La fractura en el mundo MAGA se acrecienta y amenaza con romper las bases del trumpismo en un año electoral decisivo
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La ruptura entre el mundo MAGA y la administración Trump, por Irán y el apoyo a Israel, pasa de las palabras a los hechos. El director del Centro Nacional Antiterrorista de EEUU, Joe Kent, dimitió ayer de forma sonada como protesta por la Tercera Guerra del Golfo. En un comunicado publicado en sus redes sociales, Kent, un ex militar y ex agente de la CIA, ferviente MAGA cuya mujer murió en un atentado suicida en Siria en 2019, lamentó la decisión del Gobierno de volver a involucrarse en conflictos en Oriente Próximo, asegurando no sólo que no existía ninguna amenaza inminente para el país, sino que la Casa Blanca se ha visto arrastrada por las presiones y mentiras de Benhamin Netanyahu y sus grupos de influencia, que habrían "engañado" al presidente, apartándolo del que fue su principio rector en política: América primero.
"Tras mucha reflexión, he decidido dimitir de mi cargo con efecto a partir de hoy. No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense", arrancaba el mensaje que ha provocado un pequeño terremoto en EEUU.
Kent, que se presentó dos veces a las elecciones al Congreso por el Partido Republicano, y que era la mano derecha de Tulsi Gabbard, la responsable de Inteligencia Nacional, afirma que siempre ha sido un partidario de Trump, pero que no comparte el giro que ha dado en los últimos meses. "Apoyo los valores y la política exterior con la que hizo campaña en 2016, 2020 y 2024, que llevó a cabo en su primer mandato. Hasta junio de 2025 usted entendió que las guerras en Oriente Próximo son una trampa que roban las preciosas vida de nuestros patriotas y priva de riqueza a nuestra nación. En su primer mandato usted entendió mejor que ningún presidente cómo aplicar con decisión el poder estadounidense sin vernos arrastrados a guerra sin fin", escribió. Punto por punto el ideario MAGA, que está desorientado y decepcionado por la deriva belicista de un presidente que llegó a la política prometiendo todo lo contrario de lo que hace ahora: ni guerras ni cambios de régimen.
La parte esencial del mensaje del ya ex responsable de contraterrorismo, que se va días después de dos ataques considerados "actos de terror" en dos ciudades de Estados Unidos como respuesta a lo que ocurre en Oriente Próximo, es la que tiene a Israel como protagonista. Benjamin Netanyahu, como él mismo ha dicho estas semanas, llevaba un cuarto de siglo intentando convencer en vano a los diferentes presidentes estadounidenses para que atacaran a Irán. Hasta que volvió Trump. Eso ha llevado a que muchas figuras importantes del universo MAGA, y del espectro conservador en general, hayan levantado la voz, provocando una guerra civil cada vez más intensa.
Entre los críticos más sonados de la guerra en Irán y sobre todo de la supeditación del interés nacional a los intereses de otra nación están la ex congresista de Georgia, Marjorie Taylor Greene. El gurú Steve Bannon, que teme "una sangría de apoyo" en las legislativas de noviembre. La ex presentadora y ahora podcaster Megyn Kelly. La influencer y conspiranoica Candace Owens. El supremacista blanco Nick Fuentes. Curt Mills, director de The American Conservative, una revista fundada por críticos republicanos de la Guerra de Irak que cree que esto destrozará las bases del trumpismo. Y sobre todo Tucker Carlson, ahora caído en desgracia, insultado directamente por el presidente, y que ha denunciado que está siendo investigado por la CIA y se preparan cargos contra él por denunciar la influencia israelí y una guerra "repugnante y malvada". En frente, el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, hoy embajador en Jerusalén. Senadores pro Israel como Lindsey Graham y Ted Cruz, o el comentarista Mark Levin.
Estos días, todos los podcasts y entrevistas en televisión están dedicados a los ataques cruzados, los insultos, las denuncias. Las amenazas. Y la retórica que no para de escalar, justo lo contrario que el apoyo a Israel, que ha caído dramáticamente en EEUU, hasta el punto de que en algunas encuestas con largas series históricas, por primera vez hay más ciudadanos simpatizantes con la causa palestina. Y críticos con la entrega de la clase política con las políticas de Israel, haciéndose eco de las palabras del ex candidato presidencial Pat Buchanan, que en los años 90 dijo que el "Congreso de Estados Unidos es territorio ocupado israelí".
En la carta de renuncia, Kent denuncia una "campaña de desinformación" por parte de "altos funcionarios israelíes y de los medios de comunicación" que habría logrado socavar la plataforma "Estados Unidos Primero" sembrando "intereses belicistas" para fomentar una guerra. Kent cree que esa camarilla logró generar una cámara de eco para "engañar" a Trump haciéndole creer que Teherán suponía una amenaza inminente y que un ataque rápido llevaría una victoria inmediata. "Eran mentiras y la misma táctica que Israel usó para arrastrarnos a la guerra de Irak que costó la vida de miles de nuestros mejores hombres y mujeres", señala diciendo también que la guerra de Siria, en la que murió su esposa, fue también "fabricada por Israel".
Kent, que en su proceso de confirmación para el cargo en el Congreso recibió duras críticas por sus conexiones con grupos de ultraderecha y supremacistas blancos, como los Proud Boys, es un conocido difusor de conspiraciones, en especial raciales. Ha sostenido en todo momento que el asalto al Capitolio fue una maniobra orquestada y los arrestados eran "presos políticos", o que las elecciones de 2020 las ganó Trump y los demócratas las robaron.
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Pero eso no le ha bastado para librarse de los ataques. "Siempre pensé que era un buen tipo, pero era débil en materia de seguridad, muy débil en materia de seguridad. No lo conocía bien, pero me parecía un tipo bastante agradable; sin embargo, al leer una declaración suya, me di cuenta de que es una suerte que ya no esté en el cargo, pues afirmó que Irán no representaba una amenaza. Irán sí era una amenaza", reaccionó Trump. Minutos después de que se conociera su renuncia, altos cargos de la Casa Blanca arremetieron contra él de forma anónima. Un alto funcionario aseguró a la Cadena Fox, por ejemplo, que Joe Kent era "un conocido filtrador" y que fue excluido de las reuniones informativas de Inteligencia del presidente hace meses. "No ha participado en ninguna discusión ni reunión informativa sobre la planificación de Irán", han afirmado esas fuentes garantizando que la Casa Blanca también le había dicho a la directora de Inteligencia Nacional, Gabbard, que Kent debía ser despedido por presuntas filtraciones, pero que ella nunca lo hizo. La portavoz de la Casa Blanca lo ha acusado también de "mentir".
La guerra de Irán es la más impopular de las últimas siete décadas en EEUU. Tiene menos respaldo ciudadano, dudas del Congreso e incluso de quienes siempre han sido más halcones con Irán. Es el caso de figuras radicales como John Bolton, hoy enemigo mortal pero en 2016 asesor de Seguridad Nacional de Trump. Y de otros conocidos neoconservadores, que respaldaron la Guerra de Irak en 2004, como Robert Kagan o Bill Kristol, que en un reciente podcast comentaban que Israel era una gran aliada para sus propios intereses, no los norteamericanos. "Es como decir que Vietnam del Sur fue un gran aliado en la lucha contra Vietnam del Norte."