óscar Palau, abogado penalista: "Negarse a la prueba de alcoholemia puede conllevar pena de prisión y retirada del permiso de conducir"

óscar Palau, abogado penalista: "Negarse a la prueba de alcoholemia puede conllevar pena de prisión y retirada del permiso de conducir"

Existe una creencia muy extendida entre conductores: que negarse a soplar en un control de alcoholemia puede evitar problemas mayores. Sin embargo, la realidad legal es justo la contraria. Tal y como advierte Óscar Palau, abogado penalista del despacho 'Le Morne Brabant', esa decisión puede salir mucho más cara que dar positivo.

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Negarse a realizar la prueba de alcoholemia no evita problemas: puede constituir un delito penal© Getty Images
Negarse a realizar la prueba de alcoholemia no evita problemas: puede constituir un delito penal

Negarse a realizar la prueba no solo no evita consecuencias, sino que constituye un delito en sí mismo, con penas que pueden incluir prisión y la retirada del carnet durante años. Pero hay un matiz clave que muchos desconocen: si los agentes detectan síntomas evidentes de haber bebido, además de la negativa también pueden imputar un delito de alcoholemia, lo que agrava aún más la situación.

En un momento en el que aumentan los controles de la DGT, el experto desmonta los grandes mitos que siguen circulando entre los conductores… y que pueden acabar en un juicio rápido en cuestión de horas.

Existe una idea muy extendida de que negarse a soplar en un control de alcoholemia puede ser “mejor” que dar positivo. ¿Qué dice realmente la ley sobre negarse a realizar la prueba?

Es uno de los mitos más extendidos entre los conductores, pero jurídicamente es incorrecto. En España, negarse a realizar la prueba de alcoholemia cuando lo requiere un agente de la autoridad constituye un delito.

El Código Penal considera que la negativa a someterse a estas pruebas supone un delito contra la seguridad vial. Es decir, la simple negativa ya puede tener consecuencias penales, independientemente de si la persona había bebido o no.

El abogado advierte de que muchos conductores actúan por miedo o desinformación en los controles.© Getty Images
El abogado advierte de que muchos conductores actúan por miedo o desinformación en los controles.

¿Qué consecuencias penales puede tener negarse a soplar en un control de alcoholemia de la DGT?

Negarse puede suponer la apertura de un procedimiento penal. En muchos casos el conductor puede ser trasladado al juzgado para un juicio rápido. Además, puede implicar antecedentes penales y la retirada del permiso de conducir durante un periodo determinado.

En términos legales, ¿qué delito se comete exactamente cuando un conductor se niega a someterse a la prueba de alcoholemia?

Se trata del delito de negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia o drogas, regulado en el artículo 383 del Código Penal. Es un delito contra la seguridad vial que se produce cuando un conductor, tras ser requerido por un agente de la autoridad, se niega de forma consciente a realizar la prueba.

Negarse a realizar la prueba de alcoholemia cuando lo requiere un agente constituye un delito en España, independientemente de si la persona había bebido o no.

 ¿Qué penas contempla el Código Penal en estos casos? ¿Estamos hablando de multas, retirada de carnet o incluso penas de prisión?

El Código Penal prevé penas relativamente severas. La negativa puede conllevar pena de prisión de seis meses a un año y retirada del permiso de conducir entre uno y cuatro años.

Aunque en muchos casos, si la persona no tiene antecedentes, la pena de prisión puede suspenderse, sigue tratándose de un delito con antecedentes penales.

Si hay síntomas evidentes de haber bebido, la acusación puede ser aún más grave© Getty Images
Si hay síntomas evidentes de haber bebido, la acusación puede ser aún más grave

Si un conductor da positivo en alcohol pero coopera con el control, ¿las consecuencias suelen ser menores que si se niega a realizar la prueba?

En muchos casos sí. Cuando un conductor coopera y da positivo, dependiendo del nivel de alcohol, puede enfrentarse a una sanción administrativa o a un delito penal, pero normalmente las penas suelen ser más leves que en un caso de negativa. Por eso, desde el punto de vista jurídico, negarse a la prueba suele ser una decisión mucho más perjudicial.

Otro mito habitual es que solo te pueden obligar a soplar una vez. ¿Puede la policía pedir repetir la prueba o realizar otras pruebas adicionales?

Sí. De hecho, lo habitual es que se realicen dos pruebas con el etilómetro para confirmar el resultado. Además, el conductor tiene derecho a solicitar una prueba de contraste, normalmente mediante un análisis de sangre en un centro médico, si considera que el resultado no es correcto.

La negativa puede conllevar pena de prisión de seis meses a un año y la retirada del permiso de conducir entre uno y cuatro años.

¿Qué ocurre si una persona se niega a soplar alegando motivos médicos, ansiedad o incapacidad física para hacerlo?

Si realmente existe una imposibilidad médica para realizar la prueba de aire, los agentes pueden ofrecer una prueba alternativa, normalmente un análisis de sangre.Sin embargo, si la persona se niega también a esta prueba alternativa, puede considerarse igualmente un delito de negativa.

En los controles de la DGT, ¿qué derechos tiene realmente el conductor durante la prueba de alcoholemia?

El conductor tiene varios derechos. Entre ellos:

- Que se realicen dos pruebas para confirmar el resultado.

- Solicitar una prueba de contraste, como un análisis de sangre.

- Recibir información sobre el resultado de la prueba.

- Recibir copia de la denuncia o del atestado si se inicia un procedimiento.

En los controles de alcoholemia es habitual que se realicen dos pruebas para confirmar el resultado.© Getty Images
En los controles de alcoholemia es habitual que se realicen dos pruebas para confirmar el resultado.

Si una persona cree que el resultado de la prueba no es correcto, ¿qué opciones legales tiene en ese momento o después del control?

En el momento del control puede solicitar una prueba de contraste, que suele ser un análisis de sangre.

Posteriormente, si se inicia un procedimiento sancionador o penal, el resultado también puede discutirse ante los tribunales, por ejemplo analizando el funcionamiento del aparato, el procedimiento seguido o las circunstancias del control.

El error más común es actuar impulsivamente por miedo o por consejos erróneos, como pensar que negarse a soplar evitará problemas mayores

Desde su experiencia como abogado penalista, ¿cuál es el error más común que cometen los conductores cuando se enfrentan a un control de alcoholemia?

El error más común suele ser actuar impulsivamente por miedo o por consejos erróneos, como pensar que negarse a soplar evitará problemas.

En realidad, lo más recomendable es colaborar con el control y conocer los propios derechos, porque muchas veces la negativa acaba generando consecuencias penales más graves que el propio resultado de la prueba.