Por qué cada vez se diagnostican más casos de TDAH en niños: esto es lo que dicen los expertos
Hace unos años las siglas TDAH sonaban casi a chino. Ahora, sin embargo, es raro no conocer a algún niño (o a varios) con este trastorno por déficit de atención e hiperactividad. ¿Hay realmente más casos? Esta es una pregunta clave porque, si en efecto, hay más niños y adolescentes con TDAH, la siguiente cuestión es averiguar las posibles causas. En este sentido, son muchos los profesores con años de experiencia que observan con claridad cambios evidentes en el comportamiento de sus alumnos. "El incremento de alumnado con TDAH en los centros educativos es una realidad", asegura Elena Coelho, profesora y colegiada del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados de la Comunidad de Madrid en Filosofía y en Letras y en Ciencias de la Comunidad de Madrid.
La docente, que lleva 28 años impartiendo clases en Bachillerato y Secundaria, nos cuenta que hace casi tres décadas era común encontrarse con chicos con las típicas situaciones que se presentan en la adolescencia. "En la actualidad, a estas situaciones hay que añadir la dificultad extrema que un adolescente tiene en mantener la atención en una clase y la imposibilidad de mantener una actitud de quietud en el aula".
Sin embargo, la neuropediatra Cristina Cordero, cocoordinadora del Grupo de Trabajo de Trastornos del Neurodesarrollo de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), nos indica que la prevalencia del TDAH se ha mantenido estable en el tiempo, a pesar de la percepción social de que cada vez hay más casos. Entonces, ¿qué es lo que ha cambiado? Porque, a juzgar por Elena Coelho y por muchos otros profesores que han dado clase a varias generaciones, la situación en el aula es radicalmente distinta a la de años atrás. Y no solo ellos; en el boca a boca, es muy habitual escuchar a personas mayores decir que sus nietos son mucho más movidos, inquietos o que tienen un peor comportamiento que en su día tuvieron sus hijos. También es más habitual ver por la calle niños con rabietas, por ejemplo.
Todo eso carece de evidencia científica, claro está, pero la percepción del cambio es evidente.
El incremento de alumnado con TDAH en los centros educativos es una realidad.
¿Qué nos lleva a pensar que ahora hay más casos de TDAH?
"Cualquier profesor hoy en día puede encontrarse con alumnos que no saben de autocontrol, y en no pocas ocasiones, no es por voluntad sino por sus situaciones personales que están diagnosticadas por los diferentes especialistas: psicólogos y psiquiatras", señala con contundencia Coelho. "Las interrupciones en las clases han ascendido significativamente y el esfuerzo, tanto en el aula como en casa han disminuido exageradamente". Y añade que el nivel de atención para una inmensa mayoría de los grupos ha descendido en proporciones nunca vistas.
De hecho, "hace tiempo que ya ni siquiera son capaces de aguantar ver un vídeo de una duración mayor de veinte minutos, el tiempo que hace años duraban las series de dibujos animados, pues se habían hecho estudios de que los niños perdían su capacidad de atención en ese período. Lo comprobamos en su día a día", nos comenta la profesora. "La aparición de determinadas aplicaciones como TikTok demuestran que la duración de los vídeos es de apenas unos minutos por esta razón, por eso triunfa".
No necesariamente hay más TDAH, pero sí lo detectamos más y mejor.
Otros expertos ven en esto la causa, no la consecuencia. Es decir, que el ritmo de los contenidos audiovisuales que los niños, desde muy pequeños, consumen es tan rápido, con cambios de plano tan veloces, acompañados de efectos visuales y sonoros mucho más orientados a captar la atención, que el resultado directo es que, en entornos reales, como pueda ser una clase, manifiestan muchas más dificultades para mantener la atención. Esto también estaría relacionado con una menor capacidad de tolerancia a la frustración e incluso, se ha demostrado que muchos niños que han sido expuestos a pantallas desde corta edad presentan problemas en el habla y síntomas que se podrían confundir con los del TDAH e incluso, con autismo.
De ahí que la La Asociación Española de Pediatría (AEP) modificara el año pasado sus recomendaciones acerca del tiempo que los menores de edad pasan delante de un dispositivo móvil o una televisión y sus conclusiones son más que claras: desde el nacimiento hasta los 6 años, cero pantallas. De 7 a 12 años, nunca deberían estar más de una hora al día ante una pantalla, tiempo que no debería exceder de dos horas de los 13 a los 16 años.
