Marisa Martín-Blázquez pone fin a su pesadilla y recupera su casa inquiokupada: "Han hecho obras sin permiso"
Nunca imaginó que una noticia tan positiva como ampliar tu cartera de propiedades iba a acabar convirtiéndose en calvario. Marisa Martín-Blázquez tiene una casa en la localidad de Torrelodones, a unos 30 kilómetros de Madrid, que alquiló entre 2021 y 2023, cuando empezaron los problemas. Los inquilinos se convirtieron en inquiokupas al dejar de pagarle, más de dos años acumulando deuda, lo que ha trastocado por completo la vida de la periodista. La historia ha acabado con un final agridulce que ella misma ha detallado.
La colaboradora televisiva, casada con el paparazzi Antonio Montero, ha contado que ha logrado recuperar su casa. Su hada madrina ha sido la alcaldesa de la localidad, Almudena Negro, que ocupa el cargo desde 2023, tras ser anteriormente diputada en la Asamblea de Madrid y alcaldesa de Braojos de la Sierra. "Denuncié públicamente la situación que tenía y a partir de ahí se puso en contacto conmigo para decirme que si podía hacer algo. Empezó a mediar y ayer por la tarde me llamó para decirme que podía pasarme a recoger las llaves porque los inquiokupas se las habían ido a llevar. Estuvo mediando con ellos y les ofreció incluso pagarles la mudanza", ha comenzado a relatar en Vamos a ver.
Nada más recuperar las llaves, Marisa volvió a entrar en la casa. "Me la encontré sucísima. Los muebles de la cocina destrozados, en los baños han hecho alguna obra sin mi permiso, han roto azulejos, suelos... El suelo, que es de una tarima de espiga, tiene humedades y hay que acuchillarlo todo y pintar. Tengo que meter un dinerito para arreglar la vivienda y anoche ya puse una alarma", ha relatado a sus compañeros. Su intención, como ha adelantado, es volver a alquilarlo, pero esta vez con más garantías.
Ha remarcado que no lo ha conseguido por procedimientos legales porque en marzo iba a celebrarse el juicio, pero tres días antes lo cancelaron "porque no habían asignado procurador ni abogado de oficio". No se hará un juicio por desahucio, como estaba previsto inicialmente, pero sigue reclamando ante la justicia la cantidad que le deben y va a reclamar también los daños.
Ha reconocido que se puede "permitir vivir sin que me paguen esa vivienda", pero le parece una injusticia todo lo que le ha ocurrido. Aún asimilando la buena noticia y con flecos pendientes antes de cerrar para siempre esta situación, ha confesado que en estos meses ha intentado relativizar y no llevarse el caso a lo personal "porque me hace daño físico y psicológico”.
Cabe recordar que tiene un problema de salud importante "y todo lo que le afecta a nivel emocional me repercute". Se refiere a la miastenia gravis que padece y que le diagnosticaron en su juventud, una enfermedad neuromuscular crónica y autoinmune que afecta a ciertos músculos, como los que controlan el movimiento de los ojos y los párpados, la expresión facial, la masticación, el habla y la deglución. Además de la medicación y las revisiones rutinarias, el deporte es su tabla de salvación porque le ayuda a que no se acelere su evolución.

