Tienden la cama a líder de Morena CDMX
Tercera llamada, con más tono de ultimátum, hicieron llegar al líder de Morena en la Ciudad de México, Héctor Díaz-Polanco, desde la Jefatura de Gobierno, encabezada por Clara Brugada: o se pone a hacer trabajo territorial o adelantan su relevo.
Las quejas en su contra, incluso de las bases, han sido recurrentes desde que asumió la presidencia del partido en la capital, en noviembre de 2024, pero ahora se encendieron los focos rojos en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.
Porque ya está encima el proceso electoral 2027, en el que se juegan las 16 alcaldías, 11 de las cuales gobierna la alianza Morena: PVEM-PT, y las 66 curules en el Congreso local.
También, debido a que el Partido Verde descartó continuar la alianza con Morena en suelo chilango: el secretario general del PVEM de la ciudad, Jesús Sesma, dijo que están preparados para contender solos.
De esa ruptura Sesma culpa de facto a Díaz-Polanco por su nula comunicación con sus aliados durante el año y siete meses que lleva en el cargo, que termina en noviembre de este 2026.
En la Jefatura de Gobierno tomaron nota y no están dispuestos a esperar hasta que venza su periodo como dirigente en la ciudad, pues consideran su pasividad como factor de riesgo en varias alcaldías. Mucho menos quieren que incida en la selección de candidatos.
Ya le habían llamado la atención en junio del año pasado, tras el descalabro de Morena en Durango y Veracruz. Le reprochaban su inactividad territorial y su desdén para promover los logros del gobierno de Brugada. Fue la primera llamada.
Ese mismo año, en agosto, el primer dirigente morenista en la ciudad, Eduardo Cervantes, advirtió que el pésimo trabajo de Díaz-Polanco al frente del morenismo podría llevar a la derrota en las alcaldías Álvaro Obregón, Xochimilco, Iztacalco y Azcapotzalco, además de perder la mayoría absoluta en el recinto de Donceles.
Aún el morenismo cobijó al líder capitalino y ningunearon los pronósticos de Cervantes, quien terminó expulsado.
Pero en febrero pasado llegó la segunda llamada: el secretario de Atención y Participación Ciudadana de la jefa de Gobierno, Tomás Pliego, y otros dos de sus operadores lo fueron a visitar.
Reiteraron a Díaz-Polanco que debía gastar suela en los territorios y difundir con bombo y platillo, sobre todo en las cinco alcaldías en poder de la oposición, el trabajo de Brugada. De nuevo, le entró por un oído y le salió por el otro.
Y esta semana, apareció el ultimátum vía portales de noticias: filtraron varios nombres de posibles relevos para sacarlo antes de septiembre.
Él se escuda en su “cercanía” con el ex presidente Andrés López. Pero en Morena saben que hasta en Palenque sus bonos están muy devaluados desde que EU capturó bajo cargos de narcoterrorismo al venezolano Nicolás Maduro, de quien Díaz-Polanco era enlace. Y así como perdió a Maduro, está a un tris de perder la dirigencia.
POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN
COLABORADOR
RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM
@R_SANCHEZP
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