Luis Báez, médico venezolano: "El Gobierno quiere monopolizar la ayuda humanitaria sin tener la capacidad logística ni la honradez para gestionarla"
Mientras la ayuda internacional comienza a movilizarse en Venezuela, Luis Báez hace una advertencia clara: la falta de "honradez" y capacidad logística del Ejecutivo venezolano pone en riesgo que los suministros lleguen a su destino. Este médico venezolano, que fue integrante del programa de preparativos para desastres y emergencias de la Oficina Sanitaria Panamericana y que actualmente ejerce como cirujano en una clínica de Caracas, analiza en conversación con EL MUNDO los mecanismos necesarios para evitar que la asistencia humanitaria se pierda en el entramado de un Estado con la "credibilidad comprometida".
PREGUNTA. ¿Cómo ve el estado de la salud pública y privada en Venezuela para afrontar la emergencia tras los terremotos?
RESPUESTA. Pues totalmente colapsada en La Guaira y saturada en la capital. Pero no solamente estas dos zonas son las comprometidas. Hay zonas en el estado de Aragua y en el estado de Yaracuy que también han sufrido los embates, con unas condiciones sanitarias precarias que vienen desde antes. Teníamos un desastre en la salud pública que se puede calificar de crónico desde hace muchos años. Esta afluencia masiva de lesionados rebosó el vaso y en otros lugares lo colmó.
P. ¿Qué hace falta en la salud pública de Venezuela para afrontar esta situación?
R. Si estamos hablando de que venimos de una crisis crónica, quizás la síntesis, sin quedarme corto, es que hace falta de todo. Porque no hay instrumental, no hay material médicoquirúrgico, faltan muchos equipos, tenemos problemas con la electricidad, tenemos problemas con el agua, tenemos problemas de personal. Mucho del personal se ha ido y la formación de muchos de ellos, a nivel de enfermería, se ha resentido. Son carreras que han dejado de tener las plazas necesarias para cubrir la demanda por la falta de incentivo económico, porque reciben sueldos de miseria y posiblemente obtienen más dinero siendo vendedores en la economía informal que ejerciendo de enfermero o de médico.
P. ¿Qué tipo de equipos y material hace falta?
R. Hace falta equipos imagenológicos, kits para hacer exámenes de laboratorio, instrumental médicoquirúrgico, sobre todo en la parte traumatológica, porque son placas, tornillos que ningún hospital público ni privado tiene. Se manejan bajo la modalidad de consignación. Lo lógico sería que los hospitales tuvieran algunos kits de tipo protésico para ir atendiendo los casos en la medida en que van llegando. Hace falta instrumental quirúrgico de cirugía general para cirugía traumatológica, fundamentalmente. Necesitamos cajas para cirugías abdominales, cirugías torácicas, neuroquirúrgicas, y agregar a eso la parte traumatológica, que son las placas, los tornillos y las prótesis. Equipos de endoscopia, equipos de ecosonografía, equipos de imagenología, equipos para realizar intervenciones laparoscópicas, toracoscopias y microscopios para cirugía neuroquirúrgica.
P. ¿Cuáles son los medicamentos más necesarios ahora en Venezuela?
R. En este momento se necesitan antibióticos, vacunas de toxoide, fórmulas de hidratación, antisépticos, analgésicos orales y endovenosos. Eso sería para la condición actual, con el desastre que estamos viviendo por el terremoto. No estamos hablando de las necesidades totales que necesita el sector salud.
P. ¿Cómo describiría al médico venezolano que está afrontando esta emergencia?
R. Afortunadamente todavía tenemos un 90% de médicos bien formados que vienen de las universidades como la Central de Venezuela, la Universidad del Zulia, la Universidad de Carabobo o la Universidad de Oriente, y son pocos los que vienen de las universidades ideológicas del Gobierno. Estos jóvenes, con todo el valor, a pesar de recibir sueldos paupérrimos, están luchando con lo poco que tienen para dar posibilidades de diagnóstico y tratamiento a los pacientes. El problema es que se hacen los diagnósticos, pero no tienen los medicamentos o el equipo necesario para resolverle el problema al paciente. Tenemos un colapso en la gran mayoría de los hospitales públicos del país y estos casos de emergencia se están tratando con una serie de técnicas y condiciones que se aplicaban hace 20 años, sin tener al alcance los recursos que nos ayudarían a simplificar y mejorar los resultados de la atención médica en el momento actual.
P. ¿Cómo cree que se debe gestionar la ayuda internacional para que realmente llegue a los hospitales y a las clínicas?
R. El problema está con relación al mismo Estado. El Gobierno venezolano quiere monopolizar y controlar sin tener la capacidad logística ni la honradez para gestionar esa ayuda equitativamente. Entonces, lo lógico sería tratar de gestionar esa ayuda a través de ONGs tipo Cáritas o bien a través de organismos como la Oficina Sanitaria Panamericana (OPS), el programa de Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) u organismos oficiales extranjeros que hagan la entrega directa a los centros asistenciales para así tener la certeza de que llegan al sitio adecuado.
P. ¿Cuáles serían los pasos para gestionar de forma coordinada toda esa ayuda internacional que está llegando al país?
R. Lo lógico sería crear un centro de coordinación in situ, en los puntos de entrada de la ayuda internacional, es decir, a nivel de puertos y aeropuertos. Existen programas como el programa SUMA de informática, diseñado por la Oficina Sanitaria Panamericana, que permite desde el mismo momento que llega la ayuda, censarla y poder hacer un seguimiento hasta su destino final, bien sea un centro hospitalario o un depósito sanitario. Pero la credibilidad del Gobierno está tan comprometida, que no se recomienda entregarle nada, sino hacerlo directamente o bien a través de ONG o a través de la OPS, al menos en la parte de la ayuda sanitaria.
P. ¿De cara a los próximos días, a qué se va a enfrentar el país a nivel sanitario?
R. Vamos a seguir viendo grandes necesidades porque la incompetencia y la falta de planificación del Gobierno son tales que hace imposible que podamos tener esta visión positiva de lo que puede pasar en los siguientes días o meses, a menos que ocurra un cambio total de filosofía, de estructura, de grupo de planificación.
R. ¿Qué medidas sanitarias recomienda aplicar en los próximos días en las zonas más afectadas?
R. En una zona de desastre lo primero que hay que hacer es un aislamiento y un aseguramiento perimetral de la zona de riesgo en la zona donde hay que trabajar. Lo segundo, en áreas urbanas es la búsqueda, rescate y salvamento, que es la fase siguiente al momento en que se produce el hecho calamitoso. Esa fase, generalmente, tiene un periodo de aproximadamente 72 horas o quizás hasta 7 u 8 días, que es el tiempo en el cual se pueden conseguir sobrevivientes. La gran mayoría de las personas que hubiesen permanecido vivas en bolsones de aire en los edificios colapsados, generalmente fallecen en las primeras 72 horas, no solamente por la falta de alimentación e hidratación, sino también por los daños producidos por la compresión del concreto y el tapiado de músculos que derivan en una. Después de ese momento, lo que generalmente se hace es continuar trayendo los cadáveres, los cuales tienen derecho a un enterramiento digno. Eso significa que no se deben utilizar fosas comunes. Se deben enterrar en fosas únicas que deberán denominarse desconocido número uno, desconocido número dos, etc. En la medida que esos cuerpos vayan siendo identificados, se les da la nominación correspondiente y así por lo menos se completa y se termina un duelo de los grupos que han sufrido la pérdida de sus familiares.