Los actores de 'La Promesa' y 'Valle Salvaje' juegan al "Yo nunca", ¿quieres descubrir todos sus secretos?
Los seguidores de las series diarias de La 1 continúan disfrutando de la fusión de sus ficciones favoritas. Aunque no pueden ver a los actores juntos cada tarde en pantalla —algo que les encantaría—, sí tienen la oportunidad de conocer mejor a los intérpretes y a sus personajes en Cosas de palacio, un podcast que une ambos universos. En esta ocasión, Miren Arrieta y Sabela Arán, que dan vida a Mercedes y Victoria en Valle Salvaje, han dejado atrás sus rencillas televisivas y han visitado por primera vez los platós de La Promesa para encontrarse con Ibrahim Al Shami, que interpreta a Adriano. Durante su charla, los tres actores han compartido detalles sobre su trabajo, sus personajes y su experiencia en el rodaje y... al enfrentarse al “Yo nunca”, han dejado entrever un lado divertido y sorprendente que pocos conocen.
Día a día, se ponen frente a millones de espectadores. Y aunque en pantalla todo parece salir con naturalidad, actuar en una serie diaria no es nada sencillo y exige de gran dedicación, esfuerzo y disciplina. Los tres actores han definido con una palabra lo que significa para ellos: para Miren, “dedicación”; para Ibrahim, “intuición”; mientras que Sabela provocaba risas de todos con un rotundo “callo”.
La exduquesa de Valle Salvaje y Mercedes, como auténticas damas de la nobleza, enfundadas en sus corsés y polisones deslumbran con sus vestidos de ensueño. El vestuario de La Promesa no se queda atrás y es uno de los grandes reclamos de la serie. Sus estilismos nos transportan directos a otra época, pero, entre tanto lujo y elegancia, ¿hasta dónde están dispuestos a llegar los actores con sus atuendos? ¿Tienen alguna línea roja que nunca traspasarían?
Arrieta lo tiene claro y no se pondría ni en sueños una zanahoria en la cabeza. En el caso de Arán, más que lo que no llevaría, tiene que ver con lo que no se quitaría: "Yo en bolas, ya no más", aseguraba. Antes de formar parte de la nobleza del palacio como pareja de Catalina y padre de sus hijos, Adriano era campesino en las tierras de los Luján; por eso Al Shami agradece el momento actual que atraviesa el personaje, siempre arreglado, y ha reconocido con humor que "una corbata me gusta mucho".
A la hora de desvelar con quien les gustaría compartir pantalla, Sabela e Ibrahim preferían no pronunciarse: "con cualquier profesional", decía él, mientras que su compañera no se quería comprometer dando nombres. Por el contrario, Miren sí se mojaba y confesaba que le encantaría trabajar con su amigo Eneko Sagardoy, conocido por sus papeles en Iratí y Patria y premio Goya revelación por Handia.
Pero si algo tienen en común los tres es que sus personajes no se quedan en el plató. Dar vida a figuras con tanta fuerza y personalidad termina dejando huella también en lo personal. Arán lo reconoce abiertamente al hablar de Victoria: "Tengo más mala leche que antes. Al final estás toda una jornada montando cristos, con broncas, y llega un momento en el que se te queda ahí metido". Un aprendizaje que, lejos de verlo como algo negativo, también valora: "Parece que con el tiempo hay que tener las cosas más claras y Victoria me está ayudando a eso". Incluso el lenguaje se le ha pegado, y ahora confiesa que usa expresiones como "lo lamento" en lugar de "lo siento".
Miren, por su parte, toma cierta distancia con Mercedes —"no tengo absolutamente nada"—, aunque reconoce que el proceso va cambiando con el tiempo: "Lo vas humanizando más y se va acercando más a cosas mías". En el caso de Ibrahim, la conexión con Adriano también está presente, aunque reconoce que debe prestar especial atención a la forma de hablar del personaje: "Se me puede ir un poco mi acento, relajarlo de más y podemos tener problemas de dicción", explicaba.
El momento más distendido llegaba con el juego del “Yo nunca”, donde las confesiones no tardaban en aparecer. El trío reconocía haber improvisado en alguna ocasión, aunque Sabela dejaba claro que prefiere ceñirse al guion: "Soy de estar protegida por tener el texto bien preparado".
Entre risas, también hablaban de esas jornadas complicados de rodaje. Ninguno admitía haber ido a trabajar de resaca ni haber pedido un día libre para descansar, aunque la actriz gallega lanzaba con picardía una pregunta: si alguna vez habían llegado “de empalme” al set de grabación. En su caso, la respuesta seguía siendo no, aunque Miren sí recordaba una experiencia fuera de la serie: "Lo pasé tan mal que no lo voy a hacer nunca más", confesaba sobre una ocasión en el teatro.
Pero si algo sorprendía eran los pequeños “recuerdos” que se han llevado de los platós. Arrieta reconocía entre risas que en alguna ocasión ha cogido calcetines e incluso "bragas también, porque tienen buenas bragas en los rodajes. No en cantidad, solo de vez en cuando", admitía con humor, mientras que Sabela confesaba haberse llevado una mandarina. Al Shami, en cambio, aseguraba que, si se queda con algo, siempre es con permiso y relacionado con su personaje.
Entre las confesiones más inesperadas, el intérprete de El secreto de Puente Viejo dejaba al descubierto uno de sus mayores retos durante el rodaje, algo que nunca habría imaginado hacer. El actor sevillano desvelaba el respeto que le imponía trabajar con bebés tan pequeños, en este caso Rafaela y Andrés, sus hijos recién nacidos en la ficción: "Yo nunca he cogido a mis sobrinos hasta que no tuvieron el año, que ya estaban más formaditos. Me dan mucho respeto, me tengo que sentar en un sofá, tranquilo, y aquí fue enfrentarte del tirón". Una situación que, pese a la dificultad inicial, terminó sacando adelante y "no se notó nada".
Superado el miedo inicial, esa experiencia refleja la fuerza que guía a Adriano. Como confesaba Ibrahim, "el amor le está moviendo continuamente. Es un personaje que viene de muchos traumas con su familia, ha estado bastante solo. Entonces, encuentra el amor, y lo ha encontrado en sus hijos".
Ese misma fuerza mueve al resto de personajes. Sabela señalaba que Victoria tiene “pensamientos y actitudes retorcidas y malévolas”, pero todo ello parte del “amor hacia el duque”. Por ese sentimiento “hace de todo hasta el punto de querer matar niños. El amor lo puede todo”, sentenciaba. Su compañera en Valle Salvaje narraba que Mercedes ha pasado su vida cuidando de su hermana y sus sobrinos, olvidándose de sí misma. Cuando el personaje despierta y busca su propia felicidad, vimos “cómo se enamoró locamente por su primer amor. Sin duda, es un motor muy importante para su rol, porque es una persona que no quiere estar sola”. Así, entre confesiones y juegos, estos actores nos recuerdan que, detrás de cada personaje, hay historias y emociones que los acercan aún más a quienes los siguen cada día.











