Morena se lanza al ruedo, dividido
El Consejo Nacional reciente de Morena reveló la situación política interna del partido. Está en franca lucha entre sus corrientes por el poder ante las próximas elecciones. Las fricciones se acrecentaron con la decisión del PT y el Verde de no apoyar la propuesta de reforma política de la Presidenta Sheinbaum. La Cuatroté está sumida en una dinámica de división y fractura que augura mal para el futuro político de la coalición.
Las definiciones de los grupos políticos que operan dentro de Morena, aunque sin proclamarse públicamente, quedaron al descubierto con las decisiones tomadas en el transcurso del fin de semana.
La decisión ancla del Consejo fue la ratificación de los coordinadores de las cinco circunscripciones electorales del país. Junto con este anuncio, también se adelantó a junio el nombramiento de los “coordinadores” de las campañas a las 17 gubernaturas. En ambos casos, tanto de las coordinaciones de circunscripciones, como de las coordinaciones de las gubernaturas, caen en manos de operadores cuya marca es su lealtad a diferentes cabezas dirigentes del movimiento, muchas veces confrontadas entre sí.
Los coordinadores de las circunscripciones serán quienes definan, en gran medida, los 300 candidatos a las diputaciones federales. A diferencia de ellos, los “coordinadores” de las gubernaturas serán, en realidad, los candidatos al puesto. En el caso de estos “coordinadores” estatales, donde sus nombramientos de Morena son un intento por engañar a la autoridad electoral para evitar ser acusados de actos anticipados de campaña, cuando eso es exactamente lo que estarán haciendo, de junio en adelante.
Ni el INE ni el Tribunal Federal Electoral se atrevieron a castigar a Morena por su desacato a la ley electoral, lo cual anticipa, desde ahora, un proceso electoral en el 2027 altamente viciado, desigual y con visos de frecuente transgresión legal.
El Consejo de Morena terminó con un resultado favorable a Andrés Manuel López Obrador y consagró la debilidad política de la Presidenta. El ala más radical de Morena pudo imponer gran parte de su programa. El nombramiento de los coordinadores de circunscripción revela esa situación, aunque desliza cierta deferencia a Sheinbaum.
En la Primera Circunscripción quedó como responsable Ricardo Monreal. La importancia de la circunscripción reside en que definirá a seis candidatos a gobernadores (Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Nayarit). Monreal tendrá mucho peso en esos nombramientos, aparte de la definición de los candidatos a diputados en los 8 estados que conforman esa circunscripción. Se supone que es una zona de importante raigambre de la presidenta, donde pudiera imponer un número relevante de sus candidaturas.
En la Segunda Circunscripción se definió como responsable a Alejandro Peña Villa, diputado federal de Morena, y es un operador electoral afín a Sheinbaum, pero con origen en las brigadas lopezobradoristas. Esa circunscripción nombrará cinco candidatos a gubernaturas (Nuevo León, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes y Querétaro), incluyendo zonas de mucha fuerza de Monreal, como Zacatecas. Así que, a pesar de no ser coordinador, Monreal tendrá mucho peso político e influencia en la Segunda
Circunscripción. Peña tendrá que compartir las decisiones de candidaturas con Monreal.
En la Tercera Circunscripción quedó como coordinador Sergio Salomón Peregrina Cespedes, también cercano a la presidenta. Esa circunscripción es del sureste mexicano, desde Veracruz hasta Chiapas, incluyendo a Oaxaca. Quién ejerce gran influencia en esa zona es Adán Augusto López Hernández y el llamado Grupo Tabasco, por lo que un coordinador venido de afuera tendrá un peso político reducido en la toma de decisiones sobre las candidaturas a gobernadores y diputados. En esa circunscripción se eligen a dos candidatos a gobernadores, Campeche y Yucatán.
En la Cuarta Circunscripción, que incluye a la Ciudad de México, la coordinación de Morena se definió por el “hermano” de López Obrador, Adán Augusto López Hernández. Aquí se nombran dos candidaturas a gobernador (Guerrero y Tlaxcala), además de candidaturas a diputados, alcaldes y diputados locales.
