Trump envía el portaaviones Abraham Lincoln a las costas cubanas: "Estaremos tomando Cuba casi de inmediato"
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La respuesta de Donald Trump a la demostración revolucionaria en el malecón habanero suma un capítulo más en la escalada contra la dictadura cubana, iniciada a principios de año. "Estaremos tomando Cuba casi de inmediato. Cuba es lo próximo", aseguró el mandatario estadounidense sólo horas después de que Washington anunciara el endurecimiento de las sanciones contra dirigentes del castrismo.
El plan de Trump pasa por enviar al portaaviones USS Abraham Lincoln a las costas cubanas en cuanto "termine el trabajo en Irán". "Lo haremos entrar y detenerse a unos 100 metros de la costa y dirán muchas gracias, ¡nos rendimos!", vaticinó el inquilino de la Casa Blanca durante el homenaje a un ex congresista en el Forum Club de West Palm Beach, según medios de Miami.
Las filtraciones desde el Departamento de Estado airearon que funcionarios estadounidenses mantenían hilo directo con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el famoso 'Cangrejo', jefe de escoltas de Raúl Castro, quien no se separó un metro de su abuelo durante el acto del Primero de Mayo en el Malecón habanero. La demostración castrista (muy alejada de las históricas), que incluyó el anuncio de que se habían recogido más de seis millones de firmas patrióticas contra la guerra, desencadenó la furia de la Casa Blanca, que emitió minutos después la orden ejecutiva de Trump, dirigida contra dirigentes y entidades que apoyan el aparato de seguridad del régimen, que violen derechos humanos o son cómplices de la corrupción sistémica del régimen. Todavía no son públicos los nombres de los sancionados.
La administración Trump ha usado términos muy parecidos a los que acompañaron a la operación Lanza del Sur contra el chavismo y el Cártel de los Soles, que incluyó el despliegue de una fuerza imponente, que no se veía en el Caribe desde la Segunda Guerra Mundial. La principal justificación es proteger la seguridad nacional de EEUU frente a la "amenaza inusual y extraordinaria" provocada por la revolución, estrecha aliada de Irán y del chavismo, al menos hasta el pasado 3 de enero, día de la captura de Nicolás Maduro.
En los próximos días se cumple el ultimátum dado por Washington a La Habana durante esas negociaciones secretas, en las que se exigía la liberación de los presos políticos (más de 1.200) y una radical reforma económica, además de la salida del presidente Miguel Díaz-Canel, considerado como un obstáculo para pasar la primera página de la revolución.
El gobierno cubano respondió este viernes en primera instancia al anuncio de sanciones, en boca de su canciller, Bruno Rodríguez: "Mientras el Gobierno de EEUU reprime a su propio pueblo en las calles, busca castigar al nuestro, que resiste heroicamente los ataques del imperialismo estadounidense".