Yúnior García Aguilera, activista cubano: "Si en dos o tres años la situación sigue igual, Cuba no tendrá solución"

Yúnior García Aguilera, activista cubano: "Si en dos o tres años la situación sigue igual, Cuba no tendrá solución"

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Yúnior García Aguilera (Holguín, Cuba, 1982) era ya una figura consolidada del teatro cubano cuando su nombre salió de las salas para entrar de lleno en la política. Ese dramaturgo de prestigio se convirtió después en una de las voces más visibles del activismo cubano reciente: del 27-N a la frustrada Marcha Cívica por el Cambio de 2021.

"Cuando empezamos a hablar como ciudadanos y no como personajes, ahí todo cambió", explica en conversación con EL MUNDO el autor exiliado en España, consciente de que "Cuba vive ahora mismo en una crisis humanitaria crónica y probablemente muy pronto seamos un permanente Estado fallido, peor incluso que Haití".

¿En qué momento dejó de verse como sólo dramaturgo y empezó a asumir un rol político?
Mis obras eran políticas, muy críticas con la realidad. Lo que pasa es que estábamos viviendo un momento en el que había una pequeña tolerancia con el teatro, que es un espacio cerrado, controlado, y hasta ahí lo toleraban. El problema surgió en cuanto salimos a las calles, cuando empezamos a hablar como ciudadanos y no como personajes: ahí todo cambió. Quizás la razón fue una conversación muy dura que tuve con mi padre, que lamentablemente murió hace un año en Cuba y no me pude despedir de él. Un día mi padre me preguntó: "¿Por qué lo haces? ¿Por qué te arriesgas? ¿Por qué vas a echar tu vida por la borda?". Y yo le di una respuesta muy dura, porque ahora me gustaría abrazarlo y no puedo. Le dije: "Porque tú no lo hiciste". Así que, si esta generación no nos entregó un país mejor, nos toca a nosotros hacerlo. Ahora lo estoy haciendo por mi hijo, que tiene 14 años y está en Cuba. Si no cambia la situación, le va a tocar a mi hijo mañana arriesgar su vida por cambiarla.
¿Cuál es la principal lección del cerco y el hostigamiento sobre cómo opera el régimen cubano?
El régimen nos ve a todos como rehenes, no como ciudadanos. Todos somos rehenes; ellos son como secuestradores, han secuestrado un país. Y los que están fuera son los que pagan el rescate, y para los de dentro hay, todo el tiempo, represión y falta de derechos. Hacia los de fuera vierten muchas críticas, pero quieren las remesas, quieren su dinero. Así que es una situación como de un secuestro, donde somos rehenes y no tenemos otra cosa que hacer que pactar o negociar con los secuestradores.
¿Por qué el Estado permitió su salida en lugar de encarcelarle y forzarle a una confesión pública?
Todas las cartas las tenían sobre la mesa. A mí me amenazaron directamente con 27 años de cárcel, me hicieron muchos interrogatorios y amenazaron a mi familia. Me decapitaron palomas en la puerta, llenaron las paredes de sangre, 300 personas delante de mi puerta insultándonos y diciéndonos: "Por estas calles no caminan más". Entonces fue una situación en la que tenía muy pocas opciones: o ir preso o quedarme encerrado dentro de mi casa; volverme loco o salir. El régimen prefirió que me fuera, porque es una forma que siempre han utilizado para eliminar a los que representan una amenaza. Cuando te vas de Cuba, para ellos desapareces, no tienes influencia sobre la gente. Lo que pasa es que los tiempos han cambiado, porque ahora con Internet, aunque uno esté fuera, sigue teniendo una relación muy directa con la gente que está dentro.
¿Cuál fue el mayor error de la oposición cívica en 2021? ¿Y qué lección ha dejado para el futuro?
El mayor error quizás fue ser ingenuos. Teníamos la esperanza de que, desde dentro, con presión interna, podíamos lograr un cambio en el país, pero la situación ahora está peor que en 2021. Fue un error no tratar de gestionar mejores apoyos de la comunidad internacional. Pensábamos que, si nos distanciábamos y nos aislábamos, estábamos demostrando que éramos soberanos, que nadie nos estaba influyendo, pero el régimen nos acusó de lo mismo que acusa a todos. A mí me acusaron de ser de la CIA, de haber sido entrenado por Felipe González; incluso me hicieron un interrogatorio muy raro donde me preguntaban cosas sobre él.
¿Cómo se construye una protesta pacífica en un país donde la seguridad del Estado se infiltra, intimida y desmoviliza a la gente?
Es imposible. Y la mayor prueba es que la protesta que nosotros organizamos [en 2021] no pudo ocurrir, nunca ocurrió. Nosotros pedimos el permiso con dos meses de antelación; queríamos demostrar que era falso el discurso del régimen de que en Cuba sí se permitía la protesta. Pedimos el permiso con las firmas, lo entregamos en la Asamblea y, al final, nos reprimieron de todas las maneras imaginables. Nos cerraron todas las puertas. Yo creo que la mayor victoria de esa marcha fue que no ocurriera, porque demostraba públicamente que en Cuba no hay libertad para expresarse en una manifestación, ni siquiera de la forma más pacífica posible.
¿Qué es lo que Europa y España no entienden respecto a Cuba cuando se habla de apertura y de diálogo?
No entienden, o no quieren entender, la naturaleza de la dictadura. Hay que entender que es un régimen dictatorial que está dispuesto a todo por mantener el control, incluso a exterminar a la población. Creen que la población puede resistir un poco más y no pasa nada, que ellos van a seguir en el poder. Y lo que más me preocupa es que, si en dos o tres años la situación en Cuba permanece igual, Cuba no tendrá solución, ni siquiera cambiando luego. Cuba será un permanente Estado fallido, porque la población está muriendo a un ritmo escalofriante. El año pasado murió el triple de personas que en República Dominicana y tenemos la misma población. Es una población envejecida, enferma, con secuelas de chikungunya [un virus que se transmite a los humanos a través de la picadura de mosquitos infectados], del dengue... Los hospitales no tienen medicinas. Y los apagones y la alimentación también deterioran la calidad de vida de la gente; los jóvenes se van. Nadie quiere trabajar donde solamente te pagan 10 dólares, así que todo el que trabaja en Cuba roba en su trabajo, porque es la única forma que tienen de sobrevivir. Es un sistema corrupto donde todo el mundo vive de robarse unos a otros y no hay forma de que eso se solucione si el régimen sigue en el poder.
¿Qué le diría a un cubano que duda ante protestar o emigrar?
Con todo el dolor, le diría lo mismo que le dije a mi padre: si no lo hacen ahora, si no intentan cambiar la situación, le están heredando esa carga a sus hijos, y sus hijos van a tener que hacerlo. O, peor, puede que ya ni siquiera puedan hacerlo porque no tengamos país. Es muy probable que en dos o tres años ya no haya país. Cuba vive ahora mismo en una crisis humanitaria crónica y probablemente muy pronto seamos un permanente Estado fallido, peor incluso que Haití. Si no se cambia ahora la situación, después quizás no haya arreglo.