No sabría decir el número de productos y gadgets de belleza que he utilizado a lo largo de mi vida para acabar con el encrespamiento, pero con la condición de que no restasen volumen a mi melena. Y esto último es una tarea muy complicada. Mi pelo es muy fino y a la mínima se apelmaza, por lo que debo tener cuidado con lo que aplico. He huido durante años de los aceites capilares pensando que me aportarían peso y luciría ese efecto graso que tan poco me gusta –y ya te adelanto que ahora son un básico en mi rutina–; he rechazado tratamientos anti frizz por miedo a que el layering de productos diese la sensación de menor cuerpo y densidad; y, por si fuera poco, abusaba de las herramientas de calor como medida antiencrespamiento –obviamente sin conseguir mi objetivo y dañando la fibra capilar–.
Como ya habrás podido intuir, en mi largo periplo como experta en probar productos anti frizz, no todos han sido eficaces. Me he dado cuenta de que para disfrutar un good hair day hay verdaderos fondos de armario capilares que no pueden faltar en mi baño. Son mi santo grial y los que mantienen a raya el encrespamiento y respetan el volumen de mi pelo fino. Seguro que, si has llegado hasta aquí, entiendes de lo que hablo, ya que está entre los problemas capilares más comunes y buscados en Google. Ahora sí, los 5 productos que han salvado –literalmente– mi pelo liso del encrespamiento y de los bad hair days. Y, si quieres saber las causas principales del por qué aparece el frizz, sigue leyendo. Ya te adelanto que van a marcar un antes y un después en tu rutina capilar.
Mis productos ‘anti frizz’ favoritos en los que merece la pena invertir
Secador Iónico Profesional ghd Speed Ultra-rápido
“Siempre es mejor secar el cabello con secador. Secado al natural mantiene mucho tiempo la humedad y se vuelve frágil. Queda mate y con las cutículas abiertas lo que lo hace más quebradizo y con tendencia al encrespamiento, ya que va a absorber la humedad ambiental”, me aconsejó Sandra Brune, estilista y formadora expert de ghd. Y lo convertí en mi segundo mandamiento. Me recomendó el nuevo Secador Iónico Profesional ghd Speed y ha habido un antes y un después en mi melena. Y lo entendí en cuanto lo probé. No es un secador más, es de esos gadgets que de verdad cambian el resultado (y el tiempo que tardas) sin dañar el pelo.
La clave está en su tecnología ghd Halo™ de doble flujo de aire: combina un chorro caliente en el centro con una capa exterior más fría, de forma que puedes acercarte más a la raíz sin esa sensación de calor agresivo, y con una temperatura más contenida para la fibra. Seca rapidísimo, pero sin castigar la fibra, y esto es lo que más he notado. El pelo queda más suelto, con brillo y con la cutícula más cerrada, que es justo lo que necesitas para que no se encrespe en cuanto hay un poco de humedad. En mi caso, que tengo el pelo fino y con mechas, es el típico secador que te aporta cuerpo desde la raíz sin apelmazar, y que te ayuda a controlar los pelitos rebeldes en tiempo récord.
La estilista Sandra Brune me dio un último consejo: prestar especial atención al secado. “La dirección es la clave. Siempre orientar el secador de raíz a puntas en un movimiento continuo y uniforme. El nuevo ghd Speed alinea el cabello y domina el frizz en segundos, pero deja atrás el secado donde movías y sacudías el secador de lado a lado. Eso es historia. Además, cuenta con una boquilla-peine magnética que te facilitará a controlar incluso el encrespamiento y los nuevos nacimientos”, me aconseja.
Cepillo Olistic: The iBrush
Convertir el cepillado nocturno en un pequeño ritual antes de meterme en la cama ha sido mi hoja de ruta estos últimos meses. Y lo digo en serio: estoy encadenando muchos más good hair days que antes. No es una idea nueva (de hecho, Philip B, el estilista al que Madonna recurrió en los 80 para domar su melena oxigenada, siempre ha defendido que cepillar el pelo por la noche –unas 10 a 20 pasadas– es uno de esos gestos simples que se notan). Y aunque tampoco hace falta ir con el contador a medianoche, ese cepillado rápido justo antes de dormir ha hecho que el frizz se haya reducido significativamente. Yo lo estoy haciendo con el The iBrush de Olistic. Y vaya descubrimiento.
La explicación es bastante lógica: cuando cepillas, evitas que se acumulen nudos y, con menos enredos, también hay menos tirones. Eso se traduce en menos fricción contra la almohada y, por tanto, menos daño en la fibra capilar. En el caso de este cepillo, sus púas flexibles ayudan a desenredar con suavidad, incluso cuando el pelo está más delicado o húmedo, reduciendo la rotura en el peinado diario. Y además tiene ese extra que se agradece: al pasar por el cuero cabelludo, aporta un masaje agradable que estimula la microcirculación y favorece la oxigenación de los folículos, lo que –con constancia– puede ayudar a que el cabello crezca más fuerte desde la raíz.
