María Rivero, arquitecta, sobre cómo combinar luz y color para ganar metros visuales: "La clave no está en evitar unos u otros, sino en entender la proporción del espacio y la intención del proyecto"

María Rivero, arquitecta, sobre cómo combinar luz y color para ganar metros visuales: "La clave no está en evitar unos u otros, sino en entender la proporción del espacio y la intención del proyecto"

Entre las ideas para hacer crecer los metros visualmente de una estancia tenemos la distribución, los muebles a medida, los espejos y, por supuesto, el color. Eso sí, si salimos del blanco y sus versiones, hay más de 100, parece que no existe otro tono para un piso pequeño. Sabemos que los claros y suaves son una apuesta segura, pero a estas alturas, y con el maximalismo dominando nuestros interiores, estamos algo cansadas de esa neutralidad y limpieza visual. Si tú tampoco estas dispuesta a renunciar a esos tonalidades intensas y sofisticadas que derrochan personalidad y estilo, aunque te falten luz y metros, no te pierdas los consejos y las opciones cromáticas de la arquitecta y artista María Rivero

La fundadora de Trinchera Studio nos explica qué tonos nos ayudarán a hacer los espacios más grandes y cómo integrarlos. Para la experta "es una herramienta esencial de diseño. Elegir colores no es una cuestión estética aislada: implica comprender la luz, las proporciones y el uso de cada estancia, ya que influye directamente en cómo percibimos una estancia y, sobre todo, en cómo nos sentimos dentro de ella". 

Dormitorio con pared del cabecero rosa, ropa de cama de flores con rosas, azules y amarillo, lámparas de techo, alfombra, cuadros en la pared del cabecero, banco bajo la ventana con jarrón con flores, mesita de noche amarilla © Alun Callender Photography

La luz tiene la última palabra

Y mucha veces la primera. La abundancia de luz o la carencia de ella es decisiva a la hora de elegir los colores, especialmente en una estancia pequeña. Si es muy luminosa puede hacer, incluso, que tonos oscuros tengan una oportunidad. “La orientación y la entrada de luz natural condicionan profundamente la elección cromática: los espacios orientados al norte agradecen tonos cálidos que compensen su frialdad, mientras que los orientados al sur admiten colores fríos o más intensos. La iluminación artificial también transforma la percepción del color. Por ello, luz y paleta cromática deben diseñarse de manera conjunta”, señala la arquitecta.

En esta propuesta de Dunelm x Sophie Robinson, el rosa oscuro del dormitorio se ilumina gracias al gran ventanal. El resultado es un ambiente acogedor y envolvente que funciona también en espacios de pocos metros. Los rosas suaves, empolvados o tono maquillaje, son también buenas alternativas.

Salón con paredes ocres, sofá marrón, cuadro en la pared, alfombra, cortinas beiges con salida al jardín, sillón metalizado© Trinchera Studio

Arenas, ocres y beiges profundos: cercanía y luz

Son un clásico a la hora de decorar casas pequeñas, pero lo cierto es que resultan muy luminosos y proporcionados. “Los tonos cálidos, como terracotas, arenas, ocres y beiges profundos, aportan calidez y sensación de acogida. Son especialmente adecuados para salones, comedores y dormitorios, ya que humanizan el ambiente, equilibran estancias amplias o de techos altos y compensan la falta de luz natural”, afirma María Rivero. 

En esta propuesta de su estudio, las paredes envuelven y acogen. Los grandes ventanales permiten usar un tono intenso profundo, sin miedo a empequeñecer.

Cocina con paredes amarillo azafrán, muebles de madera con tiradores dorados, baldas, cuadros y plantas© CIN Valentine

Amarillo suave: en habitaciones oscuras u orientadas al norte

Estamos ante un color que nos alegra el día y encima hace que nuestros espacios parezcan más amplios. “El amarillo, en versiones suaves o matizadas, como mostaza claro o mantequilla, es perfecto para salones orientados al norte o con poca luz. Aporta luminosidad, energía y sensación de bienestar, sin resultar estridente. Sobre todo si se aplica en paredes principales o combinado con neutros”, recomienda la experta. Además, el mantequilla es tendencia esta temporada tanto en moda como en casa. 

El amarillo azafrán de CIN Valentine que viste las paredes de esta cocina captura la luz, imprime vitalidad y transmite sensación de amplitud. 

Rincón con paredes verde claro, banco de madera, cuadro, lámpara de sobremesa, jarrón © Jotun

Azules grisáceos, verdes y grises suaves: calma y amplitud

“Los tonos fríos (azules, verdes y grises suaves) transmiten serenidad, orden y frescura. Funcionan muy bien en baños, cocinas, despachos y zonas de descanso, donde aportan claridad y limpieza visual. En espacios pequeños ayudan a ampliar visualmente las dimensiones y, cuando cuentan con buena luz natural, generan atmósferas sofisticadas y equilibradas”, afirma María. 

Estamos ante colores que aportan profundidad y alejan las paredes, como ocurre en esta propuesta de Jotun. Si los usas en pequeñas dosis o en alguna pieza de mobiliario y multiplicarás su efecto. 

