Los hutíes entran en la espiral de ataques contra Israel  y no descartan cerrar el Estrecho de Bab el Mandeb

Los hutíes entran en la espiral de ataques contra Israel  y no descartan cerrar el Estrecho de Bab el Mandeb

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A las 6:53 de la mañana del sábado, el ejército israelí anunció la detección del disparo de un misil desde la lejana Yemen contra el sur del país. Lo interceptó como hizo horas después con un misil de crucero y un dron también con la firma de los hutíes. De esta forma, el grupo proiraní entra en la espiral de ataques y advertencias en la región al cumplirse el primer mes de la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos en Irán. Esta misma noche, los rebeldes chíies hutíes del Yemen han confirmado haber lanzado un segundo ataque con misiles contra el territorio de Israel.

Más allá de sus misiles y drones, la estratégica localización de los hutíes ante el Mar Rojo le da un rol relevante en el ya decisivo campo energético y económico. Uno de sus portavoces, Mohammed Mansour, ha sido claro: "Estamos librando esta batalla gradualmente y cerrar el estrecho de Bab el Mandab es una de nuestras opciones. La resistencia yemení ha llegado a la conclusión de que hoy es el momento de intervenir".

No hace mucho tiempo, la sirena solía despertar a los israelíes en plena noche anunciando un misil balístico o dron procedente desde Yemen. En el periodo que va desde el acuerdo de tregua con Hizbulá en Líbano (noviembre 2024) al pactado con Hamas en la Franja de Gaza (octubre 2025) pasando por el cese de los ataques de las milicias proiraníes en Irak, los hutíes fueron los únicos del llamado "anillo de fuego" creado por la Fuerza Quds (Guardia revolucionaria iraní) que seguían disparando contra Israel alegando apoyo a Hamas y Gaza. La Fuerza Aérea israelí, por su parte, intensificó sus respuestas con bombardeos contra infraestructuras y dirigentes del grupo rebelde especialmente en Saná y Hodeida.

Por eso sorprendía su ausencia en la guerra precisamente cuando la continuidad del régimen iraní podía estar en juego. Al término de semanas insinuando sobre su posible entrada en la escalada regional advirtiendo sobre el "uso del mar Rojo para llevar a cabo operaciones hostiles" contra Teherán o contra cualquier país musulmán, el grupo está dentro aunque aún es pronto para saber si su participación será diaria e intensa.

Tras anunciar "una primera operación militar con el lanzamiento de misiles balísticos contra objetivos militares sensibles israelíes en el sur de la Palestina ocupada", el portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, prometió que sus ataques "continuarán hasta que se detenga la agresión en todos los frentes de resistencia". Según dijo, buscan ayudar "a la República Islámica de Irán y los grupos de resistencia en Líbano, Irak y Palestina".

"Gracias a Alá todopoderoso, la operación alcanzó con éxito sus objetivos", añadió pese a que el misil, dirigido a la zona sureña del Néguev, fue interceptado por Israel.

"Antes y durante la campaña militar (Irán), nos preparamos ante la posibilidad de que también el régimen terrorista de los hutíes intente disparar contra Israel. Todo aquel que intenta dañar a los ciudadanos de Israel, pagará un precio", ha reaccionado el portavoz militar israelí, Effie Defrin.

La participación de este movimiento liderado por la familia hutí, encabezado hoy por Abdul Malik al Houthi, puede ser importante para Israel y la región.

Los posibles escenarios

En primer lugar, aumentará el desgaste de la población israelí que este sábado cumplió un mes de misiles desde Irán, 28 días de proyectiles desde Líbano y 904 jornadas desde el ataque de Hamas que originó la tormenta regional. También pondrá a prueba tanto el escudo defensivo israelí que afronta ahora proyectiles, misiles y drones desde Líbano (Hizbulá), Yemen (Hutíes) e Irán como la capacidad de la Fuerza Aérea estirada al máximo con vuelos diarios a unos 1700-2000 kilómetros desde hace un mes.

En segundo lugar, no hay que olvidar el papel de este grupo en el norte de Yemen en la batalla por la seguridad y control de las vías marítimas teniendo en cuenta la cercanía con el estratégico Bab el Mandeb lo que podría alterar, de nuevo, el tráfico marítimo hacia el Canal de Suez.

Los hutíes y Estados Unidos llegaron a un acuerdo de tregua en mayo del año pasado tras los bombardeos ordenados por el presidente estadounidense Donald Trump en respuesta a los ataques y sabotajes contra los buques en un corredor marítimo vital para el comercio mundial.

Los hutíes reciben financiación de Irán pero son mucho más dependientes que por ejemplo Hizbulá en Líbano. Tras dos años y medio de desgaste, volver a la guerra no era la mejor opción para sus propios intereses. Más allá de la identificación religiosa, ideológica, armada y política con lo que llama "eje de resistencia", su intervención puede ser interpretada como parte de un plan programado de Irán en su contienda o, por el contrario, como reflejo de su debilidad tras un mes de duros golpes.