Discipline Bain Fluidealiste de Kérastase
La hidratación es clave y mi aliado en ello desde hace algún tiempo es Discipline Bain Fluidealiste de Kérastase, un champú que aporta la nutrición justa y necesaria para controlar el frizz, pero sin aportarle peso al cabello. Justo lo que yo estaba buscando. ¿El resultado? Una melena más suave, manejable, con mucha fluidez y movimiento y, lo más importante, un acabado luminoso precioso sin rastro del encrespamiento.
Me lo recomendó mi peluquera y, además, ya me habían hablado de él otras editoras de belleza. Me insistían en que tenía que probarlo. Sobre todo, destacaban sus ingredientes. Por un lado, Morpho-Kératine™, es decir, morpho-constituyentes y polímeros surface-morphing, una fórmula patentada por la firma que cubre cada fibra capilar restaurando la uniformidad, aportando una mayor manejabilidad y aportando una capa protectora antiencrespamiento. Además, contiene un protector de superficie, valga la redundancia, para revelar un cabello suave, flexible y fácil de desenredar. Y, por último, pero no por ello menos importante, un agente de cuidado de alta precisión para reparar la melena, conseguir un efecto ligero y con movimiento y un tacto sedoso y natural. Y todo sin aportar peso ni apelmazar mi pelo fino. Palabra de editora de belleza.
Dream Coat de Color WOW
Como sabrás, proteger el pelo es igual de importante que el secador que utilizas. Y si reúne en el mismo producto protección y anti frizz se convierte en un básico. El Dream Coat de Color WOW, que lo habrás escuchado y visto en TikTok hasta la saciedad –y por méritos propios– es un spray sin siliconas que hace justo lo que se espera de él: mantiene el encrespamiento a raya, ayuda a equilibrar la hidratación y deja la fibra más suave y pulida. De esos tratamientos escudo que funcionan especialmente bien cuando la humedad amenaza con arruinar el peinado. En mi viaje a Tailandia fue uno de mis grandes aliados –y estamos hablando de un 90% de humedad–.
Tratamiento Moroccanoil Light
Si te digo que llevo utilizando este aceite capilar más de 10 años es quedarme corta. Lo que tiene este elixir (y por eso sigue en mi baño y siempre es el primero que recomiendo a mis amigas) es aportar un brillo inmediato, suaviza la fibra, desenreda –que el pelo fino hace nudos enseguida– y deja el cabello más pulido, con menos frizz, pero sin ese efecto pesado que tanto tememos las melenas finas cuando se trata de un aceite. Yo lo uso como toque final cuando quiero un acabado más bonito o antes del secado para domar los pelitos rebeldes. Con muy poca cantidad, de medios a puntas, basta para que el pelo luzca más cuidado, más suelto y con ese punto glossy que parece recién salido de la peluquería.
¿Cuáles son las causas principales del encrespamiento?
Llevo mechas desde que tengo 19 años y esto –créeme– no juega a favor de intentar plantarle cara al enemigo número uno del frizz: la deshidratación. Te lo digo con conocimiento de causa. Porque sí, hay melenas que por naturaleza tienden más a encresparse, pero cuando el pelo ha pasado por procesos químicos suele faltarle agua y lípidos, y ahí el encrespamiento encuentra el escenario perfecto. Y si encima hay humedad, peor: el cabello la capta, se vuelve más poroso, pierde cuerpo y se encrespa. Por eso, mi primer mandamiento es mantenerlo hidratado y elegir bien tanto los productos de lavado y tratamientos como las herramientas de calor con las que lo secas.
A partir de ahí, el frizz también se alimenta de hábitos bastante comunes. Lavar demasiado el cabello o con fórmulas agresivas puede arrastrar los aceites naturales que mantienen la fibra flexible y brillante; y abusar del calor –o usarlo sin control, sin protector térmico o con secadores no adecuados– termina pasando factura en forma de porosidad y puntas abiertas. El secado, además, es un punto crítico: dormir con el pelo mojado y frotar con la toalla multiplica la fricción y la electricidad estática (mejor microfibra y, si quieres rizar el rizo, funda de seda o satén).
Y sí, el corte también influye. Hay capas y formas que potencian el “efecto esponja” y otras que ordenan la caída. Con todo, el gesto que suele marcar el antes y el después es incorporar un buen anti frizz en forma de crema de peinado, sérum, aceite o spray a la rutina, utilizar la cantidad justa y necesaria y, por supuesto, aplicarlo con intención. No hacen milagros, ni es algo mágico, pero cuando das con el adecuado, se nota desde el primer uso.