La caída de los Monreal
Es un hecho que los Monreal, en Zacatecas, no viven su mejor momento. Y no es por falta de vocación política, recursos o experiencia rumbo a 2027; por el contrario, les sobra estructura, capital y conocimiento del territorio. Su desgaste podría explicarse por pecar de soberbia. La desconexión con los zacatecanos es evidente, y ese distanciamiento ha roto el vínculo que durante años sostuvo a la llamada “Dinastía Monreal”.
Esa dinastía —integrada por nueve hermanos— ha concentrado el poder político del estado durante años, aunque hoy tres figuras dominan la escena. Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena; David Monreal, gobernador de Zacatecas, cuya gestión ha sido señalada como inoperante; y el senador Saúl Monreal, hoy incómodo frente a las nuevas reglas del partido.
Desde el Senado, Saúl Monreal ha reaccionado con molestia ante la nueva etapa interna de Morena impulsada por Claudia Sheinbaum. El eje es claro: una política más estricta contra el nepotismo. El mensaje no admite matices: el partido busca romper con prácticas que lo vinculen con redes familiares de poder. Para los Monreal, esto no es un ajuste menor, sino un golpe directo a su modelo de continuidad política en Zacatecas.
Durante años, el control de la familia ha ido desde diputaciones, alcaldías, posiciones en el gabinete estatal y dirigencias partidistas. Ese dominio también se ha traducido en el bloqueo de nuevos perfiles, incluso dentro de Morena. El caso más claro es el de Ulises Mejía, quien encabeza las preferencias con 25% entre los zacatecanos, en un escenario donde Morena alcanza 36%, según Question Mark para El Heraldo de México. Aun así, su avance ha sido contenido por la resistencia de un grupo que se niega a soltar el poder.
Ante las nuevas reglas, la respuesta de la dinastía ha sido pragmática: buscar una “ficha alterna” que les permita conservar el control sin violar formalmente el discurso antinepotismo. Ahí aparece Verónica Díaz, figura cercana al grupo y ex cuñada de los Monreal. Aunque legalmente su candidatura es viable, políticamente el movimiento resulta evidente para los ciudadanos: un intento de continuidad disfrazado de renovación, incluso bajo la bandera de género.
Pero el problema de fondo no es sólo el nepotismo. Zacatecas no está pidiendo un cambio de siglas, sino de fondo. El malestar social es tangible: maestros sin sueldo ni aguinaldo durante años; productores de frijol —en un estado que genera el 40% del total nacional— ignorados por el gobierno; personal de salud protestando en las calles ante la falta de respuesta. No es una narrativa, es una realidad acumulada, sin meternos en temas de inseguridad.
La ruptura, entonces, no es interna ni partidista: es social. Zacatecas ya no se reconoce en la marca Monreal. Y cuando una sociedad deja de verse reflejada en quienes gobiernan, ningún aparato político —por sólido que parezca— es suficiente para sostener el poder, los Monreal deben “soltar el hueso” si Morena pretende seguir gobernando.
MADRUGUETES
El estratega detrás del imperio
La publicación del libro “Eugenio Garza Lagüera: Liderazgo con propósito" no sólo reivindica a una figura empresarial, también permite entender cómo se edificó uno de los conglomerados más influyentes del país. En el marco del 135 aniversario de FEMSA, la obra coordinada por Javier Lara Bayón retrata a Garza Lagüera como el estratega que anticipó la consolidación global de la industria cervecera y que decidió sostener a OXXO cuando era un proyecto deficitario, hoy la pieza central del negocio. José Antonio Fernández Carbajal lo describe como visión de largo plazo; otros lo leerán como la consolidación temprana de una ventaja competitiva difícil de replicar. Lo cierto es que muchas de las posiciones dominantes actuales de FEMSA se originaron en decisiones tomadas décadas atrás, en medio de crisis económicas, expropiaciones y mercados cerrados, cuando apostar por expansión y alianzas implicaba riesgos que pocos estaban dispuestos a asumir.
Apuestas al exterior
La industria del juego mexicana busca ganar terreno en la discusión global justo cuando enfrenta presiones regulatorias y fiscales internas. En ese contexto, la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego de Apuesta en México (AIEJA), de Miguel Ángel Ochoa Sánchez, ha intensificado su presencia en foros internacionales para posicionar al país como un mercado relevante y con alto potencial de crecimiento. Durante el Next Summit NYC 2026, en Nueva York, Ochoa expuso ante inversionistas y reguladores los desafíos estructurales del sector, desde la falta de una regulación moderna para el juego en línea hasta el avance de plataformas ilegales, al tiempo que subrayó su peso económico, cercano a 200 mil empleos y alrededor de 0.5% del PIB. La estrategia continuará en mayo con la participación mexicana en la Cumbre Iberoamericana del Juego en Bogotá, un espacio clave para definir tendencias regulatorias y de inversión en América Latina.
POR LAURA PUENTE
COLABORADORA
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