Tatiana, novia de Quique San Francisco, recuerda al actor 5 años después de su muerte: "De él me llevo lo mejor"

Tatiana, novia de Quique San Francisco, recuerda al actor 5 años después de su muerte: "De él me llevo lo mejor"

Fue, durante casi dos décadas, su compañera, su confidente y su 'sombra'. Tatiana Muravyova fue la mujer que caminó junto a Quique San Francisco hasta el final, aunque muy pocos, sólo los más cercanos, conocían su historia. "Era muy espontáneo, muy generoso, me daba sorpresas y detalles muy bonitos… ¡Imagínate, 19 años juntos!", nos decía Tatiana en nuestra primera conversación. 

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Este domingo, uno de marzo, se cumplen cinco años de la muerte del actor, pero no hay un solo día que no esté en la memoria de su querida 'Tati', que, en este aniversario tan difícil, le rinde su especial homenaje en ¡HOLA! Siempre, con una gran sonrisa, como a él le hubiese gustado: "Me llevo lo mejor. De él aprendías cada día una barbaridad, era muy listo. Los crímenes imperfectos era su programa favorito. Yo le decía: Quique, podemos poner algo más interesante, pero siempre acertábamos quién era el asesino", nos cuenta, riéndose.

Tatiana junto a Quique San Francisco
No hay un sólo día que Tatiana no recuerde a Quique

"Me recomendaba las mejores películas, auténticas joyas de todo el mundo y de España, y era un gran cinéfilo. Le encantaba entrenar el cerebro, ver documentales… y hablábamos mucho de la URSS (Tatiana es ucraniana, de la ciudad de Leópolis), sobre armamento nuclear, tanques… Le gustaba muchísimo el mundo militar. De hecho, le traje siete u ocho gorros militares de diferente clase de Ucrania, y usó una -gris- cuando estaba en el teatro con Misterioso asesinato en Manhattan". 

Cinco años en el recuerdo

Estos cinco años han sido difíciles, entre el duelo y el recuerdo de un artista sin igual. Tatiana guarda, en una caja, todos los recortes de entrevistas y noticias de su pareja, y habla, con orgullo, de todo lo que se ha hecho por su querido Quique este tiempo. En especial, el Ayuntamiento de Chamberí, su 'territorio'. "Aquí vivió Quique San Francisco, su padre, sus amigos y sus perros. Aquí vivió muchos días con todas sus noches, hasta que lo echaron y nos alegró la vida", como rememoraba Manuel Iborra.

"Cambiaron el nombre del teatro del Centro Cultural Galileo, que ahora lleva el suyo; y pusieron una placa en el que fue su piso, en Hilarión Eslava 27, la casa que era de su padre, Vicente Haro, donde vivíamos todos. Le hubiese hecho mucha ilusión. En Martín de los Heros, en el paseo de la fama, le pusieron una estrella. Allí también está la de Fernando Fernán Gómez, su maestro". 

"El primer año lo pasamos muy mal…", reconoce, sin poder contener la emoción. "Me decían 'Quique' y empezaba a llorar como una magdalena… y yo soy una mujer fuerte, pero no soy de hierro"

"Hacía cosas que no hacía nadie. Sabía perfectamente lo que quería… Tenía hasta cincuenta camisas, que había que hacérselas a medida porque tenía el cuerpo muy flaco, pero los brazos muy largos… Todas de los mismos colores, blancas subiendo a tonalidades negras. Lo teníamos súper organizado para él (porque era un 'desastre'). Casi siempre llevaba tirantes y tenían que ser finitos, y yo se los cosía de todos los colores". 

Vivían juntos en el piso de Quique -ella, convirtiéndose en la ucraniana más popular del barrio de Moncloa-; y Pedro, su hijo, era como un hijo para él. Hacían todo juntos, "se parecían en todo. Compartían gustos, música… y se adoraban". Una fotografía de Pedro, cuando era niño, dándole la mano al Papa Juan Pablo II, fue la que acompañó a Quique en aquella habitación en la que dio su último suspiro. También otra en la que estaban sus amigos Micky Molina y Jorge Sanz, para que cuando abriese los ojos, "no se encontrase solo", en el Clínico.

