Los príncipes Jacques y Gabriella, protagonistas indiscutibles de la histórica visita del Papa León XIV a Mónaco

Los príncipes Jacques y Gabriella, protagonistas indiscutibles de la histórica visita del Papa León XIV a Mónaco

Los hijos del príncipe Alberto II y Charlene de Mónaco, los mellizos Jacques y Gabriella, han brillado con luz propia en la histórica visita del Papa León XIV, que este sábado ha realizado un viaje apostólico relámpago al Principado. Casi toda la familia monegasca se ha reunido para la ocasión: Pierre y Beatrice Casiraghi, Louis y Marie Ducruet, Charlotte Casiraghi, pero también las hermanas del soberano, las princesas Estefanía y Carolina. Los pequeños, que cumplirán 12 años el próximo 10 de diciembre, se han convertido en absolutos protagonistas de la velada, saludando desde el balcón y protagonizando una imagen histórica junto al Pontífice

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La princesa Gabriella, junto a su madre Charlene de Mónaco y el Papa León XIV© Getty Images
La princesa Gabriella, junto a su madre Charlene de Mónaco y el Papa León XIV
Alberto y Charlene de Mónaco saludan al Pontífice© Getty Images
Alberto y Charlene de Mónaco saludan al Pontífice

En Mónaco, el catolicismo es la religión oficial, por lo que la jornada ha sido del todo inolvidable tanto para los Grimaldi como para los ciudadanos de a pie. La visita del Papa León XIV es la primera de un sumo pontífice a Mónaco en la era contemporánea. Hay que remontarse atrás en el tiempo para encontrar rastros de un Papa en el Principado: Pablo III fue recibido en 1538 y los restos mortales del papa Pío VI hicieron escala allí durante su traslado de Valencia a Roma en febrero de 1802. Charlene vistió de blanco, un privilegio protocolario del Vaticano a las soberanas reales católicas en audiencias con el Pontífice, conocido en términos diplomáticos como 'le privilège du blanc', un honor que ha compartido con su pequeña Gabriella. Al son de un cañonazo, los Grimaldi han recibido a León XIV en el helipuerto de Mónaco, en las inmediaciones del puerto deportivo que alberga los megayates de los ricos y famosos.

La familia real de Mónaco ha recibido a León XIV en una visita relámpago al Principado© Getty Images
La familia real de Mónaco ha recibido a León XIV en una visita relámpago al Principado
La princesa Gabriella de Mónaco y la princesa Charlene de Mónaco durante la visita del Papa León XIV© Getty Images
Madre e hija, coordinadas en color y en desparpajo

La presencia del príncipe heredero y de su hermana era, por tanto, indispensable, y de lo más esperada. Los niños roban el foco cada vez que aparecen junto a sus padres, participando en la vida oficial monegasca desde pequeños. Esta no es la primera vez que causan una gran impresión entre los allí presentes, pues ya recibieron las alabanzas de los ciudadanos con motivo de las celebraciones del 20.º aniversario del reinado de su padre el pasado mes de julio. Este sábado, tanto Jacques como Gabriella se han encargado de demostrar una sensibilidad y elegancia propia cuando se trata de acompañar a Alberto y Charlene en diversos eventos de carácter oficial. Uno de los gestos más comentados ha sido la reverencia de Gabriella, imitando la de su madre. Por su parte, Jacques se ha inclinado respetuosamente cuando el Pontífice ha llegado al Palacio del Príncipe, donde todos han saludado a la audiencia que esperó impaciente la llegada de León XIV.

Los gemelos Jacques y Gabriella, junto a sus padres, el príncipe Alberto II y Charlene, y el Papa León XIV© WireImage
Los gemelos Jacques y Gabriella, junto a sus padres, el príncipe Alberto II y Charlene, y el Papa León XIV
La de León XIV es la primera visita de un Pontífice contemporáneo a Mónaco© Getty Images
La de León XIV es la primera visita de un Pontífice contemporáneo a Mónaco

Las próximas horas, salpicadas de actos oficiales, se presentarán como un auténtico maratón tanto para León XIV como para los Grimaldi. Audiencia privada entre el Sumo Pontífice y su anfitrión, intercambio de regalos, fotos oficiales, saludo desde el balcón, firma en el libro de Jefes de Estado… Sin duda, una agenda compacta que marca un viaje histórico para el que no faltará detalle. Después de los actos diplomáticos el Papa se dirigirá a la catedral de Mónaco y a la iglesia de Sainte-Dévote antes de presidir una misa en el estadio Louis-II -recinto en el que juega sus partidos de liga el AS Mónaco- en presencia de la familia principesca, las autoridades religiosas y los fieles. Se espera que hasta 15.000 personas acudan a la celebración religiosa.

El Papa León XIV con el príncipe Alberto II y la princesa Charlene de Mónaco durante una audiencia privada en el Palacio del Príncipe de Mónaco, en Montecarlo© Getty Images
El Papa León XIV con el príncipe Alberto II y la princesa Charlene de Mónaco durante una audiencia privada en el Palacio del Príncipe de Mónaco, en Montecarlo

Tras casi cinco siglos de ausencia, un Papa visita Mónaco y lo hace con el objetivo de "defender la vida", poniendo enfásis en el importante rol que los microestados cumplen como laboratorios de paz ante los conflictos. En su saludo inicial desde el balcón del palacio, León XIV instó a Mónaco a usar su riqueza, influencia y “don de la pequeñez” para el bien. Es importante, afirmó, "especialmente en un momento histórico en el que la exhibición de poder y la lógica de la opresión están dañando al mundo y poniendo en peligro la paz". Dirigiendose, en francés, a los feligreses que han acudido a las inmediaciones y a aquellos que veían su discurso desde sus hogares, el Papa ha animado a la población monegasca a vivir su fe y a estar "siempre dispuesta a proteger toda vida humana con amor, en todo momento y en cualquier condición, para que nadie quede jamás excluido de la mesa de la fraternidad".

Jóvenes y catecúmenos observan en directo en una pantalla al papa León XIV, al príncipe Alberto II de Mónaco y a la princesa Charlene de Mónaco antes de la llegada del papa León XIV a la iglesia de Sainte-Devote en Montecarlo© Getty Images
Jóvenes y catecúmenos observan en directo en una pantalla al papa León XIV, al príncipe Alberto II de Mónaco y a la princesa Charlene de Mónaco antes de la llegada del papa León XIV a la iglesia de Sainte-Devote en Montecarlo