Abelardo de la Espriella, candidato presidencial colombiano: "Gustavo Petro y sus cómplices han destruido el país"
Le apodan 'El Tigre' y proyecta la imagen del puño de hierro, del mazazo sin contemplaciones a guerrillas y delincuentes de todo pelaje. Saltó a la arena política como el outsider que ni ahorra descalificativos de grueso calibre contra Gustavo Petro ni acepta el apoyo de los partidos políticos tradicionales. "Nosotros somos los nunca. Los que nunca hemos vivido de la teta del Estado, los que nunca hemos robado", es una de sus frases favoritas.
En las últimas encuestas figura en segundo lugar, detrás del petrista Iván Cepeda y a escasa distancia de Paloma Valencia, si bien ninguno ganaría en la primera vuelta del 31 de mayo.
Aunque en estos días hubo cruce de invectivas y reproches entre su campaña y la de Valencia, Abelardo de la Espriella se declara admirador de Álvaro Uribe y un convencido de que es el único capaz de derrotar a Cepeda. Sin embargo, la senadora del Centro Democrático dobló el porcentaje de intención de voto después de ganar unas primarias y nombrar de vicepresidente al centrista Juan Diego Oviedo.
"Aquí cabe todo el mundo, son bienvenidos a la manada de 'El Tigre' todos los demócratas que no hayan estado con Petro y sus cómplices en la destrucción de Colombia. Esta es una candidatura popular, una alianza republicana, no pertenezco a las estructuras políticas, no represento los intereses de los grandes grupos de poder. Si estas elecciones se pierden, se pierde el país", manifiesta.
Empresario, fundador y propietario de uno de los bufetes punteros de Colombia y polémico abogado que ya no ejerce, alardea de financiar su propia campaña.
Pregunta. ¿Por qué decidió presentarse a las presidenciales?
Respuesta. Siento un amor profundo por este país. De otra manera no se explica que un tipo que tiene su vida resuelta se esté arriesgando de esa manera. No vengo a decirle a los demás candidatos que soy mejor que ellos, pero tengo el carácter y el valor para hacer lo que Colombia requiere que se haga. Yo no pertenezco al sistema ni estoy financiado por los grandes grupos económicos, voy a ser independiente de verdad.
P. Pero confrontar los problemas de Colombia no es labor de un solo hombre, ni de salvadores de patrias...
R. Necesita un liderazgo diferente. Algo de sabiduría, como un filósofo, la convicción de un hombre de fe profunda y la fuerza de un guerrero. Y tengo una ventaja: Dios me ha dado discernimiento para saber que tengo que rodearme de gente mejor que yo, de puros tigres.
P. ¿Por qué El Tigre?
R. Porque es un fenómeno popular. Un señor gritó al verme: "¡Ese es el tigre!" Y ya somos una manada.
P. ¿Y el saludo militar como gesto de campaña?
R. Es el saludo que siempre he tenido desde que era un niño. "Firmes estamos, firmes", decía, y como ahora estamos defendiendo la patria, un día dije en un vídeo: "Firmes por la patria". Mucha gente me llamó para decirme: eso no me gusta, demasiado castrense, militar. ¿Cómo no, si estamos defendiendo las instituciones?, respondí. Y la simbología ha sido la sensación, me paran niños, ancianos, jóvenes haciendo el saludo de firmes por la patria.
P. ¿Le gusta que le llamen el Bukele colombiano?
R. No me disgusta, pero me gusta más 'El Tigre'.
P. A usted le etiquetan como de extrema derecha...
R. Al final del día no es un tema de derechas o izquierdas, sino de sentido común. Soy de extrema coherencia. No defiendo ideologías, sino valores fundacionales. Soy de leyes, respeto el Estado de derecho, no voy a cambiar la Constitución, no me voy a reelegir, defiendo la independencia de los jueces, de los periodistas, la familia como núcleo de la sociedad, el libre mercado, la propiedad privada.
P. En España se reúne con Vox y PP ¿por qué le cuesta declararse de derecha?
R. No, es que no estoy diciendo que no, sino que tenemos que quitar de una vez la etiqueta. La ideología divide, mientras que los principios y valores fundacionales cohesionan. Yo tengo ideas conservadoras, principios y valores fundacionales, no es nada extremo. Defiendo la familia, la creencia en Dios, un Estado pequeño, menos impuestos e intervención del Estado, economía de mercado, respeto por la propiedad privada.
P. Usted dijo en una ocasión que era ateo. Petro, en su campaña, hizo un esfuerzo por mostrarse como un devoto creyente. ¿Imposible vencer en las urnas en Colombia sin ser religioso?
R. No lo sé. Pero soy el único en el mundo que lo censuran por haber tenido una conversión. Ocurrió por un evento familiar. No lo hago por un interés electoral, lo hice cuando ni siquiera rondaba por mi cabeza aspirar a la presidencia.
P. Hay quienes creen que sería mejor el sistema parlamentario, de partidos fuertes, que el presidencialista...
R. Es un sistema tan bueno el régimen parlamentario que todavía tienen a un delincuente como Pedro Sánchez de presidente (risas).
P. ¿Ese señalamiento no dificultaría las relaciones con España si usted gobernara?
R. Sería terrible la relación con Sánchez. Está destruyendo España, es un personaje nefasto para la democracia española, un impresentable, un horror.
P. ¿Mejor se llevaría con Donald Trump?
R. Sería una relación más cercana con el Partido Republicano, pero respetuosa con los demócratas reafirmando esa tradición bipartidista que ha tenido Colombia.