Una alianza histórica entre EEUU e Israel con una ofensiva aérea con tres vectores de ataque
El bombardeo israelí-estadounidense ha tenido elementos en común, pero también diferencias muy grandes en relación a la 'Guerra de los Doce Días', en las que Tel Aviv y Washington dijeron haber "obliterado" el programa nuclear de Irán, que ahora, al parecer, seguía vivo y coleando.
La diferencia política mayor es la coordinación entre Israel y EEUU. Desde 2019, los dos países han ido participando en más y más operaciones militares conjuntas, culminando con el ataque de los B-2 estadounidenses a varios centros nucleares iraníes el 22 de junio. En aquella ocasión, los aviones de EEUU fueron precedidos de F-35 israelíes que fueron reabastecidos en vuelo por aviones-cisterna estadounidenses que abrieron un corredor para los bombarderos y sus escoltas de F-22 y F-35. Era la primera vez en la Historia que EEUU e Israel colaboraban en una misión de ataque a un país.
Ahora, la colaboración es total. Es solo cuestión de tiempo -si es que no ha pasado ya- que participen en la guerra los once F-22 estadounidenses que están en la base de Ovda, en el sur de Israel. Sería la primera vez en la Historia en que EEUU lanza un ataque a un país desde el Estado judío. Esto, que habría sido imaginable hace pocos años, es factible ahora gracias a los Acuerdos de Abraham logrados por Donald Trump en 2019.
La mayor diferencia desde el punto de vista militar es que el bombardeo empezó de día. Eso significa dos cosas. Una: que las defensas iraníes quedaron tan degradadas tras los bombardeos de junio -en los que ni Israel ni EEUU perdieron un solo avión- que no es necesario usar la cobertura de la noche para actuar, como suele ser casi de rigor en estas misiones. Y dos: que Israel y EEUU persiguen un ataque de decapitación de Irán, y han tratado de alcanzar a los líderes de la República Islámica cuando éstos se encontraban en sus oficinas, o yendo a ellas. Es el signo de que es una guerra total.
Lo que es más complicado es saber lo que está pasando. A ese respecto, la poca información que hay cambia constantemente, aunque, por ahora, parece que hay tres vectores de ataque. Según esa tesis, los dos principales saldrían desde Israel y desde el Mediterráneo, mientras que un tercero procedería del Mar de Omán y se centraría en el Estrecho de Ormuz. El hecho de que ningún aliado de EEUU -ni el Reino Unido ni los países árabes- le haya dado permiso, al menos por ahora, para usar bombarderos pesados, vaticina una guerra larga y en la que probablemente Washington seguirá reforzando a sus fuerzas y a las de Israel con nuevas unidades desde sus bases en Europa.
Por ahora, parece que el ataque sigue la pauta de Donald Trump de dejar que los israelíes asuman el peso de la degradación de las defensas de Irán, para que EEUU encuentre menos obstáculos. Como consecuencia, la mayor parte de los vuelos tripulados contra Irán han sido realizados por Israel con el apoyo de cazabombarderos estadounidenses basados en portaciones, sobre todo en el 'Lincoln', que está en el Mar de Omán, y de decenas de misiles crucero desde barcos y submarinos en el Índico, el Mar Rojo y el Mediterráneo.
EEUU tiene dos portaviones en el teatro. El 'Gerald Ford', que sufre problemas de mantenimiento (incluyendo el taponamiento de parte de sus 650 retretes) y de baja moral (la tripulación lleva ocho meses en el mar, y ésta es su segunda misión de guerra, tras la de Venezuela), está frente al puerto israelí de Haifa, cuya refinería sufrió graves daños por los misiles iraníes en junio. Desde allí puede lanzar sus aviones con la protección de los sistemas antiaéreos estadounidenses e israelíes en ese país.
El otro portaviones nuclear de EEUU es el 'Abraham Lincoln', que podría estar a unos 500 kilómetros de la costa de Omán, 600 de la de Pakistán, y 900 de la de Irán. Ésa es la distancia mínima frente a los misiles balísticos antibuque iraníes, que pueden ser muy peligrosos. El año pasado, uno de ellos cayó a solo cien metros del portaviones estadounidense 'Harry S. Truman', en el Mar Rojo. El barco tuvo que hacer una maniobra evasiva tan brusca que un cazabombardero F-18 cayó al mar. El ex general de las guerras de Irak y Afganistán y ex director de la CIA David Petraeus elevó esta semana el número de F-18 perdidos en la acción a dos.
Mientras que en el caso del 'Ford' no hay confirmación de que sus aviones hayan participado en misiones, los del 'Lincoln' sí lo han hecho, atacando y aparentemente hundiendo a varias unidades de la Armada de Irán en la zona del Golfo Pérsico. El radio de acción de los F-18 y F-35 en misión de combate ronda teóricamente los 1.000 kilómetros, por lo que esos aviones habrán tenido que repostar en vuelo varias veces, probablemente con aviones-cisterna destacados en Omán y los Emiratos.
