo el mundo es mejor que nosotros. Además, en el mundo de las redes sociales que tenemos hoy en día, con tanta información, te comparas con todo el mundo y todo el mundo lo hace siempre mejor que tú y dices "¡madre mía!, yo debería saber esto", " yo debería tener todo esto controlado". No, nadie tiene todo controlado al 100%. Es imposible.

La maternidad, por definición, no es perfecta porque, como humanos que somos, tenemos mejores y peores días y circunstancias. Creernos que no vamos a ser capaces de llegar, pero tus niños lo que quieren es una madre real, no quieren la madre perfecta de película que nos han vendido. Eso no existe, no es real.

La maternidad es una carrera de fondo y, como buena carrera de fondo, habrá días mejores, días peores y vas cambiando, igual que van cambiando ellos, los hijos.

Raquel Rostro Gálvez, creadora de contenido, médica especialista en Medicina Interna y en Cuidados Paliativos y madre de dos niños

¿Es habitual ese síndrome del impostor?

Es muy frecuente. Lo que pasa es que muchas veces nos lo callamos porque nos da mucho pudor, nos da vergüenza. "¿Cómo voy a decir esto?". A mí eso no me pasa, no tengo ninguna vergüenza. He tenido mucha suerte de tener amigas en la misma edad que estamos criando a niños más o menos en la misma edad y creo que también está bien. A ellas muchas veces le digo "estoy agotada, estoy reventada"; es bueno tener ese círculo, esa tribu, de gente con la que tú puedas ser completamente transparente, porque una madre puede estar cansada, puede sentir que no llega a más. Y admitirlo y resetearse o saber que hay un momento en el que no estás bien, está también bien eso. Lo que pasa que no da mucha cosa de ti mostrarnos vulnerables, por así decirlo.

En relación con esto, otro aspecto que comparten muchas madres la culpa. ¿Por qué está tan presente?

Por eso, porque queremos ser perfectas y nos surge la culpa. La culpa de que tú tengas la necesidad de, por ejemplo, salir a hacer deporte un rato o correr un rato, pero que eso también es necesario y no debe verse como culpabilidad o egoísmo. Yo, por ejemplo, hago deporte y, al principio, pensaba que cómo iba a salir a hacer deporte y dejar allí a mis hijos. Y, hablando con mi marido y con mis amigas, me decían "es un momento que te viene bien a ti, te resetea, te hace que luego, cuando estés con ellos, estés mejor"; así esa culpa va fuera porque, al final, tú lo que quieres es ser mejor con tus niños y eres, quizá, más perfecta si, cuando vuelves a casa, estás tranquila, no vienes de mal genio, estás más fresca, con las pilas cargadas.

La maternidad es, continuamente, estar dando, estar dando, estar dando... También necesitamos nosotras recargarnos y dejar de tener esa culpa.

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¿Cómo hacerle frente a ese sentimiento de culpa y a ese síndrome del impostor y empezar a disfrutar más de la maternidad y de los hijos?

Hay que ignorar esa culpa y tratarnos con mucha amabilidad. Muchas veces nosotros mismos nos tratamos a patadas y te das cuenta de que estás pensando cosas y siendo juez ¡y esto no lo haría yo con nadie!; a gente que no conozco, con la que me cruzo por la calle, no le hablaría así, como me estoy hablando a mí. O poniéndote tareas y más tareas. ¡Trátate bien!