La princesa Magdalena reactiva su papel institucional en Nueva York, la ciudad en la que siempre vuelve a empezar
Desde hace tiempo, en parte porque vivió durante quince años fuera de Suecia, la princesa Magdalena es la que tiene un papel de representación menor dentro de la Casa Real sueca, que concentra la mayoría de los actos y los de mayor peso institucional en la figura de la futura reina, la princesa Victoria. Esta tendencia, extendida en las monarquías actuales, ha permitido que tanto Magdalena como su hermano Carlos Felipe se centren en el trabajo con sus fundaciones e incluso desarrollen carreras privadas. Aun así, Magdalena de Suecia ha vuelto a asumir un papel oficial durante un viaje de tres días. La princesa regresa a Nueva York, la ciudad a la que siempre vuelve.
La hija pequeña de los reyes de Suecia ha estado en la Cámara de Comercio de Suecia en Nueva York para una cumbre con todas las entradas vendidas y en la que han participado líderes de opinión globales y pioneros de la IA, en un evento que busca tender puentes entre la innovación y las políticas públicas para impulsar una ventaja competitiva que posicione a los países nórdicos como un referente. Lo llamativo es que esto supone un cambio de tercio para la princesa Magdalena, que había limitado sus funciones oficiales a los trabajos relacionados con la protección de la infancia desde la fundación creada por la reina Silvia y en la que trabaja activamente.
Precisamente a eso dedica la jornada del miércoles, también en Nueva York, asistiendo a un evento de la Fundación World Childhood titulado "Avanzar en la misión: Las nuevas iniciativas de World Childhood Foundation USA para poner fin al abuso sexual infantil". El jueves regresará a la Cámara de Comercio de Suecia para asistir al 120.º aniversario, una velada para la que se ha pedido un código de vestimenta muy concreto: "Gala Black Tie con glamour al estilo Gatsby". Se espera, por tanto, un despliegue de estética años 20 inspirada en El gran Gatsby: brillo, lujo, vestidos largos, lentejuelas, plumas, esmoquin clásico y un punto de exceso elegante.
Con estos tres compromisos, la princesa Magdalena cerrará su agenda en Nueva York y no tiene programado nada más por el momento, aunque se espera su presencia en los actos relacionados con el 80.º cumpleaños de su padre, que tendrán lugar a finales de este mes.
Resulta significativo que la princesa Magdalena, que desde que volvió a instalarse en Suecia ha estado centrada en la fundación de protección de la infancia y en su faceta como empresaria, lanzando su propia marca de cosmética bajo el nombre de Madeleine Bernadotte, con el fin de separar sus iniciativas comerciales de sus labores institucionales, retome ahora funciones de representación en el extranjero. No obstante, siempre ha sido el rostro visible de la fundación como vicepresidenta honoraria.
Para la princesa Magdalena, Nueva York simboliza muchas cosas: allí se marchó cuando se rompió su primer compromiso matrimonial, tras la sonada infidelidad de Jonas Bergström, con quien había mantenido una relación de ocho años. También en Nueva York conoció a su marido, Chris O’Neill, precisamente durante un acto de recaudación de fondos para su fundación. Como hija del rey y presente en la línea sucesoria, la princesa Magdalena se casó en Estocolmo, pero el matrimonio regresó a Nueva York, donde estaban los negocios de su marido y donde nació su primera hija, la princesa Leonore
Sus otros dos hijos, los príncipes Nicolás y Adrienne, nacieron en Estocolmo, pero para entonces la familia ya había dejado Nueva York para instalarse primero en Londres y después en Florida. Desde agosto de 2023, la familia vive de nuevo en Suecia. Entonces se esperaba que la princesa Magdalena regresara de lleno a la agenda oficial, pero ha seguido manteniendo un perfil bajo y apoyando a la Casa Real en las grandes ocasiones, como los premios Nobel y otros eventos de carácter familiar pero con alta visibilidad pública. En una entrevista reciente, advirtió que en este momento de su vida, con hijos pequeños, el papel de madre es su prioridad.


