Penélope Cruz reaparece con la gorra 'baker boy' (que también llevó Kate Middleton) en una tarde de fútbol en París junto a Javier Bardem y su hijo Leo
Una aparición poco habitual —y por eso aún más comentada— ha devuelto a Penélope Cruz al radar del estilo más casual. La actriz acudió junto a Javier Bardem y su hijo Leo al Parque de los Príncipes de París para presenciar el partido entre el Paris Saint-Germain y el FC Lorient, en una tarde marcada por el fútbol… y por un accesorio inesperado. Porque más allá del look relajado, la actriz recupera una pieza con historia: la gorra baker boy, también conocida como gorra de ocho paneles o estilo Peaky Blinders. Un guiño que conecta con la tradición británica, con iconos del cine… e incluso con la realeza reciente, como Kate Middleton, princesa de Gales.
Un look negro relajado con guiño clásico
Fiel a su elegancia discreta, Penélope apostó por un look en negro sencillo: camiseta básica de manga corta, vaqueros y una sobrecamisa de cuero anudada a la cintura, sumando actitud al conjunto. A esto añadió gafas de sol oversize y un bolso blanco de Chanel, de la última colección.
Pero la verdadera protagonista fue la gorra baker boy en negro. A diferencia de una gorra convencional, este diseño destaca por su volumen, su estructura de ocho piezas y su pequeño botón superior. Es un accesorio que suaviza el rostro, añade carácter y, sobre todo, introduce una narrativa estética.
Javier Bardem, por su parte, optó por una camiseta de fútbol —reforzando su conocida pasión— y una gorra a juego.
De los trabajadores del siglo XIX a Hollywood: la historia de la baker boy
La gorra baker boy tiene un origen mucho más humilde de lo que su estatus actual podría sugerir. Nacida en Reino Unido e Irlanda a finales del siglo XIX, era el complemento habitual de repartidores de periódicos, obreros portuarios y trabajadores industriales. Práctica, resistente y cálida, era una prenda pensada para el día a día.
Su historia, sin embargo, se remonta aún más atrás: en 1571, bajo el reinado de Isabel I de Inglaterra, se aprobó una ley que obligaba a los hombres de clase trabajadora a llevar gorros de lana los domingos, con el objetivo de impulsar la industria textil. Aquella imposición sentó las bases de una tradición que evolucionaría siglos después.
Con el tiempo, la gorra trascendió su función utilitaria. En el cine, figuras como Steve McQueen o Faye Dunaway la convirtieron en símbolo de sofisticación desenfadada. Más tarde, artistas como Marvin Gaye o Stevie Wonder la integraron en el universo musical, aportándole un aire introspectivo y elegante. Incluso Michael Jackson incorporó versiones similares en su imaginario escénico.
Hoy, lejos de su origen de clase, la baker boy se mueve entre la sastrería de Savile Row y el street style, adaptándose a nuevas generaciones. De David Beckham a Rihanna, pasando por la estética de Peaky Blinders, su presencia sigue siendo constante, demostrando que es una de esas piezas que nunca desaparecen del todo.
De Kate Middleton a las ‘it girls’: el regreso de una gorra inesperada
En los últimos años, esta gorra ha vivido un nuevo resurgir. Uno de los momentos más comentados fue cuando Kate, princesa de Gales, la incorporó a un look de inspiración campestre hace unos meses durante una actividad con Scouts en el Lake District. Lejos de ser un gesto puramente estético, su elección parecía responder a una necesidad de discreción, reforzando esa idea de “no look” que, paradójicamente, genera más atención.
Este revival también conecta con la nostalgia dosmilera —cuando figuras como Britney Spears o Christina Aguilera la popularizaron— y con una nueva generación de it girls como Kendall Jenner o Anne Hathaway, que han vuelto a ponerla en circulación.
Una tarde de fútbol (y estilo) en París
La aparición de Penélope Cruz y Javier Bardem en el estadio parisino tiene algo de excepcional. La pareja, que se conoció en el rodaje de Jamón Jamón en 1992 y consolidó su relación años después durante Vicky Cristina Barcelona, mantiene una vida privada especialmente protegida.





