Vicaria, la expresión más cruel de la violencia de género
Durante décadas, miles de mujeres en México escucharon la misma sentencia de sus agresores: “Te voy a dar donde más te duele”. Esa frase, que precede al arrebato de los hijos, la manipulación de su afecto, su daño físico e incluso la muerte, hoy tiene nombre jurídico y sanciones: violencia vicaria.
Tras un proceso legislativo que enfrentó resistencias culturales y jurídicas, México llega este 8 de marzo con un nuevo panorama, aunque con retos de ejecución que mantienen a los colectivos de madres en alerta.
Esta semana, los 32 estados de México ya han armonizado sus leyes locales para reconocer la violencia vicaria.
Lo que comenzó con Zacatecas, Hidalgo y Yucatán entre 2022 y 2023, culminó este miércoles con el aval del Congreso del Estado de México y ayer el de Guanajuato.
Ahora ya no es sólo "violencia familiar agravada"; es un delito autónomo con nombre propio: violencia vicaria, un delito autónomo.
El promedio nacional establece penas de dos a ocho años de prisión, además de multas que alcanzan los 800 días de UMA. Pero el castigo civil marca la pérdida automática de la patria potestad y la suspensión de regímenes de visitas para los agresores.
El penúltimo escalón
Si bien la violencia psicológica y la física encabezan las estadísticas de frecuencia del Inegi, la vicaria se sitúa en el quinto lugar por incidencia, pero en el segundo por letalidad potencial.
Expertos la definen como el "pre-feminicidio": cuando el agresor ya no puede controlar a la mujer, utiliza a los hijos como objetos para destruirla psíquicamente.
Casos como el de Norlet Olvera, en Veracruz, quien recuperó su libertad a inicios de 2026 tras años de persecución judicial orquestada por su expareja, han puesto rostro a esta tragedia.
Este y otros ejemplos evidenciaron que el agresor a menudo cuenta con la complicidad de un sistema judicial que carece de perspectiva de género, lo que permite que se fabriquen delitos contra las madres para justificar el arrebato de los menores.
Feminicidio, el fin
En Guanajuato, en agosto de 2025, un hombre asesinó a sus dos hijos de cuatro y siete años, tras una disputa con su madre por la custodia. La asesinaron dos días después, cuando acudió a identificar los cuerpos.
Otro caso ocurrió en Nuevo León en diciembre pasado, cuando un agresor con orden de restricción burló la seguridad, incendió la casa con los hijos dentro y esperó a que la madre llegara para atacarla.
Datos de organizaciones como el Frente Nacional Contra Violencia Vicaria y el Mapa de
Feminicidio en México estiman que en el último año, aproximadamente 12 por ciento de los feminicidios cometidos por parejas o exparejas tuvieron como antecedente amenazas de daño a los vástagos o su asesinato previo.
A pesar del avance, la cifra negra persiste. El organismo documenta más de 5 mil 300 casos activos, muchos, aún estancados en juzgados familiares donde los jueces aún confunden el conflicto parental con la violencia de género.
El daño psicológico en el niño por violencia vicaria 'es irreversible’: Especialista
El problema con la violencia vicaria es que no hay suficiente visibilidad, difusión y psicoeducación; cuando la víctima intenta denunciar, el primer contacto con las instancia es personal no capacitado para alertar a la mujer de lo que vive, alerta Eli Corona, psicoterapeuta y activista.
Esto, señala, lleva a que las agresiones crezcan y vulneren los derechos de los niños en su bienestar físico y psicológico. “Empiezan a sufrir trastornos del sueño, traumas, estrés postraumático”.
Precisa que todo el daño psicológico que se recibe con la violencia antes de los ocho años “sí genera modificaciones en el cerebro y es irreversible”.