Maestra queda paralizada después de que su esposo le rompiera el cuello en un arranque de celos
Trudi Burgees, una mujer de 57 años, se convirtió en víctima de una brutal agresión a manos de su expareja, quien entró en un ataque de ira y de celos después de que le dijeran que lo iban a abandonar. Robert Eason, quien ahora se encuentra tras las rejas, admitió haber lastimado a propósito a su entonces novia.
Imágenes que fueron publicadas por la policía, y retomadas por el medio inglés Daily Mail, muestran a la víctima ser interrogada sobre el origen de sus lesiones al mismo tiempo que estaba cubierta con cables y mientras tenía un tubo en la boca. Además, uno de los elementos de seguridad la cuestionó sobre si la historia de Eason, que afirmaba que "pelearon mientras jugaban" antes de resultar herida, era verdad.
Easom inmovilizó a su entonces pareja y colocó todo el peso de su cuerpo sobre su cuello hasta que se rompió. Burgess, quien afirmó haber pensado que moriría, quedó paralizada del pecho para abajo. La gravedad de las heridas requirió que fuera sometida a una operación de 11 horas y que permaneciera más de tres meses en una unidad de cuidados intensivos. Ahora, necesita atención las 24 horas del día.
El lamentable incidente que cambió su vida

La víctima expresó en una declaración su agradecimiento a las personas que le permitieron seguir adelante y a quienes la mantuvieron en marcha, incluyendo profesionales y los miembros de su familia, así como sus amigos cercanos. De igual manera, reconoció al sistema judicial y al personal de la UCI del Hospital Royal Preston.
"Me enseñó a respirar de nuevo cuando creía que nunca lo haría [...] Me siento increíblemente triste, pero contenta porque se ha hecho justicia, pero no es un día feliz, porque estaré así todos los días por el resto de mi vida y esta es una condición increíblemente difícil de manejar", declaró Burgess.
Añadió haber sentido "una gran lástima" cuando miró a su victimario, además de una gran pena porque "no puede entender realmente quién es y la rehabilitación que necesita".
Además de estas palabras, dijo que el amor que ahora tiene en su vida es mucho más grande que cualquier herida que haya sufrido, destacando el amor por sus nietas e hijos, quienes, dijo, "lo son todo para mí. Son mi prioridad".
"Si mi voz puede ayudar a una sola mujer a irse antes de que la violencia se intensifique, entonces algo positivo habrá surgido de todo esto", enfatizó Burgess. Easom, por otro lado, negó haberle roto el cuello y haber tenido la intención de provocarle daños graves.
El ataque se dio después de haberla insultado y tras ignorar sus súplicas para que no la lastimara. Haciendo caso omiso, él la tomó y la movió para que terminara de rodillas al final de la cama. Usando sus manos la empujó hacia abajo con todo su peso corporal mientras forzaba su barbilla hacia su pecho. Aunque gritó, Easom siguió hasta que escuchó un crujido.