Una jornada completa de sonoridad profunda en el Cenart

Una jornada completa de sonoridad profunda en el Cenart

En México, “hay una generación pujante que quiere tocar, experimentar y encontrar espacios para la música clásica contemporánea y no los encuentra”, afirma el músico Alejandro Escuer, para quien es necesario abrir más foros que la programen.

Uno de esos espacios surge este 16 de mayo en la Sala Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes, que será sede del V Maratón de Música Contemporánea, jornada de casi 11 horas continuas de música nueva, improvisación, electrónica y arte sonoro, en la que participan más de 100 músicos de México, Japón y Brasil.

A propósito, Escuer reflexiona sobre la urgencia de construir comunidad alrededor de esta música y sobre la gran vitalidad que vive la escena creativa en el país, pese a la falta de infraestructura y programación constante: “No hay suficientes espacios y el problema es que los pocos que existen no tienen programación sostenida. El Cenart, por ejemplo, tendría que tener una serie permanente de conciertos de música contemporánea y no la tiene porque faltan recursos”, señala.

Sin embargo, una de las señales más claras del momento creativo que vive el sonido actual es la respuesta de los propios artistas:

"En cada edición del maratón recibimos más solicitudes de las que pueden integrarse a la programación".

“Tenemos espacio para 50 solistas y grupos y siempre llegan más de 80 propuestas. Hay un deseo ferviente de tocar, de mostrar el trabajo y participar. Viene una generación fuerte de compositores e intérpretes que necesita escenarios”, resalta.

Más que un festival convencional, el maratón busca funcionar como una experiencia de inmersión sonora en la que el público puede entrar y salir libremente, elegir qué escuchar y construir su propio recorrido entre conciertos acústicos, piezas electroacústicas, improvisación y obras acusmáticas.

“En un concierto tradicional el público escucha un menú establecido, aquí puede decidir qué quiere oír, cuánto tiempo quedarse y cómo vivir la experiencia”. La programación incluye piezas para instrumentos y electrónica, obras para jarana y piano, batería y electrónica, así como combinaciones poco habituales como el arpa y medios electrónicos que amplían las posibilidades del sonido contemporáneo.

En esa diversidad, durante el maratón conviven distintas generaciones y se reúnen tanto compositores jóvenes como figuras consolidadas e históricas que siguen marcando la escena actual como Mario Lavista y Manuel Enríquez. Además se interpretan piezas como Tin Tan fanfarria y mambo de Gabriela Ortiz; Batir de alas del mismo  Escuer  y Caleidoscopio de María Granillo, entre otras más. 

La programación incluye piezas para instrumentos y electrónica, obras para jarana y piano, batería y electrónica, así como combinaciones poco habituales como el arpa y medios electrónicos, lo que, para el músico, amplía las posibilidades del sonido contemporáneo.

“La electrónica cambia cada poco tiempo, no es la misma de los años 60, ni de los 90, ni siquiera de hace diez años. Las herramientas son completamente distintas y eso modifica la manera de imaginar el sonido”, dice  Escuer quien defiende la escucha profunda como una forma de resistencia cultural ante el exceso de estímulos visuales y sonoros.

“Vivimos rodeados de ruido, teléfonos e información constante, muchas veces inútil. Parte de lo que busca el maratón es generar espacios de inmersión y reflexión. Las piezas acusmáticas, por ejemplo, permiten cerrar los ojos y reencontrarse con uno mismo a través del sonido”, expresa.

Dentro de la programación, la presencia de compositoras ocupa también un lugar fundamental, en este sentido, Escuer subraya que una de las prioridades curatoriales Es construir un espacio plural y representativo.

“La voz del ser humano está incompleta sin la voz de la mujer. Ya quedó atrás la idea de que sólo los hombres componían. Incluir compositoras como Gabriela Ortiz o María Granillo es fundamental”, afirma.

Para el flautista, la escena contemporánea mexicana vive además un momento estético especialmente interesante, caracterizado por el eclecticismo y la convivencia de múltiples influencias.

“Hay una tendencia hacia el postmodernismo, hacia superponer lenguajes y estéticas de maneras muy particulares. México siempre ha tenido una relación especial con lo surreal. Mi padre decía que el surrealismo era costumbrista en México”, recuerda.

En esa diversidad, señala, conviven también distintas generaciones, por lo que el encuentro reúne compositores jóvenes junto a figuras consolidadas y autores históricos que siguen marcando la escena actual, como Mario Lavista y Manuel Enríquez.

Sobre Enríquez, Escuer considera que todavía existe una deuda importante con su legado, particularmente por la dimensión improvisatoria de su música.

“La música de Manuel se toca poco porque confiaba muchísimo en la improvisación de los intérpretes, y muchos músicos clásicos no están acostumbrados a improvisar. Pero su legado es fundamental porque necesitamos recuperar esa libertad dentro de la música contemporánea”, explica.

En el caso de Mario Lavista, el músico señala que su influencia continúa viva a través de varias generaciones de compositores mexicanos.

“El legado de Mario es inmenso porque vive a través de sus alumnos y alumnas. Su presencia sigue ahí, incluso cuando no se interpreta directamente su música”.

E insiste en que el principal reto es estructural: “México necesita fortalecer tanto la infraestructura cultural como la profesionalización de las nuevas generaciones”.

“Hace falta que los compositores también aprendan gestión cultural, procuración de fondos y herramientas para hacer sustentables sus carreras. No todo puede depender del gobierno; tiene que existir una colaboración entre instituciones, iniciativa privada y sociedad civil”, agrega.

El músico considera además que las nuevas generaciones están reflejando directamente las tensiones sociales y políticas del país.

“Muchos compositores jóvenes están hablando del cambio climático, de la violencia y de la ansiedad contemporánea. Son voces que nacieron ya dentro de otra época y eso se nota en la música”.

A lo largo de casi once horas, el V Maratón de Música Contemporánea buscará justamente eso: ofrecer una panorámica amplia y viva de las búsquedas sonoras actuales en México, pero también defender la escucha como una experiencia colectiva.

“Lo importante es que la gente venga, se acerque y descubra que esta música habla de nosotros, de lo que estamos viviendo hoy”, concluye Escuer.

“Mucha gente piensa que la música contemporánea es difícil, pero no es así. Es muy diversa, muy rica, incluso divertida. Lo que hace falta son estrategias para que la gente llegue a las salas. Una vez que llegan, se quedan”, asegura.

PAL