La historia desconocida de Almodóvar y Charlene de Mónaco: su amistad secreta nacida de un malentendido
Pedro Almodóvar, nacido hace 76 años en Calzada de Calatrava, Ciudad Real, revolucionó anoche el plató de Cara al show, el nuevo programa de laSexta presentado por Marc Giró, con las mil y una anécdotas de su vida El cineasta, ganador de dos premios Oscar, uno por Todo sobre mi madre en 2000 y otro por Hable con ella en 2003, recordó uno de los momentos más surrealistas de su trayectoria profesional: cuando en 2008 desembarcó en Mónaco con Rossy de Palma, Bibiana Fernández y Alaska para asistir al Baile de la Rosa. "Fue un gran espectáculo el que organizaron para celebrar la Movida y celebrarme a mí", comenzó diciendo, explicando que el escenario de aquella velada estaba decorado con imágenes de su filmografía.
El director de La habitación de al lado o Amarga Navidad compartió mesa con la princesa Carolina de Mónaco, de 69 años, con el recordado Karl Lagerfeld, fallecido en 2019 a los 85 años, y con Charlene de Mónaco, que en esa época era novia de Alberto de Mónaco. "Acababa de llegar en ese momento de nadar en una piscina en Sudáfrica y me la pusieron al lado", dijo Almodóvar para poner en situación al público sobre la surrealista escena que iba protagonizar.
El manchego confesó que se quedó prendado de Carolina de Mónaco. "Si hay una princesa profesional esa es Carolina", afirmó sin lugar a dudas. "Sabía de todo, hablaba de todo, era listísima y yo estaba encantando hablando toda la noche con ella", señaló. Entonces, Charlene llamó su atención sin imaginar lo que estaba a punto de suceder. "Me tocó el brazo y me dijo en inglés: 'Are you bullshitting me? Que eso, si tú que sabes inglés, es una cosa horrible. Es como: ¿Te estas cagando encima de mí? Una frase muy brutal", relató ante el asombro de Marc Giró.
Almodóvar, perplejo por las palabras de Charlene, reaccionó inmediatamente. "Me volví entero como una endemoniada y le dije: '¿Pero Charlene? ¿Qué me estás diciendo?'. Y me respondió: 'Es que estoy hablando contigo y no has tenido a bien responderme a una sola cosa de las que te estoy preguntando'".
Muy asombrado, el director decidió explicarle el motivo de lo sucedido. Para ello, según contó entre risas, "me retrotraje". "No le conté la postguerra entera, pero estuve a punto", reconoció, ya que se sinceró sobre la enfermedad que sufrió de niño y que le dejó graves secuelas. "Le dije: Mira, Charlene. Yo nací en los años 50 en La Mancha y allí no controlaban bien la eritromicina. Con 2 años tuve sarampión y se pasaron con la eritromicina y desde ese momento perdí este oído, el derecho, no oigo nada por aquí, si quieres hablar conmigo tócame. ¿Cómo te voy a estar ninguneando, mujer? En absoluto", narró.
A partir de entonces, Charlene y él se hicieron buenos amigos, y el cineasta llegó a sentir hasta ternura por la entonces novia de Alberto de Mónaco. "Ella siguió preguntándome, adquirió confianza, y me dijo: 'Oye, ¿por qué cuando sale alguien al escenario te dedica la canción y te dice cosas?'. Y yo me di cuenta y dije: '¡Pobrecilla¡ Acababa de llegar de la piscina de Sudáfrica y nadie le había dicho que la iban a sentar al lado de un director que se llamaba Pedro Almodóvar, al cual iban a homenajear esa noche'".
La anécdota del director terminó con una reflexión sobre la situación en aquella época de Charlene. "La conclusión a la que llegue fue... me di cuenta de la situación de esa mujer, de una soledad inmensa, o sea, existe gente de protocolo. ¿Cómo no se le ocurrió a nadie decirle al lado de quién se iba a sentar? ¿No te parece de una soledad aterradora? ¡Pobre Charlene!", exclamó Almodóvar muy indignado. Conmovido por esa circunstancia, le explicó a Charlene que todas las imágenes que veía en las paredes del Sporting Club de Montecarlo eran de sus películas y "desde ese momento me volví y estuve hablando con ella todo el tiempo para que me contara cómo eran las piscinas en Sudáfrica".


