Ni Orbaneja ni Frías: el pueblo de Burgos que esconde cascadas infinitas y que pocos conocen

Ni Orbaneja ni Frías: el pueblo de Burgos que esconde cascadas infinitas y que pocos conocen

Las Merindades es la comarca burgalesa que alberga algunos de los paisajes más espectaculares de la provincia, porque tiene montañas escarpadas, desfiladeros de vértigo, extensos páramos, bosques autóctonos y pueblos preciosos con cascadas entre sus casas. Orbaneja del Castillo es el más conocido, está dispuesto en una colina escalonada, y sus empinadas callejuelas forman un bonito conjunto rural de arquitectura popular que tiene música ambiental: el rumor de las aguas que se precipitan por la poderosa cascada que brota en la Cueva del Agua y dividen el caserío en dos.

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Orbaneja del Castillo, pueblo, burgos© Shutterstock
Orbaneja del Castillo.

De acuerdo que Orbaneja del Castillo es un pueblo con cascada precioso en el norte de Burgos, pero no es el único. Escondido en el valle de Tobalina, en los límites con la provincia de Álava, Tobera es otro tan delicioso como sorprendente. Quizá suene más Frías, la joya monumental, que tiene título de ciudad desde hace siglos, a pesar de que es un pueblo pequeño que apenas supera los 200 habitantes. Pero muchos menos tiene Tobera, solo 26, una de sus aldeas, situada a un par de kilómetros, al que algunos se acercan para ver sus cascadas.

Santa María de la Hoz, Tobera, Burgos© Shutterstock

Al llegar, lo que impresiona de este pueblo es su puente romano-medieval sobre el arroyo Molinar, que recoge las aguas de algunas cumbres de los Montes Obarenes y ofrece una preciosa panorámica del conjunto rural. También su ermita de Santa María de la Hoz, protegida bajo un cortado rocoso y con un atrio con arcos, lo que le otorga una apariencia singular. Junto a ella hay un sencillo humilladero, conocido como la ermita del Cristo de los Remedios, del siglo XVII.

Cascada de Tobera, Burgos© Shutterstock

Una vez que se empieza a pasear por las calles, lo que sorprende son los saltos de agua creados por este río que dividen el pueblo en dos y que los vecinos han aprovechado para diversos usos.

Paseo del Molinar, Tobera, Montes Obarenes-San Zadornil Natural Park, Las Merindades, Burgos© Alberto Carrera / Alamy Stock Photo
Paseo del Molinar.

El pueblo es pequeño y un corto paseo de aproximadamente un kilómetro (25 minutos, dependiendo del ritmo y las paradas), acondicionado con varios miradores, recorre las diferentes cascadas encadenadas. Caminando por pasarelas de madera se van descubriendo una a una mientras se recorren las estrechas y pendientes calles del bonito conjunto rural. El sendero es circular, comienza en las inmediaciones de la ermita de Santa María de la Hoz, no tiene ninguna dificultad y está bien señalizado. En primavera, el entorno se vuelve mágico: el agua corre con fuerza, se ven flores silvestres y el sonido del agua crea una atmósfera muy especial.

Cascada El Peñón, Pedrosa de Tobalina, Burgos© Turismo de Burgos/Javier Jiménez
Cascada El Peñón.

MÁS PUEBLOS Y MÁS CASCADAS 

Tobera y Orbaneja no son los únicos pueblos con cascada de Las Merindades. A 20 minutos en coche del primero, Pedrosa de Tobalina tiene otro salto de agua notable. Con 20 metros de altura y 110 metros de longitud, El Peñón es uno de los grandes espectáculos naturales que el río Jerea ofrece a su paso por la comarca burgalesa y que estos días primaverales, tras el deshielo invernal, muestra su mejor imagen. Su fácil acceso, a solo 100 metros de la carretera de Trespaderne, la cascada es una de las más visitadas del valle de Tobalina. Para verla como se merece, hay que situarse en el mirador o en la amplia zona de baño donde caen sus aguas, junto a la que se encuentra un restaurado molino.

Cascada de Las Pisas, Burgos© Turismo de Burgos
Cascada de Las Pisas.
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Además de uno de los hayedos más bonitos de la provincia, poblado por numerosos ejemplares centenarios, la escondida aldea de Villabascones de Bezana, presume de una cascada de merecida fama: Las Pisas. A solo 20 kilómetros del Monumento Natural de Ojo Guareña, un sendero que parte de la iglesia del barrio de abajo conduce hasta su conjunto de saltos de agua escalonados por los que se precipitan las aguas del río Gándara y que componen un bello paisaje, sobre todo estos días de primavera, después de las lluvias fuertes. Sin duda, el mejor momento para conocerla y ver el espectáculo único de la atronadora masa de agua espumosa cayendo desbocada por las apretadas gradas rocosas de un estrecho barranco.