Natalia Zubizarreta, interiorista: "Una casa elegante no es la que tiene todo nuevo, sino la que parece construida a lo largo del tiempo"
Si llevas tiempo mirando tu salón con esa sensación de que algo falla, pero no sabes exactamente qué, aquí está la respuesta: probablemente no falta nada. Probablemente sobra algo, o está mal colocado, o la luz no acompaña. Detalles que marcan la diferencia entre una casa de revista y otra del montón, correcta, pero del montón.
Y eso lo sabe bien la interiorista Natalia Zubizarreta. Ella lo resume con una frase que va directa a la raíz del problema: "La diferencia entre una casa que parece decorada por un profesional y otra que no lo parece rara vez está en el presupuesto. Normalmente está en las proporciones, la iluminación, la selección de materiales y la capacidad de editar. Es decir, en saber qué añadir, pero también en saber qué quitar". Estos diez trucos de interiorista para decorar la casa son el punto de partida.
© LarsenCuelga las cortinas desde el techo
Es probablemente el truco más barato y más transformador de esta lista. Y también uno de los menos utilizados, lo cual tiene su explicación: a simple vista, la diferencia parece menor. Pero en cuanto lo pruebas, ves la diferencia. Zubizarreta lo tiene claro: "La mayoría de las personas cuelga las cortinas justo encima del marco de la ventana. Sin embargo, cuando llevamos el riel o la barra hasta el techo, la estancia parece inmediatamente más alta, más elegante y mejor proporcionada". Tal y como ocurre en esta propuesta de Larsen.
Y hay un detalle más que conviene no pasar por alto: la caída. "Las cortinas deben tener suficiente largo y rozar ligeramente el suelo. Las que quedan cortas dan una sensación más pobre y menos cuidada", insiste la interiorista. Si quieres ir al siguiente nivel, apuesta por lino lavado o mezclas de lino y algodón, ya que "aportan una sofisticación serena difícil de conseguir con tejidos sintéticos", señala.
© AudoRevisa la iluminación
Aquí está uno de los errores de decoración más extendidos en las casas que, sobre el papel, deberían quedar bien. Una vivienda puede estar perfectamente amueblada y verse mal si la iluminación no acompaña. Zubizarreta lo explica así: "El error más frecuente es utilizar luces demasiado blancas o frías. Este tipo de iluminación endurece los materiales, genera sombras poco favorecedoras y hace que los espacios resulten menos acogedores. Mi recomendación es utilizar siempre temperaturas cálidas, alrededor de 2700K, especialmente en salones, dormitorios y zonas de estar". Esta propuesta de Audo derrocha calidez.
Pero cambiar las bombillas es solo el primer paso. "Tan importante como la temperatura es crear diferentes capas de luz. Una casa bien diseñada no depende exclusivamente de los focos del techo. Combina lámparas de sobremesa, lámparas de pie, apliques y puntos de luz indirecta para generar atmósferas más agradables y sofisticadas", añade. L
© Carpet EditionTen en cuenta el tamaño de la alfombra
Si hay un error de decoración que se repite en casi todas las casas, es este. Alfombras demasiado pequeñas, flotando en el centro del salón como si tuvieran miedo de ocupar su sitio. La interiorista lo señala como uno de los fallos más habituales: "Muchas veces se elige una alfombra pensando únicamente en la mesa de centro, cuando en realidad debería ayudar a organizar visualmente todo el conjunto. En un salón, lo ideal es que al menos las patas delanteras de sofás y butacas descansen sobre ella. Esto unifica la composición y aporta sensación de amplitud".
Y añade algo que parece paradójico hasta que lo compruebas en tu propio salón: "Una alfombra pequeña suele hacer que la estancia parezca más pequeña. Curiosamente, una alfombra más grande suele generar exactamente el efecto contrario". Ve a por la grande, como esta de Carpet Edition.
© GubiDecora con menos objetos, pero con más criterio
Nos pasa a todos: cada vez que viajamos, volvemos con algo. Cada vez que pasamos por una tienda, algo nos llama. Y así, poco a poco, las estanterías se llenan de piezas que por separado son ideales, mientras que juntas producen caos visual sin pretenderlo. La experta es directa: "Las casas que transmiten mayor sofisticación suelen estar más editadas. Es preferible tener tres piezas con personalidad que quince pequeños adornos sin relación entre sí".
"Cuando acumulamos muchos elementos pequeños, el ojo no sabe dónde detenerse y aparece una sensación de ruido visual. Cuando seleccionamos menos piezas, pero con más presencia, cada una adquiere protagonismo y la casa respira mejor. La decoración no consiste en añadir constantemente. Muchas veces consiste en saber qué eliminar", concluye Zubizarreta. Propuesta de Gubi.
© Natalia Zubizarreta InteriorismoRecuerda que las texturas siempre suman
Aunque no te lo creas, se puede trabajar con una paleta completamente neutra y conseguir una estancia enormemente interesante, como en este proyecto del estudio de la experta. La clave está en las texturas. Lo explica la interiorista: "La verdadera riqueza visual suele aparecer a través de las texturas. Madera envejecida, lino, rafia, cerámica artesanal, piedra natural, fibras vegetales o lana aportan profundidad y autenticidad a los espacios".
