Mary de Dinamarca arrasa en Australia con un vestido de gala de inspiración india y un tocado de plumas que divide opiniones
El viaje oficial de los reyes de Dinamarca a Australia continúa avanzando con una agenda cargada de actos institucionales y también con varios momentos de moda dignos de análisis. Para Mary de Dinamarca, esta visita tiene además un significado profundamente personal: no solo es el primer viaje que realiza al país desde que fue proclamada reina en 2024 junto al rey Federico X, sino también un regreso a la tierra donde nació y donde comenzó su historia de amor con el monarca hace más de 25 años.
Tras una primera jornada en Uluru marcada por un impecable ejercicio de diplomatic dressing con guiños al paisaje australiano, la reina ha disfrutado ya de su segundo día de agenda oficial, esta vez en Canberra. Allí ha vuelto a demostrar su sensibilidad estilística con tres looks diferentes que comparten un elemento común: los estampados o bordados florales, un guiño perfecto a la inminente llegada de la primavera en el hemisferio norte. Uno de ellos destaca por su estética romántica y su llamativo tocado, otro recupera un vestido que ya llevó en 2025 y el último es un vestido de gala espectacular de inspiración india.
Un conjunto romántico en blanco con flores y un tocado que divide opiniones
El primero de los looks de la jornada ha sido, sin duda, uno de los más comentados. Mary ha apostado por un conjunto de inspiración romántica en color blanco con delicado estampado floral, formado por blusa y falda midi a juego. El diseño, que podría pertenecer a la firma del diseñador danés Claes Iversen, destaca por su estética femenina y por la ligereza de sus tejidos.
La blusa de manga larga presenta mangas translúcidas con un ligero volumen abullonado y un cuello alto adornado con volantes que aportan un aire victoriano. El cuerpo recuerda sutilmente a las tradicionales jaretas de una camisa, un detalle que añade textura y sofisticación a la prenda.
La falda midi completa el conjunto con un diseño igualmente vaporoso. Está confeccionada en doble tejido: una capa que recuerda a la gasa ligera y otra más brillante, similar al satén o la seda, que aporta movimiento y profundidad al estampado floral. El resultado es un look delicado y muy femenino que encaja a la perfección con la imagen elegante de la reina.
Para completar el conjunto, Mary optó por unos zapatos clásicos de tacón en color nude con acabado acharolado, discretos y elegantes. Las joyas también siguieron esa línea sutil: unos pendientes largos de diamantes en forma de lágrima con una piedra azul como protagonista.
El toque de color llegó con un pequeño bolso de mano estilo cartera en verde agua con textura efecto cocodrilo. Sin embargo, el verdadero protagonista del estilismo fue su tocado: una diadema gris adornada con plumas, motivos naturales y una delicada rejilla frontal. Un accesorio que, como suele ocurrir con este tipo de piezas, divide opiniones entre quienes lo consideran un gesto de sofisticación clásica y quienes lo ven demasiado.
Un vestido verde de que recupera de su armario
Horas más tarde, Mary volvió a cambiar de look y apostó por un vestido que los seguidores de la moda royal ya habían visto anteriormente. Se trata del modelo Everley de la firma australiana Zimmermann, un diseño confeccionado en lino 100% que combina frescura y elegancia.
El vestido, en un vibrante tono verde con estampado floral, presenta una silueta midi muy favorecedora. Su escote en V pronunciado se acompaña de un cierre frontal con botones y mangas abullonadas que aportan volumen y un aire romántico.
La reina ya había lucido este diseño durante el verano de 2025, cuando los reyes de Dinamarca realizaron su tradicional travesía por el país a bordo del yate real DMY Dannebrog, un viaje que les llevó por varios municipios daneses como Frederikshavn, Thisted, Læsø o Samsø.
En esta ocasión, Mary volvió a demostrar su habilidad para reinterpretar prendas de su armario combinando el vestido con unos salones nude con textura efecto piel de cocodrilo.
Un vestido de gala de inspiración india firmado
La jornada terminó con uno de los looks más espectaculares del viaje hasta ahora. Para el banquete de Estado celebrado en Government House en Canberra —ofrecido por la gobernadora general de Australia, Sam Mostyn— Mary de Dinamarca apostó por un deslumbrante vestido de gala en tono verde empolvado creado por el diseñador danés Jesper Høvring, uno de los nombres de confianza en su armario real.
El diseño destaca por su sofisticada silueta y por su clara inspiración oriental. El cuerpo asimétrico se ajusta delicadamente a la figura y da paso a una larga falda confeccionada en un tejido translúcido que aporta ligereza y movimiento. Sobre esa base etérea se despliega un espectacular motivo floral formado por cientos de lentejuelas doradas que capturan la luz y crean un efecto brillante muy teatral, perfecto para una velada de gala.
No es la primera vez que la reina luce este diseño. Mary ya eligió este vestido en junio de 2023 para asistir al banquete de boda del entonces príncipe heredero Hussein de Jordania y Rajwa Al Saif en el palacio Al Husseiniya, en Amán. En aquel contexto, la estética del vestido —con evocaciones a bordados y siluetas propias de la tradición india y oriental— encajaba especialmente bien con la atmósfera de la celebración.
Para completar el look en Canberra, la reina añadió un delicado adorno para el cabello en oro con diamantes firmado por Charlotte Lynggaard para Ole Lynggaard Copenhagen, una pieza joya que aportaba un sutil destello y que reforzaba el carácter sofisticado del conjunto.
Una jornada institucional marcada por el protocolo en Canberra
Durante esta segunda jornada en Australia, los reyes daneses aterrizaron en Canberra, donde fueron recibidos oficialmente en Government House, la residencia de la gobernadora general australiana, Sam Mostyn. El acto tuvo lugar en el parque de Yarralumla, junto al lago Burley Griffin.
A su llegada, el rey Federico y la reina Mary fueron recibidos por la gobernadora general y su marido, Simeon Beckett, y participaron en una tradicional ceremonia de bienvenida que incluyó un ritual de humo.
El protocolo continuó con un desfile militar, la firma del libro de visitas y una salva de 21 cañonazos. Posteriormente, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, y su pareja, Jodie Haydon, se unieron a la recepción oficial antes de la cena de Estado celebrada por la noche.
Durante el encuentro, la gobernadora general destacó los valores compartidos entre ambos países, especialmente en ámbitos como la sostenibilidad, la lucha contra el cambio climático o la cooperación económica.
El emotivo comienzo del viaje en Uluru
La jornada anterior había comenzado en uno de los lugares más emblemáticos de Australia: Uluru. Allí, los reyes visitaron el centro cultural del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuṯa y fueron recibidos por el pueblo Aṉangu, custodios tradicionales del territorio.
Durante la visita pudieron presenciar una danza ceremonial tradicional y conocer proyectos educativos impulsados por la National Indigenous Training Academy, que ofrece formación a jóvenes indígenas en sectores como el turismo y la hostelería.
La jornada terminó con una de las imágenes más simbólicas del viaje: el rey Federico y la reina Mary contemplando la puesta de sol sobre Uluru, una gigantesca formación de arenisca que se eleva casi 350 metros sobre el desierto australiano.
Para Mary, aquel momento tuvo un significado especial. “Es maravilloso estar de vuelta en casa”, dijo emocionada, recordando que fue en Australia donde comenzó la historia de amor que años más tarde la convertiría en reina de Dinamarca.
















