¿Te acuerdas de aquella espectacular mansión en la que Harry y Meghan grabaron parte de su documental para Netflix? Durante más de cuatro años, ha estado esperando comprador en el competitivo mercado inmobiliario de Montecito. Salió a la venta en 2020 por unos 33,5 millones de dólares, pero sin éxito. El motivo no fue su falta de atractivo –la vivienda es increíble–, sino un mercado de lujo cada vez más saturado en California.
Ahora, por fin, se ha cerrado su venta por 30 millones, una cifra impresionante, aunque por debajo del precio inicial. La vivienda, conocida como 888 Lilac Drive, se hizo famosa por ser uno de los escenarios del documental “Harry & Meghan”. Sus amplios salones, la terraza con vistas al Pacífico y su imponente jardín captaron la atención de millones de espectadores en todo el mundo. Y es que cada rincón desprende esa mezcla de refinamiento clásico y confort contemporáneo que tanto atrae en las casas de Montecito. ¿Quieres verla con más detalle?
La mansión está situada en la exclusiva zona de Montecito, en el condado de Santa Bárbara, una zona que combina privacidad, paisajes naturales y la cercanía del mar. Aquí también viven otras celebridades como Oprah Winfrey o Ellen DeGeneres, atraídas por la tranquilidad que ofrece la zona y su clima templado. Vivir en Montecito es sinónimo de exclusividad, por lo que es normal que los duques de Sussex se vieran atraídos por la propiedad.
En la vivienda, desde la entrada, flanqueada por una avenida de cipreses, ya se percibe el aire majestuoso de la finca. La propiedad presume de unas vistas incomparables hacia las colinas y el océano. Además, cuenta con 5 dormitorios, 5 baños completos y 2 aseos en la vivienda principal y un dormitorio, otro baño y una cocina en la casa de invitados. La superficie construida es de 1.264 m² y la parcela de unos 8.400 m². A esto se suma el gimnasio, 2 salas de juegos, sala de cine, piscina y spa.
Si viste el documental (aún está disponible en Netflix), reconocerás enseguida el salón principal. Es el corazón de la casa y uno de los espacios más fotografiados. De techos altos y ventanales con molduras, combina el encanto clásico con un estilo atemporal. En el centro destaca un sofá que da a dos lados y que define la elegancia de la estancia.
Una mesa de centro con sobre de mármol y unas butacas y puffs tapizados en terciopelo completan el conjunto. Y a esto se suma el piano de cola al otro lado del sofá. Y todo con una elegancia que se encuentra entre lo clásico y lo moderno.
La decoración juega con texturas suaves y tonos neutros. Alfombras de lana, cortinas de lino y una impresionante lámpara de araña aportan un aire acogedor y sofisticado.
La cocina se abre directamente a uno de los salones, creando un espacio común que mezcla lo práctico con lo sofisticado. Los muebles, lacados en negro, contrastan con la luminosidad del mármol blanco de las encimeras. Es de esas cocinas que no solo sirven para cocinar, sino para disfrutar de largas sobremesas o preparar cenas informales. En el centro, una gran isla actúa como punto de encuentro, con taburetes de diseño y una iluminación colgante muy elegante.
Detrás, los electrodomésticos se integran en el mobiliario, manteniendo el estilo clásico del conjunto. Cada detalle está cuidado: los tiradores metálicos, las molduras de los frentes de armario o los de cristal. El resultado es una mezcla de diseño y funcionalidad propia de las cocinas californianas.
Un dormitorio principal con una chimenea espectacular
El dormitorio principal, diseñado para desconectar, es amplio, luminoso y con un estilo que lo hace único. La disposición de los muebles juega con la simetría, con mesitas gemelas y una chimenea central revestida con un espejo envejecido que amplía la sensación de espacio. A los pies de la cama, una zona con un sofá de formas curvas completa el conjunto. Los colores —beige, gris y cremas empolvados— dan como resultado un espacio sereno que se completa con unas ricas texturas que aportan calidez.
El baño principal está revestido con mármol en paredes y suelos. La luz natural entra por un amplio ventanal, reflejándose en las superficies y creando un ambiente de spa. Lo que más llama la atención es la bañera exenta, de líneas rectas y también revestida con el mismo mármol, situada justo frente al ventanal, y una impresionante cabina de ducha.
El comedor sorprende por su arquitectura. Su techo a cuatro aguas ligeramente abovedado y con acabado dorado refleja la luz de una gran lámpara de araña y llama muchísimo la atención. En el centro, una mesa blanca cuadrada contrasta con las sillas modernas tapizadas en terciopelo gris.
Aquí lo clásico y lo contemporáneo se dan la mano, al igual que en el resto de la propiedad. Pero lo mejor de esta estancia es que tiene completo acceso al exterior, conectando sin esfuerzo. Ese es, precisamente, uno de los secretos del encanto de esta vivienda: su conexión entre el interior y el exterior.
El despacho recuerda a las bibliotecas inglesas. Las paredes revestidas de madera oscura, la chimenea de piedra y una mesa central de madera robusta crean un ambiente elegante y acogedor. En un lateral, un gran sofá invita a la lectura, mientras que las estanterías son perfectas para albergar una gran colección de libros. En esta estancia, el tiempo parece detenerse.
Pero tampoco faltan los detalles actuales, como el gran cuadro que preside la chimenea, de tonos vivos y que se encarga de poner el contrapunto contemporáneo al espacio.
Las vistas son uno de los grandes atractivos de la casa, que se pueden apreciar desde muchas de sus terrazas. En esta, se puede disfrutar del espectacular paisaje californiano. Este salón de exterior cubierto se caracteriza por sus elegantes sofás de líneas sencillas y modernas, ideales para desconectar solo o en compañía.
Una de las características de la vivienda es la conexión visual entre interior y exterior. De hecho, desde muchos puntos de la vivienda se puede ver el mar, consiguiendo que el paisaje pueda disfrutarse desde muchos puntos.
La finca no se limita a la piscina (tipo infinity) y a la terraza (que cuenta también con un spa). También cuenta con varios rincones ajardinados, una zona de césped amplia y pequeños senderos por la naturaleza. El contraste entre las zonas cuidadas y las partes campestres da equilibrio al conjunto, generando un entorno vivo y cambiante según el momento del día. La piscina, rodeada de piedra clara y tumbonas de teca, completa esa imagen.