Por qué algunas personas disfrutan socializando y otras acaban agotadas, según la neurociencia

Por qué algunas personas disfrutan socializando y otras acaban agotadas, según la neurociencia

La temporada de bodas, bautizos y comuniones no ha hecho más que empezar. Hay a quienes les apetece y otros que, antes incluso de ir al primer evento, ya están cansados. Ahora bien, ¿ese "agotamiento" es real? ¿Tiene que ver con la ansiedad anticipatoria? Y, lo que es más importante, ¿puede llegar a generarnos estrés crónico? Son preguntas que le hemos formulado a la experta en entrenamiento cerebral y desarrollo cognitivo Catalina Hoffmann, que, además, es la creadora del método Neurofitness. 

Te recomendamos

Hemos querido saber qué ocurre en el cerebro cuando encadenamos muchos eventos sociales en poco tiempo y por qué algunas personas disfrutan y se "recargan" mientras que otras terminan agotadas? ¿Qué papel juegan la personalidad y la regulación neuronal? ¿Existen estrategias basadas en la neurociencia para prevenir ese desgaste social sin renunciar a la vida social en estos meses? De la mano de Catalina, te lo contamos.

Zapatos de invitadas© marionautran

Desgaste social y ansiedad anticipatoria

Para empezar, Catalina confirma que el agotamiento que se produce en temporada de eventos es real y que puede incluir incluso antes de haber ido a ningún lado. Esto tiene que ver con lo que en psicología se conoce como "ansiedad anticipatoria", que, según la experta, "se produce cuando empezamos a imaginar y a "vivir por adelantado" situaciones futuras que nos pueden resultar estresantes". 

"Hay que tener en cuenta que en este tipo de celebraciones entran en juego factores como la exposición social, las expectativas sobre cómo comportarse y la logística que implican", advierte Catalina. "Además, en muchas ocasiones hay presión para cumplir con lo que se espera de nosotros", agrega. Nos cuenta que todo eso activa el sistema de alerta del cerebro y tiene un coste mental y emocional. Por eso podemos experimentar cansancio, saturación o, incluso, rechazo antes de que llegue el primer compromiso. "No es desgaste físico, pero sí psicológico, y eso se percibe como un agotamiento real", aclara.

Invitadas de boda© Plata.forma

Según Hoffmann esto puede ocurrir en mayor medida si somos personas que tendemos a la soledad. "También influye, por ejemplo, que hayamos tenido experiencias previas desagradables en contextos similares", dice la experta. Pero explica que "entender esto nos ayudará a prepararnos y equilibrar un poco la balanza".

Invitadas de boda y madre de la novia© Lorena San José

El efecto de tener demasiados eventos en poco tiempo

Le hemos preguntado a Catalina qué ocurre en el cerebro cuando encadenamos muchos eventos sociales en poco tiempo y si se activan mecanismos similares al estrés crónico. La experta nos cuenta que lo que sucede es que entramos en un estado de activación sostenida. "En este estado, áreas como la amígdala (relacionada con la alerta) y el córtex prefrontal (que regula nuestro comportamiento social) trabajan más de lo habitual y eso implica un mayor gasto de energía mental", argumenta. 

"Además, se activa el sistema del estrés con liberación de cortisol. No es necesariamente estrés crónico, pero si no hay tiempo de recuperación entre eventos, sí se genera una fatiga acumulada que nos puede llevar a tener una sensación de agotamiento mental", dice.

Una invitada seria y sosteniendo una copa de vino© invitada_perfecta

La personalidad y la regulación neuronal

"La personalidad tiene muchísimo que ver en cómo gestionamos los estímulos sociales", confirma Hoffmann. Y distingue:

  • Personas extrovertidas: tienden a experimentar las interacciones sociales como algo gratificante. A nivel cerebral, su sistema de recompensa se activa con mayor facilidad en estos contextos, lo que hace que socializar les genere energía o sensación de "recarga". 
  • Personas introvertidas: también pueden disfrutar, pero procesan la estimulación social de forma más intensa, lo que implica un mayor gasto de recursos y, por tanto, más cansancio.

A esto hay que sumar que hay cerebros que toleran mejor unos niveles altos de estimulación, como el ruido, las conversaciones o las múltiples señales sociales. Igualmente, hay otros cerebros que se saturan antes, se fatigan y sienten la necesidad de retirarse para recuperarse. En resumen, no es una cuestión de actitud ni algo que realmente podamos decidir, sino algo que depende de cómo cada persona, a nivel psicológico y biológico, procesa y regula la interacción social: para unos es una fuente de energía, y para otros, una actividad que requiere más descanso posterior.

Lucía Páramo con look de invitada de boda© @luciaparamo_

Estrategias para no renunciar a los eventos esta primavera

Una de las estrategias más efectivas para prevenir el desgaste social sin renunciar a los eventos estos meses, según Catalina, es planificar descansos. "El cerebro necesita volver a su estado basal tras periodos de alta estimulación social". Recomienda "introducir momentos de calma, aunque sean breves, ayuda a reducir la activación del sistema del estrés". Otras técnicas son:

  • Anticipar y acotar la duración de esas interacciones: por ejemplo, yendo al evento en tu propio coche, para poder volver a casa pronto si lo necesitas. Saber que no tienes que estar todo el tiempo reduce la sensación de obligación y, a nivel cerebral, disminuye la activación de los circuitos de alerta.
  • Regular la sobrecarga sensorial: salir unos minutos a un lugar tranquilo, reducir el ruido o tomarte una pequeña pausa yendo unos minutos al baño, pueden aliviar la carga social.

Además, técnicas como la respiración lenta y consciente, ayudan a activar el sistema parasimpático, que contrarresta la respuesta de estrés y favorece la relajación. Por último, es importante ajustar expectativas. Saber que no tienes la obligación de estar siempre sonriente y hablando con todo el mundo reduce la presión cognitiva y emocional, lo que también tiene un impacto directo en cómo el cerebro gestiona estas situaciones.