Los bebés antes de nacer están expuestos a “químicos eternos” y es peor de lo que pensábamos

Los bebés antes de nacer están expuestos a “químicos eternos” y es peor de lo que pensábamos

Una investigación del Hospital Monte Sinaí (en Nueva York) muestra que los bebés en la base de datos a la que se tuvo acceso estuvieron expuestos a más “químicos eternos” de lo que se sospechaba. El equipo analizó sangre extraída directamente del cordón umbilical de niños nacidos entre 2003 y 2006; detectó 42 compuestos distintos, incluidos varios que no suelen aparecer en las pruebas tradicionales y cuya documentación es limitada.

Los llamados químicos eternos, o PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), forman un grupo de miles de compuestos sintéticos presentes en productos cotidianos como sartenes antiadherentes, envases, pinturas y cosméticos. La industria los emplea por su estabilidad, su capacidad para repeler agua y grasa, su resistencia al calor. Esa misma estabilidad hace que tarden muchísimo tiempo en degradarse.

Los científicos saben desde hace décadas que el cuerpo humano puede absorber PFAS. Sus efectos dependen del tipo de compuesto, la cantidad acumulada y el tiempo de exposición. Aun así, la evidencia más sólida apunta a alteraciones en el sistema inmunológico y el sistema endocrino.


Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) pueden atravesar la placenta y poner en peligro la salud del feto.
Los 'químicos eternos' afectan el sistema inmune de mujeres embarazadas y sus fetos

La exposición prenatal a las PFAS, o "químicos eternos", podría aumentar el riesgo de enfermedades recurrentes con síntomas más graves a largo plazo.


La delicada situación de la exposición prenatal a PFAS

Una de las mayores preocupaciones en torno a estos químicos es la exposición prenatal y durante la infancia. Los PFAS llegan al feto a través de la madre, que los incorpora por agua, alimentos o productos contaminados. Estos compuestos atraviesan la placenta sin dificultad y se acumulan en el organismo en desarrollo, uniéndose a proteínas de la sangre y a órganos clave. Estudios previos han asociado la exposición prenatal con bajo peso al nacer y mayor riesgo de parto prematuro.

Aunque existen pruebas prenatales para medir algunos PFAS, el estudio demuestra que estos análisis no bastan para captar la magnitud real de la exposición. Los métodos convencionales solo detectan una lista limitada de compuestos, mientras que la técnica publicada hoy en Environmental Science & Technology permite escanear miles de sustancias simultáneamente.

Para evaluar su eficacia, los investigadores analizaron una base de datos con muestras de sangre del cordón umbilical de 120 bebés nacidos en Cincinnati entre 2003 y 2006. Identificaron 42 PFAS en un registro que originalmente no se diseñó para detectar estos químicos.

“Nuestros hallazgos sugieren que la forma en que medimos los PFAS realmente importa. Cuando miramos de forma más exhaustiva, vemos que los bebés están expuestos a muchos más productos químicos PFAS antes del nacimiento de lo que nos dimos cuenta anteriormente, y algunos de los patrones que creíamos que entendíamos pueden cambiar”, dijo la doctora Shelley H. Liu, primera autora de este estudio, en un comunicado de prensa.

Según los autores, la exposición prenatal a PFAS es más compleja de lo que se pensaba. Comprender el panorama completo es esencial para proteger la salud infantil. Además de revelar que algunos bebés nacidos en la década de 2000 estuvieron más expuestos de lo estimado, este trabajo establece un precedente para mejorar la vigilancia de estos químicos y avanzar en la prevención de enfermedades relacionadas.