Considerado como el bastión de la presidenta, Morena nombró a un claro rival suyo como coordinador quien, además, ejercerá una influencia decisiva en la Tercera Circunscripción. En un reparto de posiciones, los operadores de Sheinbaum quedaron aislados en circunscripciones donde su influencia se vería mermada. La Ciudad de México, cuna del nacimiento de Morena, alberga dos notables tendencias en conflicto: la presidenta y la jefa de Gobierno.
En la Quinta Circunscripción Mario Delgado fue nombrado como coordinador, actual secretario de Educación y uno de los principales señalados por Estados Unidos como político ligado al narcotráfico. Se nombrará a los dos candidatos a gobernador de Colima y Michoacán. Ocupa un lugar en el gabinete presidencial por un acuerdo entre López Obrador y Sheinbaum. Es uno de los territorios preferidos para operar de la Familia Michoacana, el Cártel Jalisco Nueva Generación y los Chapitos del Cártel de Sinaloa.
Dos circunscripciones, la primera y la cuarta, en las que la presidenta pudiera tener mayor fuerza política propia. Ahí Morena nombró a pesos pesados (Monreal y Adán Augusto) que no operan en función de la instrucción presidencial, aunque evaden lo más posible entrar en contradicción con ella.
Además, Morena colocó a los dos operadores que representan a Sheinbaum como coordinadores justamente en las circunscripciones (2 y 3) donde menos peso tendrán a la hora de la definición de candidaturas, y donde tanto Monreal como Adán Augusto gozan de mucha fuerza e influencia propia.
Mario Delgado es un coordinador que básicamente vive a salto de mata, esperando que la DEA no le ponga precio a su cabeza. Políticamente depende de todos y de nadie. Su situación será una incógnita y posiblemente su nombramiento sea la manera que encontró la presidenta para deshacerse de él. En esa circunscripción, el acuerdo político fundamental se da entre lopezobradoristas y el Grupo Texcoco.
El narcotráfico opera en el Estado de México, Michoacán y Colima, como fuerza determinante en grandes franjas de su territorio. Monreal y Adán Augusto aparecen como cabezas de grupos que operan y toman decisiones en función del tradicional lopezobradorismo territorial que consolidó el ex presidente. Los operadores nombrados por Sheinbaum aparecen en lugares donde su control será mediatizado por los grupos enquistados en los puestos de control del partido.
Y en todos los casos habrá la presencia, el concurso y la opinión de facciones del crimen organizado, acostumbrado a ser tomado en cuenta para algunos puestos de elección popular y para las operaciones electorales que aseguren la victoria de sus candidaturas.
Mientras la presidenta busca influir en la mayoría de los nombramientos de candidatos a gobernadores y diputados federales, las fuerzas tradicionalistas dentro de Morena tienen una idea contraria. El lopezobradorismo histórico quiere mantener su control sobre la Cámara de Diputados, con miras al nombramiento del candidato presidencial de Morena en 2030 y para acotar el poder presidencial actual. Su logro en el Consejo Nacional de Morena fue consolidar su posicionamiento para influir de manera decisiva en el nombramiento de las candidaturas, a su favor.
Este proceso hace necesario evaluar si existen, en realidad, tres fuerzas dentro de Morena, no solamente el líder indiscutible y la presidenta. Adán Augusto es el operador del ex presidente López Obrador. Eso es indiscutible. Y en el caso de los coordinadores de las circunscripciones 2 y 3, ellos son los transmisores de las opiniones y deseos de la presidenta. Y queda Monreal como factor de posible equilibrio, entre otras cosas porque tiene fuerza territorial y ha negociado con AMLO y con Sheinbaum.
Este esquema hace pensar en tres focos de poder, con distinta fuerza y alcance pero con autonomía relativa, operando dentro de las fuerzas internas de Morena. López Obrador, con su autoridad moral interna, la presidenta con la legitimidad que le otorga el cargo y Ricardo Monreal, con la fuerza del cargo, su espíritu negociador con ambas fuerzas y su presencia territorial.
El Consejo Nacional de Morena fortaleció al lopezobradorismo (con el coro final, anticlimático, de “es un honor estar con Obrador") mientras la presidenta fue respetada pero elegantemente marginada. Y destacó la capacidad de negociación de Monreal.
POR RICARDO PASCOE
COLABORADOR
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