Ramón Vargas lamenta el culto actual a la juventud
En este momento, dice el tenor Ramón Vargas (CDMX, 1960) "hago menos ópera que antes, (ahora) hago más conciertos". Con más de 40 años de carrera artística, el cantante regresa al Palacio de Bellas Artes para debutar en el papel principal de Werther, ópera en cuatro actos con música de Jules Massenet y libreto de Édouard Blau, Paul Milliet y Georges Hartmann, basada en la novela Los sufrimientos del joven Werther de Goethe.
Vargas forma parte de los dos elencos de la obra. A él corresponde actuar el 28 y 31 de mayo y el 4 de junio junto a Cassandra Zoé en el papel de Charlotte. Mientras que el 2 y 7 de junio los papeles recaen en Mario Rojas y Frida Portillo.
"Ahora el tiempo y los años son vistos casi de un modo negativo, porque estamos en una idolatría a la juventud y a la belleza", lamentó el tenor durante la presentación.
El tenor, quien acaba de actuar en Monterrey y León con Fidelio señaló que con más de 60 años de edad está en una etapa de agradecer. "Estoy en una etapa de agradecimiento porque, como decía Mario del Mónaco, el tenor, el mítico tenor, 'Un buen cantante se le reconoce cuando tiene cerca de 50 años', porque cuando eres joven todo mundo es bueno. Y bueno, yo ya me pasé de 50. Quiero decir que estoy muy agradecido".
"Con la vida, con la música, con México, con mi público, con la gente que me quiere, con la gente que me acepta y también con la que no, porque finalmente mi deber como artista es presentar las emociones y que cada quien tome una opinión. Cada quien forma más su opinión de lo que estamos haciendo nosotros en el escenario y nuestra responsabilidad es presentarlo bien, hacerlo lo mejor", consideró.
Enmarcada en el 190 aniversario del natalicio del libretista Blau y su 120 aniversario luctuoso, este Werther cuenta con dirección musical de Rodrigo Sámano, mientras que la dirección de escena fue encargada a Juliana Vanscoit.
"Buscamos un lenguaje que hablara de algo que nos remita a tiempos anteriores, pero también a la actualidad. La obra de Goethe marcó un parteaguas en cómo se abordaban los sentimientos: quisimos hacer lo mismo con el vestuario y la escenografía", dijo Vanscoit.
“Estamos haciendo una puesta en escena que parte de la contemplación, que es una característica fundamental en el personaje de Werther, desde la literatura de Goethe. Y lo estamos ubicando en un museo, donde vamos a convivir al mismo tiempo con personajes de cuadros vivientes. Hay una parte que ubicamos justamente en el punto de la estructura de la familia de Charlotte y de la familia burguesa, una característica principal de la época en la que fue escrita la obra y que es el auge de la burguesía en el impresionismo”, subrayó.
PAL