Transforman el bordado en emprendimiento

Transforman el bordado en emprendimiento

Desde una casa que se encuentra en medio de los Altos de Chiapas, Ernestina y Margarita Pérez de la Torre producen bordados que se hacen con telar de cintura, tradición que ha marcado a generaciones de mujeres en Zinacantán, Chiapas, pero que las hermanas han logrado llevar hasta otros estados de la república y también a Estados Unidos, revelaron en entrevista con MENTE MUJER, y gracias a las ventas obtenidas han logrado establecerse en la comunidad y mejorar las condiciones en su hogar.

Hace seis años pidieron un préstamo para convertirse en microempresarias, lo que les permitió invertir en un nuevo telar para su madre, que es quien produce gran parte de sus textiles, comprar hilo de algodón y también conocer a una diseñadora con la que colaboran para crear un diferenciador de sus productos en la región, ya que ahí la mayoría de las personas suelen bajar a San Cristóbal de las Casas para vender sus artesanías.

Imagen: Cortesía

“Nuestro mayor objetivo ahora mismo es cambiar lo ordinario de nuestras telas, estilizarlas si es así como se le llama, por eso estamos creando nuevos diseños, y esos tratamos de mandarlos a exposiciones a través de los contactos de nuestra otra hermana, para que la gente conozca y vea también un nuevo arte y decidan convertirse en nuestros clientes” dijo Margarita, quien mostraba el rack con sus rebozos, huipiles, pantalones, entre otras prendas.

Entre las mujeres de la misma comunidad también han aprendido a trabajar juntas ya que ambas conocen a “una compañera del mismo municipio que es la que nos ha ayudado a encontrar nuevas formas de estilizar, y aunque representa más inversión, pues entre todas vemos los gastos de la tela, el algodón y lo que vamos necesitando, entonces ya vamos haciendo cosas muy diferentes al resto”, señaló Ernestina, quien también contó que su casa antes solo contaba con los básicos y un techo hecho de lámina, pero gracias a sus ventas y exposiciones han podido mejorar y hacer una mejor construcción en el terreno que habitan.

Imagen: Cortesía

“Hemos aprendido mucho sobre vender, sobre no presentar todo amontonado, sino más bien utilizar ganchos y colgar para que se pueda apreciar mejor todo lo que producimos. En total somos cinco mujeres que nos involucramos en este colectivo de textiles, pero cada quien hace su actividad y vende aparte, pues antes no teníamos esa visión de ir más allá del pueblo y solo vender en las tiendas que hay acá, y ahora que lo hemos logrado sí queremos ser las que hacen las cosas distinto, claro, sin perder nuestra esencia en lo que trabajamos, que es lo más importante, pero sí queremos ser diferentes al resto”, admitió Ernestina, que además presumió que en diciembre pasado tuvieron la oportunidad de hacer una pasarela en San Cristóbal de las Casas con la ropa que produjeron.

Ernestina y Margarita Pérez finalizaron diciendo que en la actualidad se sienten tranquilas del camino que han alcanzado, pues en su juventud contaban los conocimientos del telar de cintura, pero no sabían cómo vender y encontrar el autosustento a través de lo que sabían hacer. Ahora, quieren seguir en el negocio que les ha traído autonomía económica y convertirse en un ejemplo para las futuras generaciones de mujeres bordadoras en Zinacantán. 

Imagen: Cortesía

ORIGEN Y TRADICIÓN

  • Utilizan hilo de algodón para sus textiles
  • Su lengua materna es el tzotzil, de ahí aprendieron español
  • Han tenido exposiciones de sus prendas en Ciudad de México y en Texas
  • Sus bordados llevan entre 12 y 16 horas de trabajo

 “A veces hay altas y bajas en la vida, pero clientes que ya tenemos han visto cómo hemos mejorado nuestro hogar con la ayuda recibida, queremos seguir así” (Ernestina Pérez de la Torre)

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