Trump elevó tono de presión sobre México, pero no puede salir del T-MEC: expertos

Trump elevó tono de presión sobre México, pero no puede salir del T-MEC: expertos

Las nuevas amenazas de Donald Trump sobre que el T-MEC es muy “irrelevante” para su país y de que no necesitan autos armados que provengan de México o Canadá, es para subir el tono de presión ante la revisión del acuerdo comercial que está por comenzar, coincidieron diversos analistas económicos.

Jorge Molina Larrondo, consultor de comercio exterior, señaló que los amagos del
norteamericano hechos ante trabajadores de la industria automotriz en Michigan, los hace frente a obreros del sector que le ayudaron a ganar la elección.

“Basa el tono en que para que haya crecimiento en su país debe aumentar salarios y crecer su producción manufacturera”.

El profesor de Negocios del Tec de Monterrey, explicó que ya meses atrás las propias armadoras dijeron que es necesario mantener la cadena de producción en la región que está muy dispersa en los tres países: México, EU y Canadá, “por lo que no están de acuerdo en "regresar toda la producción a territorio norteamericano".

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Sobre los amagos de Trump de ver irrelevante el T-MEC, “hay que tomarlos como una gira de promoción ante la industria automotriz, cuyos trabajadores aceptaron votar en favor de su partido a cambio de detener la producción de autos eléctricos para salvar empleos”, insistió.

“Lo que Trump está haciendo es subiendo el costo político y el tono de la negociación y planteando un escenario de dos acuerdos bilaterales”, proyectó.

Salir del T-MEC sería terrible, consideran

Enfatizó que salir del T-MEC sería terrible, pues 85% de nuestras exportaciones están amparadas en el acuerdo dónde 83% de lo que manufacturamos va a EU y 3% a Canadá

“Estaríamos a merced de los tribunales norteamericanos en medio disputas comerciales”, consideró.

Dijo que “cuando hay contactos diplomáticos de alto nivel cuyos resultados no se hacen públicos, Trump suele recurrir a mensajes unilaterales para marcar postura y enviar señales tanto al exterior como a su base política interna”.

“Retomar el discurso sobre el T-MEC le permite reafirmar que EU mantiene una posición de fuerza y que cualquier diálogo con México se da bajo la premisa de presión y condicionalidad… el mensaje parece buscar controlar la narrativa y evitar la percepción de concesiones silenciosas”.

Añadió que desde el punto legal, Washington sí puede abandonar el T-MEC como amenaza Trump, porque existe una cláusula de retiro que permite a cualquiera de los tres países abandonar el acuerdo con un aviso de seis meses previos.

“No se requiere la aprobación de México o Canadá ni un proceso de renegociación
multilateral. Sin embargo, esta 'facilidad' es engañosa. En la práctica, una salida implicaría un reordenamiento complejo del marco legal que regula miles de millones de dólares en comercio, inversión y contratos… Además enfrentaría resistencia de empresas de su país, gobiernos estatales y sectores productivos estadounidenses altamente dependientes del comercio regional”.

“Por ello, aunque jurídicamente viable, políticamente y económicamente sería una decisión altamente costosa”.

En tanto Álvaro Vertiz, socio director de la consultora DGA Group, apuntó que no hay que dejar de lado y es necesario enfatizar que es un año de elecciones intermedias en Estados Unidos, “es un mensaje de narrativa política”.

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Se trata, comentó “de una estrategia de negociación dura más que una intención real de desmontar el acuerdo… El T-MEC sigue siendo funcional y estratégico para EU, particularmente para su industria y su competencia con China”.

Indicó que el mandatario norteamericano está elevando el tono para generar presión política y marcar una postura antes de cualquier revisión o conversación relevante.

Coincidió en que salir del acuerdo comercial tendría implicaciones muy negativas para ambas economías.

“El T-MEC es hoy uno de los pilares de la integración productiva de América del Norte. Salir del tratado implicaría disrupciones severas en cadenas de suministro, pérdida de certidumbre para la inversión y mayores costos para consumidores y empresas, tanto en México como en Estados Unidos… el costo económico y político sería demasiado alto para todas las partes”.