Sin salida para el Brexit
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Ahora que se cumplen diez años desde el referéndum del Brexit, es natural que la mayoría de los británicos piensen que fue un error, porque estaba claro desde el inicio que esa decisión era un desastre. Hasta el 2016 crecían por encima de la media del G-7, pero ahora tienen un serio problema de crecimiento. El PIB per cápita es un 6%-8% más bajo de lo que hubiera sido sin el Brexit. La inmigración ha aumentado más que la media europea y ahora es más difícil de integrar porque es de países no europeos. La profesión que más ha crecido es la de agente de documentación de aduanas. La sensación a pie de calle es de pesimismo. Y solo 13% de los británicos piensan que el Brexit ha sido un éxito.
La década perdida del Brexit es frustrante porque el Reino Unido era prácticamente el único país europeo - quizás junto con Francia y Estonia- que, por el posicionamiento de excelencia de sus universidades y la audacia de su clase empresarial, hubiese podido puntuar en tecnología e inteligencia artificial. Ese tren se ha ido.
Aunque los británicos saben que tienen que darle la vuelta al Brexit, son incapaces de hacerlo porque están atrapados en un sistema electoral mayoritario que, al fragmentarse el mapa político, empuja constantemente la política hacia los extremos. El votante pro-europeo centrado de clase media no tiene quien le represente. Cuando solo había dos partidos, ese sistema les proporcionaba estabilidad, pero ahora les mantiene en un caos permanente: casi siete primeros ministros y ese siete, Burnham, está muy lejos de ser lo que necesita el país. O se plantean un sistema proporcional (quizás acompañado del voto obligatorio) o les quedan años de desbarajuste.
En la Unión Europea, dos tercios de ciudadanos quieren que el Reino Unido vuelva. Con razón, porque ayudarían con la capacidad de defensa de la Unión y también pararían sus excesos reglamentarios y burocráticos. Pero la vuelta de UK a Europa es misión imposible ya que Farage puede convertirse en primer ministro en cualquier momento y volver a sacar al país de la Unión; es más, una entrada en la Unión le reforzaría. Total, que todavía no hay manera de salir de este embrollo. Y que toda posibilidad de hacerlo pasa porque los británicos cambien su sistema electoral hacia la proporcionalidad para volver a recentrar a sus partidos políticos.
* Miriam González es fundadora de España Mejor