Tatiana, novia de Quique San Francisco, mirando por la ventana© Javier Alonso

Esperanza hasta el final

Tatiana mantuvo la esperanza de que Quique se recuperase hasta el último segundo. "Fue un diez de enero el día que ingresamos a Quique, y el padre de mi hijo había fallecido un año antes de un infarto. Pensé: sólo falta que se muera ese mismo día". 

"Tuve un sueño con mi exmarido, en el que me decía que había que pedir una misa… Aquel día me levanté que parecía que me habían puesto una piedra encima. Qué mal sueño. Cuando fui al hospital, el médico me dijo que la cosa estaba muy mal, que sus pulmones no absorbían oxígeno. Estábamos en pandemia, no podían entrar más que cinco o seis personas para despedirse y hacerlo rápido, porque podía fallecer en cualquier momento. Llamé a mi hijo, Pedro, a su representante, Pedro Gómez, y a Pedro Larrañaga… ¡Tres Pedros para decirle adiós! -casi como en su anuncio con Campofrío-. Y a una amiga suya de toda la vida… todos corriendo y a la media hora estábamos allí y le dijimos adiós. Nos comunicaron que lo iban a desconectar y que nos avisarían. Subimos la calle, fumamos un cigarro y no pasó ni media hora. Nos dieron la noticia, y después se emitió el comunicado. El teléfono comenzó a sonar sin parar". 

"Me enseñó a vivir el presente, el momento, disfrutar de la vida... pero con la gente adecuada, que te cuide y no te traicione. Hay que querer a las personas por lo que son y no por lo que te pueden dar"

"El primer año lo pasamos muy mal…", reconoce, sin poder contener la emoción. "Me decían 'Quique' y empezaba a llorar como una magdalena… y yo soy una mujer fuerte, pero no soy de hierro. Cuando Quique falleció, no dormía nada. No me levanté de la cama en una semana. Lo he pasado mal, claro. No es lo mismo estar con una persona pública y para mí fue complicado porque siempre había estado en la sombra".

Pero, entre la oscuridad, logró encontrar esa fuerza para salir hacia delante, apoyándose en su hijo y sus amigos. Quique "me dejó un buen círculo de amigos que le querían a él y a mí me cuidan... Aunque me apaño sola", matiza. 

Quique San Francisco con Tatiana
Quique con Pedro, el hijo de Tatiana, que también era un hijo para él
Quique con Pedro, el hijo de Tatiana, que también era un hijo para él. Arriba, junto a 'Tati'

Amor en silencio

Cuando Tatiana conoció a Quique, lo hizo con una advertencia: "Es el más golfo de España, pero te vas a morir de risa". Y estaban en lo cierto: "Era un 'desastre', perdía el carnet cada dos semanas, así que se los tenía que llevar yo", nos explica, riéndose. "Una vez estaba en busca y captura porque se olvidó de ir a un juicio... Cuando volvió a comisaría, ya le preguntaban: ¿aquí otra vez? Él contestaba, con su particular humor, que era su casa”.

Fue su "maestro de vida", el que le enseñó a "vivir el presente, el momento, disfrutar de la vida... pero con la gente adecuada, que te cuide y no te traicione. Hay que querer a las personas por lo que son y no por lo que te pueden dar. Me quedo con cualquiera de los momentos que estuvimos juntos".

Quique nunca habló de su vida privada. Tatiana tampoco lo va a hacer. Es un secreto que permanecerá siempre entre ellos dos. Se quisieron mejor en silencio.

Se lleva un sinfín de recuerdos, de risas... con la nostalgia del pasado, pero la mirada puesta en el futuro. “Por fin ha salido la última película que protagonizó, Harakiri me haces falta”. 

Ya está pensando en escribir un libro. Quizá, también, en algún momento, un documental para recordar la extensa carrera de una de ese "actor de raza, genio de la comedia y alma libre", como reza su placa, que ahora cuida a su 'rubia' desde el cielo. 

Era uno de los artistas más queridos, todos lo conocían, pero su vida privada era casi un misterio. Nunca hablaba de ello. Tampoco lo va a hacer Tatiana. Se quisieron en silencio y el suyo será un secreto que permanecerá siempre entre ellos.

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