Por ahora, la misión del 'Lincoln' es evitar que Teherán bloquee el Estrecho de Ormuz, por el que pasa el 20% del petróleo del mundo. Pero los ayatolás tendrían que estar muy desesperados para hacerlo: el 80% del crudo que Irán exporta va a China - su principal mercado - a través de ese Estrecho. El 'Lincoln' y su flotilla de apoyo también protegen la ruta marítima más transitada del mundo, que se forma en Sri Lanka, donde se unen la del Mar Rojo y la del Estrecho de Ormuz.
Porque Irán podría atacar a mercantes que hace esa ruta de Asia a Europa en el Océano Índico, causando una disrupción del comercio mundial. Es muy probable que los hutíes de Yemen, aliados de Teherán, también actúen así en el Mar Rojo y en la zona Sur del Mar de Omán, como ya hicieron cuando cerraron ese corredor al tráfico naval entre 2019 y 2025.
Los barcos que escoltan al 'Lincoln' deberían estar lanzando misiles crucero 'Tomahawk' contra Irán. También lo están haciendo los navíos estadounidenses en el Mediterráneo, como revelan las imágenes de esos proyectiles cruzando las montañas del Norte de Irak. En total, EEUU tiene 13 destructores en el teatro de operaciones, cada uno con una capacidad máxima de 40 misiles de este tipo.
Aparte, están los submarinos. En algún punto entre el 'Lincoln' y la costa de Irán podría estar el 'Georgia', un monstruo con 154 misiles crucero. Aparte, ese portaviones y el 'Ford' llevan sendos submarinos nucleares de escolta, con capacidad para lanzar ente 12 y 28 misiles crucero, aunque su misión es sobre todo proteger a la flotilla de los sumergibles de ataques de los submarinos iraníes de fabricación rusa 'Kilo'. El 'Lincoln' está siendo seguido por una fragata china.
Eso da a la Marina de EEUU en total unos 450 misiles de crucero más unos 100-120 aviones de combate de diferentes tipos. Es una cifra moderada, porque en el primer día de la invasión de Irak, hace justo 23 años, EEUU lanzó 800 'Tomahawk'. Israel no tiene ningún arma similar, con la excepción de sus misiles crucero lanzados desde submarino que, que se sepa, nunca han sido empleados en combate.
La acción de los aviones basados en tierra es más difícil de determinar. Todo indica que las principales bases aéreas israelíes están operando a pleno rendimiento. La duda es lo que están haciendo los estadounidenses. Por ahora, nadie sabe si los F-22 de Ovda han entrado en acción, aunque tendría toda la lógica del mundo que así lo hubieran hecho. Trita Parsi, vicepresidente del think tank de Washington Instituto Quincy y cofundador y ex presidente del Consejo Nacional Iraní-Estadounidense (NIAC, por sus siglas en inglés), que ha defendido el diálogo entre los dos países, reconocía que "nadie sabe los detalles de la operación". Uno de los mayores misterios es si la base jordana de Muwaffaq Salti, en la que hay más de 60 cazas de EEUU, está siendo empleada. Washington cuenta asimismo con otros 120 cazabombarderos en Europa en ruta a Oriente Próximo.
Hay una manera indirecta de ver por dónde van los cazabombarderos: los aviones-cisterna. Esos aparatos repostan en el aire a los aviones de combate y, por tanto, su presencia es indicativa de las rutas de ataque. En este punto hay otra muestra de lo estrecho de la alianza entre Washington y Tel Aviv. Por primera vez, EEUU ha desplazado estos aviones a Israel y está 'refuelando' a los cazas judíos. Varios aviones-cisterna estadounidenses están en el aeropuerto de Tel-Aviv, la capital de Israel, desde donde salen para recargar sobre el Mediterráneo a cazas de ese último país.
Aparentemente, hay dos 'nodos' para el repostaje en vuelo. Uno, sobre Israel. El otro, sobre la parte central de Arabia Saudí. Esto, de nuevo, tiene lógica. EEUU se llevó el jueves a todos sus aviones-cisterna de la base de Al-Udeid, en Qatar, que hoy sábado ha sufrido serios daños por los misiles iraníes. Al tenerlos en Riad y otras instalaciones, los dispersó.
El ataque iraní a los aeropuertos en los que están esos aviones puso de manifiesto la "ambigüedad estratégica" a la que Riad sometió a Teherán. Si los ayatolás no atacaban esas bases, corrían el riesgo de que los aviones de EEUU e Israel tuvieran una retaguardia segura para repostar, además de para mantener en ellas aviones de mando y control, que dirigen desde el cielo los bombardeos. Si lo hacían, se exponían a que los saudíes permitieran a los estadounidenses posicionar sus aviones de combate en su territorio, acercándolos así a sus blancos.
Todo esto parece plantear al menos tres vectores de ataque sobre Irán. Uno, que sale de Israel o de unidades estadounidenses en el Mediterráneo y que va sobre Jordania, Siria e Irak hasta llegar a Irán. Otro, que tiene el mismo punto de partida pero que pasa por Arabia Saudí. Y un tercero que bordea la costa de Omán y actúa sobre el Estrecho de Ormuz.