El príncipe Harry y sus últimas declaraciones sobre sus hijos encienden a la prensa británica: ¿dardo a su padre o confesión inocente?
El príncipe Harry y Meghan Markle aterrizaron en Sídney el martes para una visita que nada tiene que ver con su gira por Australia de 2018, realizada en nombre de la Corona y del Estado británico. Aquella visita fue un éxito rotundo: era su primer viaje internacional tras la boda en el Castillo de Windsor y coincidió con el anuncio de su primer embarazo. Esta vez no hay agenda institucional ni despliegue ceremonial. Se trata de un viaje privado de cuatro días, con momentos promocionales y un enfoque muy distinto al de la representación oficial. El itinerario incluye Sídney y Melbourne, y para Harry una parada en solitario en Canberra, un gesto que subraya que esta gira responde a objetivos propios y se aleja de la pompa que tradicionalmente acompaña a la Casa Real británica.
En Melbourne, el príncipe Harry asistió a la presentación de un informe sobre la salud mental de los padres de niños pequeños, elaborado por la organización benéfica Movember, nacida precisamente en Australia a comienzos del nuevo milenio para romper el tabú de la salud mental masculina. Un movimiento que Harry ha apoyado desde su etapa como miembro activo de la realeza.
Tras presentarse con un "Hola a todos", el duque de Sussex habló de su propia salud mental al convertirse en padre, haciendo referencia a su padre, el rey Carlos III. "El mundo que nos rodea ha cambiado enormemente, por lo que no existe una forma de criar a los hijos que vaya a ser igual a como la vivimos nosotros", comenzó.
"Veo cómo la crianza de los hijos evoluciona constantemente. Desde mi punto de vista, nuestros hijos son una versión mejorada de nosotros mismos. No es así como me lo enseñaron, pero esa era mi interpretación. No quiero decir que yo fuera una versión mejorada de mi padre ni que mis hijos sean una versión mejorada de mí", explicó el príncipe Harry tratando de ser prudente y de dejar claro que hablaba en líneas generales, que no se refería ni a su padre ni a sus hijos. Aún así no puedo evitar que esas palabras encendieran a parte de la prensa británica, que lo ha interpretado como un dardo a Carlos III. Príncipe Harry: No estoy juzgando a mi padre, pero quiero ser un mejor padre, titula The Telegraph. Mientras Daily Mail centró su cobertura en la salud mental con este titular: "Tuve que 'deshacerme de mi pasado' antes de tener hijos, dice Harry mientras revela la 'desconexión' que sintió con su hijo Archie durante su gira por Australia".
Lo cierto es que Harry sí habló de ese proceso, pero sin poner el foco ni en el rey Carlos III (con el que lleva intentando arreglar la relación familiar desde su té en Clarence House en otoño) ni en Diana de Gales. El duque explicó cómo la terapia le ayudó a prepararse para la paternidad y a abordar asuntos no resueltos de su pasado. "Desde el punto de vista terapéutico, uno quiere ser la mejor versión de sí mismo para sus hijos", dijo en su conversación con el Dr. Zac Seidler, director global de investigación sobre salud masculina de Movember. "Y sabía que tenía cosas del pasado con las que necesitaba lidiar para poder liberarme de ese pasado", dijo Harry, que perdió a su madre con doce años y sintió un dolo, que como él mismo contó, nunca fue escuchado.
"Ese es el enfoque que adopto: saber que, con el mundo tal como está, los niños que criamos necesitan estar mejor preparados. Aunque hayas tenido la mejor educación del mundo, los mejores padres del mundo, siempre hay margen de mejora", añadió. Durante el acto reiteró la importancia de que los padres pidan ayuda si la necesitan. "Durante muchos años se ha considerado una debilidad alzar la voz. Yo creo que es todo lo contrario. Cuanto más me critican por hablar de ello, más ganas tengo de alzar la voz. Si me quedo callado, ¿qué mensaje transmito a los demás?", reflexionó.
El evento dejó además un dato desconocido hasta ahora: Harry habló de lo que vivió antes de la salida de la pareja de la realeza británica. Confesó que sintió una "desconexión" con Archie en los primeros tiempos y explicó: "Mi esposa era quien creaba la vida, y yo estaba allí para presenciarlo". Su terapeuta le advirtió: "Simplemente presta atención a cómo te sientes una vez que nazca el bebé". Esta confesión, con la que quiso animar a los nuevos padres a hablar de sus emociones, revela la presión emocional que atravesaba en un momento de máxima tensión. Conviene recordar que todo lo que rodeó la llegada de Archie -incluido el viaje a Sudáfrica en otoño de 2019, cuando Harry comenzó a interponer demandas contra la prensa por el trato hacia Meghan, que más tarde ganaría- formaba parte de esa olla a presión que desembocó en la decisión de abandonar la vida real en marzo de 2020.