Pero las pantallas no dan todas las respuestas. También habría que tener en cuenta otro aspecto que señala la propia Elena Coelho, quien nos cuenta haber sido testigo, en sus casi 30 años ejerciendo la docencia, de un cambio sociológico evidente: "familias cada vez con más desestructuración, situaciones que afectan de lleno, especialmente psíquicamente a los alumnos que están en nuestras aulas, abandonos de seguimiento, incluso en sus tareas, por diferentes causas en el día a día de los chicos, lo que les lleva a una búsqueda de compañía que encuentran en internet y las redes sociales, convirtiéndose en lotófagos modernos, que consumen a todas horas sus pantallas del móvil, cayendo en el extremo de la adicción que conduce a serios problemas relacionados con la salud mental". (Problemas de salud mental cuyo incremento sí está demostrado y del que llevan ya tiempo alertando los psiquiatras infantiles y juveniles).
"Muchos de ellos (de los adolescentes) están muy solos. Falta, en demasiadas ocasiones, la comunicación con sus padres y con el entorno, situación que les lleva a una apatía en la que no interesa el conocimiento, interesa un número", comenta. "Todos quieren, eso sí, tener como mínimo un cinco en sus resultados. No importa cómo y el problema es que, cada vez, las familias están cayendo en esto".
"Afortunadamente, aún hay esperanza", afirma la colegiada del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados de la Comunidad de Madrid en Filosofía y en Letras y en Ciencias de la Comunidad de Madrid. "Volvamos todos al humanismo, especialmente a la compasión por quienes no pueden, es decir a una escuela con corazón, a la par que a la exigencia para todos".
¿Por qué hay más niños y adolescentes diagnosticados con TDAH?
Aunque la prevalencia se mantenga estable desde hace décadas, es mucho más común conocer, hoy en día, a más niños y adolescentes con TDAH. El motivo es, en primer lugar, que ha habido una mayor sensibilización social y profesional, lo que facilita que familias, profesores y sanitarios reconozcan antes los síntomas y soliciten valoración, tal y como nos indica la neuropediatra Cristina Cordero. A esto habría que sumar una mejora tanto en los criterios diagnósticos como en los procesos de evaluación, "que hoy son más sistemáticos y permiten identificar perfiles que antes pasaban desapercibidos, especialmente en niñas o en presentaciones menos disruptivas".
"Además, el contexto actual, con mayores demandas atencionales en el entorno escolar y un estilo de vida más acelerado, hace que ciertas dificultades sean más visibles y generen mayor preocupación, aunque esto no implique necesariamente un aumento del trastorno en sí" -explica-. "Por otro lado, también han mejorado el acceso a recursos especializados y la coordinación entre profesionales, lo que contribuye a que se realicen más diagnósticos".
La Dra. Cordero subraya que el consenso actual es claro: "no necesariamente hay más TDAH, pero sí lo detectamos más y mejor". Esta es la explicación más directa a que haya un evidente aumento de diagnósticos sin que la prevalencia haya cambiado de forma significativa, según pone de manifiesto la cocoordinadora del Grupo de Trabajo de Trastornos del Neurodesarrollo de la SENEP, la prevalencia real del trastorno.
¿Hay sobrediagnóstico de TDAH?
Si bien existe la preocupación de que en algunos entornos se estén diagnosticando como TDAH dificultades atencionales o conductuales que pueden estar, en realidad, relacionadas con otros factores, como problemas emocionales, dificultades de aprendizaje o situaciones ambientales, "la evidencia global apunta a que el problema predominante sigue siendo el infradiagnóstico, especialmente en determinados perfiles", según pone de manifiesto la neuropediatra. "Sabemos que muchos niños y, sobre todo, niñas con presentaciones menos disruptivas (como el TDAH de predominio inatento), pasan desapercibidos durante años", algo que también ocurre en adolescentes y adultos, en los que el trastorno no se ha identificado en la infancia.
"Además, cuando se analizan los datos poblacionales, se observa que el número de personas diagnosticadas, y sobre todo tratadas, está por debajo de la prevalencia estimada del trastorno", recalca la Dra. Cristina Cordero. "Esto sugiere que una proporción significativa de casos no está siendo detectada o no recibe atención específica".


