Parece Roma pero es una ciudad andaluza, Patrimonio de la Humanidad, y tiene un encanto irresistible
Es pequeña, pero poderosa y por su monumentalidad y la armonía de su casco histórico inevitablemente recuerdan a Roma. Sus plazas abiertas y la piedra dorada de sus edificios transmiten una sensación de ciudad clásica, elegante y atemporal, casi como una “mini Roma” andaluza. Por si quedaba alguna duda, Baeza fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto a su vecina Úbeda, situada a solo ocho kilómetros, por concentrar ambas uno de los conjuntos monumentales más representativos del arte renacentista en Andalucía. Y lo mejor es que se disfruta a pie, ya que buena parte de sus barrios históricos protegidos son peatonales.
Baeza es una ciudad tranquila, de algo más de 15.000 habitantes, cargada de historia, cultura y con un marcado carácter universitario. Tiene además un aire profundamente poético, ligado a la presencia de Antonio Machado, que vivió aquí durante unos años mientras impartía clases de gramática francesa. Y mantiene hoy ese pulso académico gracias a la sede de la Universidad Internacional de Andalucía.
Para orientarse en Baeza, lo primero es comenzar en los miradores que rodean las antiguas murallas medievales y contemplar desde ellos las vistas más bellas del valle del Guadalquivir, con las cumbres de Sierra Mágica recortándose en el horizonte. Después hay que descubrir la ciudad partiendo de la plaza del Pópulo o de los Leones, llamada así por los cuatro felinos que arrojan agua por su boca en la fuente situada en su mismo centro, presidida por una escultura femenina que muchos identifican con Hemlice, la esposa íbera de Aníbal. El espacio lo enmarcan también la antigua carnicería, hoy edificio judicial, el arco de Villalar y la puerta de Jaén, que forman conjunto con la casa del Pópulo, el edificio plateresco que alberga la oficina de turismo.
La ciudad tiene otra gran plaza monumental, es la de Santa María, el mejor resumen de una ciudad que conserva un exquisito catálogo de iglesias, casonas y palacios señoriales. La catedral de la Natividad se levanta en este lugar, que fue primero mezquita, luego templo gótico y finalmente renacentista. Y ahí al lado está la iglesia de Santa Cruz, con unas notables pinturas murales.
Frente a la catedral se encuentra el seminario de San Felipe Neri, unido al palacio de Jabalquinto, que tiene una fachada gótico-isabelina que deja sin palabras y actualmente alberga aulas, salas de conferencias y actividades culturales y académicas de la universidad, aunque se puede visitar y ver su patio renacentista, que es una maravilla. Y formando conjunto, justo al lado del palacio, está el que fuera instituto Santísima Trinidad, antiguo edificio de la Universidad, en el que se puede ver una recreación del aula donde Antonio Machado dio clases entre 1912 y 1919, con sus pupitres, la pizarra, el brasero y el retrato del poeta.
Esos dos epicentros monumentales son el punto de partida de otros tantos itinerarios que se despliegan por sus calles y barrios medievales flanqueados de edificios antiguos con fachadas de piedra dorada y rejas de forja. Especialmente bonitas son la del Beato Avellaneda —muy cerca de la catedral—, Romanones, la Cuesta de San Gil y la pequeña y tranquila calle Sacramento, que tiene un aire de pueblo.
Y si curioso resulta encontrarse paseando por ellas las ruinas de la iglesia de San Juan Bautista, que llegó a ser uno de los edificios románicos más importante de la ciudad. No menos seguir el paseo que Baeza ha dedicado a Antonio Machado, con vistas espectaculares sobre el valle y salpicado de bancos para descansar con sus versos.
Pero Baeza no vive solo de monumentos. En los últimos años, la ciudad jienense ha multiplicado sus encantos. Cerca de la casa donde vivió el poeta abre sus puertas La Casa del Aceite (lacasadelaceite.com), una boutique gastronómica en la que se venden algunos de los mejores AOVE (aceites de oliva virgen extra) del mundo. La mayor parte de las marcas son de la provincia de Jaén, pero también tienen hueco en sus estanterías para otros aceites andaluces y castellanomanchegos.
Los entusiastas del oro líquido tienen un sitio imprescindible para conocer: AOVEland. Más que una tienda, ofrece una experiencia completa, con visitas guiadas a su almazara y catas de aceite (aoveland.com). Una vez despertado el gusanillo del estómago, hay que reservar mesa en Juanito (juanitobaeza.com) para comer en el gran comedor de la cocina tradicional en España, su menú degustación elaborado con los mejores aceites de oliva virgen extra e inspirado en la cocina popular jienense.
Para la hora de la merienda, el sitio imprescindible es la Pastelería Virolo, en la calle San Pablo, fundada en 1895 y donde elaboran unas yemas baezanas, el dulce más tradicional, que se han hecho famosas más allá de la ciudad. Ningún souvenir más auténtico para llevar como recuerdo.
Baeza es un destino perfecto para los amantes de la gastronomía y del auténtico oro líquido del sur, el aceite de oliva virgen extra
LA ESTANCIA
La puerta mudéjar de la catedral de Baeza da nombre al hotel con más encanto de la ciudad: Puerta de la Luna (hotelpuertadelaluna.com), que está al lado. Un precioso edificio del siglo XVI con patio histórico, habitaciones silenciosas asomadas a calles medievales y su restaurante, Acebuche, con una propuesta gastronómica a tener en cuenta. También recomendable es el céntrico hotel boutique Cetina Palacio de los Salcedo (cetinahotels.com), ubicado en un antiguo palacio.