Buhardilla con despacho con paredes en azul cielo, ventanas de techo, escritorio de madera, aparador bajo la ventana, alfombra© Bruguer

Azul claro: profundidad y frescura

Se trata de un color con muchas posibilidades en el hogar que, lejos de lo soso que pueda parecer, abre un universo de posibilidades y efectos. ¿El principal? Es aliado de los pocos metros. Pero no es el único. Puede lucir osado si se combina bien, actuar como comodín decorativo, resultar relajante y favorecer la concentración y no tiene miedo a lucir en solitario.

“El azul claro es uno de los colores que más sensación de amplitud genera. Usado en paredes o techos bajos, ayuda a ‘elevar’ visualmente el espacio y aporta frescura y profundidad, especialmente cuando se combina con blancos rotos o maderas claras”, explica la arquitecta. En este ambiente de Bruguer crea la atmósfera perfecta para trabajar y hace que las paredes retrocedan, ampliando el espacio. 

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Dormitorio abuhardillado con vigas de madera, color azul metalizado, plaid de lino, cuadro en la pared© Trinchera Studio

Tonos matizados con negro o marrón: neutros con estilo

En la relación del color y el espacio, la arquitecta rompe una lanza por los intermedios. Tonos que no son claros ni tampoco oscuros. “Influenciados por la estética belga y francesa, desde Trinchera Studio apostamos por colores matizados con negro o marrón, tonos quebrados como el gris topo, el verde oliva, el azul petróleo o el beige tostado, que destacan por su profundidad y elegancia discreta”. 

“Al suavizar un color puro se obtiene una versión más compleja y equilibrada, con carácter, pero sin estridencias. Son neutros versátiles que realzan el mobiliario y las obras de arte, combinan con facilidad con materiales naturales y aportan calma, calidez y armonía", explica. Efectos que podemos ver en este proyecto de su estudio. 

Rincón salón con aparador de madera, paredes en azul oscuro, escultura de elefante en el suelo, cuadro sobre el aparador © Maisons du Monde

En pequeñas dosis

Aunque puede parecer que restan metros visuales, estos neutros ofrecen un abanico de posibilidades. “Al no ser colores puros ni saturados, resultan más suaves, complejos y equilibrados. Bien utilizados, aportan profundidad sin cerrar el espacio, funcionan en estancias pequeñas y crean sensación de refugio y sofisticación". 

La clave para que funcionen en espacios de pocos metros, según la fundadora de Trinchera Studio, "es aplicarlos en una pared de acento o en todo el espacio con buena iluminación, combinarlos con techos claros y suelos luminosos, usar acabados satinados o texturas naturales que reflejen la luz y evitar contrastes excesivos”. Como ocurre en este ambiente de Maisons du Monde. 

Dormitorio con paredes en color marrón oscuro, cama de madera torneada, ropa de cama de color amarillo, lámpara de pie, mesita de noche© Benjamin Moore

Colores oscuros: la otra opción 

Lo repetimos constantemente, los colores claros son los mejores aliados de los espacios de pocos metros. Una regla que debemos matizar y que ha hecho que durante años, los tonos oscuros y profundos tuvieran la entrada prohibida. 

Sin embargo, María Rivero no solo les deja entra, sino que les abre la puerta de par en par. “No todos los oscuros empequeñecen. Negros, gris antracita, azul marino, verde bosque, burdeos o marrones profundos suelen ‘achicar’ visualmente los espacios al absorber la luz. Sin embargo, esta sensación depende más de cómo se aplican que del color en sí. Si se combinan con luz, texturas y proporciones correctas pueden ampliar visualmente la percepción en altura o profundidad. La clave no está en evitar unos u otros, sino en entender la proporción del espacio y la intención del proyecto: ampliar, recoger, destacar o equilibrar”. 

En esta propuesta de Benjamin Moore, el marrón Southwest Pottery no solo no recarga, sino que aporta un plus de estilo y sofisticación al ambiente. Además, es uno de los tonos estrella de este 2026. 

Recibidor con paredes lacadas en color verde, aparador bajo en rojo brillante, lámpara de techo© Lupe Clemente

Manual de uso

Para no tener miedo de integrar colores oscuros en espacios pequeños, la arquitecta nos da tres trucos de experto: usarlos en pinceladas y jugar con la luz y las texturas. 

“Para utilizarlos sin reducir la sensación de amplitud, conviene limitar su superficie. Por ejemplo, en una pared de acento o en piezas de mobiliario puntuales y combinarlos con tonos claros, creando contraste y profundidad.  También aprovechar la luz, tanto natural como artificial, bien distribuida, y jugar con las texturas: los acabados brillantes reflejan la luz, mientras que los mates aportan una sensación de refugio y calidez. Así, los oscuros dejan de empequeñecer y se convierten en aliados para aportar profundidad y carácter y crear ambientes acogedores". 

En este proyecto del estudio Punto M, la unión de panelados verticales verdes oscuros en alto brillo y el aparador rojo brillante demuestran que la falta de metros no es un problema de colores.