Tamara Falcó revela el tremendo susto que se llevó cuando íñigo Onieva le pidió matrimonio: "Le empezó a dar un ataque al corazón"
Tamara Falcó e Íñigo Onieva se dieron el "sí, quiero" el 9 de julio de 2023 en El Rincón, el palacio del siglo XIX que la marquesa de Griñón heredó de su padre, Carlos Falcó, fallecido el 20 de marzo de 2020 a los 83 años. Aquel día todo salió a pedir de boca, tal y como los novios habían soñado, sin embargo, el paso previo al enlace fue un auténtico desastre. Según contó Tamara en la tertulia de El Hormiguero, su pedida de mano no fue como la de las películas. Pese a ello, no la cambiaría por nada del mundo porque no puede ser más feliz al lado del empresario madrileño.
"¿Cómo os pidieron casaros?", preguntaron Trancas y Barrancas a Pablo Motos y el resto de tertulianos del programa. El primero en compartir públicamente los detalles de ese momento tan íntimo fue el presentador. "Se lo pedí yo a mi mujer. En casa. Fue bonito", dijo, confesando que todo transcurrió sin mucha parafernalia, como su boda, que no pudo ser más sencilla. "Fuimos mi mujer y yo, su familia y la mía. Y luego nos comimos una paella. Fue una cosa discreta", aseguró.
Inmediatamente después, se dirigió a Tamara y le hizo la misma pregunta. Contra todo pronóstico, la respuesta de la marquesa de Griñón no fue la esperada, ya que todos sus compañeros apostaban por una pedida de ensueño. "Estábamos haciendo la cena y, de repente, Íñigo empieza a ponerse supernervioso... se arrodilló… sacó el anillo y le empezó a dar un ataque al corazón", relató. "¿De verdad?", preguntó asombrada Nuria Roca. "Más o menos", respondió Tamara. "Empezó a encontrarse fatal y yo le decía: '¿Estás bien?'. Y él: 'Necesito sentarme'", continuó entre risas.
Muy sincera, la hija de Isabel Preysler reconoció ante sus compañeros que "no me lo imaginaba así". "Sobre todo porque públicamente habías dicho que te querías casar, luego era evidente que la respuesta iba a ser un sí", puntualizó Cristina Pardo, quien comparte su vida desde hace años con un marino llamado Jorge, pero no está casada con él. "Se puso nerviosísimo, le llevé al sofá... estaba medio blanco… ¡Tampoco era para tanto!", exclamó divertida Tamara.
Pablo Motos quiso saber si le dio tiempo a decirle que sí a Íñigo antes de que este se sintiera indispuesto. "No me acuerdo si contesté", admitió Tamara con total naturalidad. "Solo recuerdo la situación insólita", añadió, pero evidentemente, la respuesta fue un sí rotundo. "Estuvisteis en mi boda", dijo a todos sus compañeros, que no podían parar de reír.
Después fue el turno de Nuria Roca y Juan del Val. Tras más de 25 años casados, la pareja no tiene claro cómo fue su pedida de mano. "Fue en una habitación de hotel, creo que era la final de la primera edición de Operación Triunfo", contó la presentadora valenciana. "Nos casamos antes. No te acuerdas. Te lo estás inventado", señaló entre risas el escritor de Vera, una historia de amor. Y estaba en lo cierto, ya que su boda se celebró el 6 de octubre del año 2000 y la gala en la que Rosa López se proclamó ganadora fue el 11 de febrero de 2002. "Tienes razón, Juan, qué desastre", admitió Nuria con cierta vergüenza.
Ante tantas dudas, las hormigas del programa, Trancas y Barrancas, les preguntaron en tono de broma si de verdad estaban casados o su matrimonio era una gran mentira. El ganador del Premio Planeta 2025, divertido, llegó a dudar también de su estado civil y le pidió a su mujer que volviera a abrir el álbum de su enlace. "Mira las fotos de la boda que tu padre sale más que yo", dijo con ironía, pues siempre ha mantenido que su suegro, al que adora, fue el que más focos acaparó ese día.