El contraste con los acabados artificiales es inmediato. "Cuando predominan materiales muy artificiales o excesivamente brillantes, la vivienda suele perder calidez y personalidad", advierte Zubizarreta. Es algo que se siente nada más entrar, aunque no siempre seamos capaces de identificar exactamente por qué.
© CIN ValentineUsa una paleta cromática coherente en toda la casa
Aquí entra en juego la visión global, que es justamente lo que un interiorista tiene y nosotras muchas veces no. Compramos pieza por pieza, en momentos distintos, en tiendas diferentes, sin una hoja de ruta. Y el resultado es una estancia que no termina de funcionar aunque cada elemento, por separado, sea bonito. Zubizarreta lo describe con precisión: "Un cojín azul por un lado, una silla amarilla por otro, una lámpara negra, una alfombra gris, unos cuadros verdes… Cada pieza puede funcionar individualmente, pero juntas generan sensación de desorden".
La solución no es que todo vaya a juego: "Los interioristas solemos trabajar con una paleta limitada y muy estudiada. No significa que todo tenga que combinar exactamente, sino que los colores deben dialogar entre sí y compartir una misma narrativa. Cuando existe coherencia cromática, la vivienda transmite inmediatamente más armonía", explica. Escoge tres o cuatro tonos que te gusten de verdad y quédate con ellos. Propuesta de CIN Valentine.
© ActiuOculta todo lo que genera ruido visual
Hay cosas que nunca aparecen en las fotografías de las revistas de decoración. Los cables, el router con sus luces parpadeantes, los mandos del televisor, los cargadores enchufados... Están en todas las casas, también en las de los interioristas. Pero en las bien decoradas, sencillamente no se ven, como en esta propuesta de Actiu.
"Cables, regletas, cargadores, routers, mandos, pequeños electrodomésticos acumulados sobre las encimeras o productos de limpieza a la vista generan una sensación de desorden, incluso cuando la casa está limpia", subraya Zubizarreta. "Una de las mejores inversiones que puede hacer cualquier propietario es crear sistemas sencillos para ocultar estos elementos cotidianos. La sensación de orden visual tiene un impacto enorme en cómo percibimos una vivienda". Cajas de mimbre, canaletas pintadas del color de la pared, cajones bien organizados. Todo suma.
© Natalia Zubizarreta InteriorismoViste las paredes con intención y sin miedo
Las paredes vacías pueden resultar frías. Las paredes saturadas de cuadros pequeños dispersos sin criterio, también. Entre ambos extremos hay un territorio muy amplio donde viven los interiores que realmente funcionan, y la clave para habitarlo es exactamente esa: la intención.
"Una pieza de gran formato suele tener mucho más impacto que múltiples cuadros pequeños dispersos sin criterio", señala la interiorista. "También funcionan muy bien los espejos, las fotografías con valor personal, las láminas bien enmarcadas o, incluso, determinados revestimientos y papeles pintados utilizados de forma estratégica. Las paredes son una oportunidad para aportar carácter a una vivienda y contar algo sobre quienes la habitan". La pared, como la de este baño de un proyecto de Zubizarreta, es una oportunidad, no un problema que resolver. Trátala como tal.
© Natalia Zubizarreta InteriorismoIntroduce una pieza de diseño o con historia
"Uno de los errores más habituales es que todo en una casa pertenezca al mismo momento, al mismo estilo y, en ocasiones, incluso a la misma tienda. Cuando todo es demasiado nuevo y demasiado perfecto, los espacios pueden resultar impersonales", apunta Zubizarreta.
La mezcla es la clave, y no tiene por qué ser complicada: "Los interioristas solemos buscar cierta tensión visual mezclando piezas contemporáneas con elementos que aportan carácter y profundidad. Puede ser una cómoda heredada, una mesa de anticuario, una lámpara vintage encontrada en un viaje o una pieza icónica de diseño que haya demostrado su vigencia a lo largo del tiempo. No es necesario que sea una pieza cara. Lo importante es que tenga personalidad y que aporte una historia propiaal espacio".
Y concluye con algo que conviene recordar: "Las casas más interesantes suelen ser aquellas que reflejan la vida de quienes las habitan y no aquellas que parecen sacadas íntegramente de un catálogo". La imagen pertenece a un proyecto de la interiorista.
© Maisons du MondeSaca partido al vacío
Y llegamos al más difícil de todos. El truco de decoración que más trabajo cuesta aceptar, sobre todo cuando llevas meses mirando ese rincón vacío del salón pensando qué mueble poner ahí. La respuesta de Zubizarreta es clara: "Quizá sea el consejo más importante de todos. Muchas personas sienten la necesidad de llenar cada rincón disponible. Sin embargo, los interiores más elegantes suelen incorporar espacios de pausa. No todas las paredes necesitan un cuadro. No todas las mesas necesitan decoración. No todos los rincones necesitan un mueble. El espacio vacío permite que los elementos importantes destaquen y aporta sensación de calma". Como ocurre en esta propuesta de Maisons du Monde.
Los interiores más elegantes no son los más llenos. Son los más pensados. Y eso es, al final, lo que resume todo. Porque, como concluye la interiorista, "una casa elegante no es la que tiene todo nuevo, sino la que parece construida a lo largo del tiempo. Aquella que mezcla capas, recuerdos, materiales nobles y piezas con personalidad para crear espacios que resultan auténticos, acogedores y profundamente personales".