Abren exposición del pintor Joan Miró en la galería Phillips Collection en Washington
El pintor surrealista español Joan Miró (1893-1983) tuvo una fecunda relación con Estados Unidos, lo cual es el motivo de una antología de 75 obras que se presentará en la galería Phillips Collection, en Washington, y que será inaugurada este sábado.
La fecha decisiva es 1947, cuando Miró, que ya había expuesto, sin fortuna, en Estados Unidos como parte del grupo surrealista, emprende una visita de ocho meses que transforma su visión pictórica y también sus oportunidades comerciales en el enorme mercado de la primera potencia mundial.
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"Miró vivía bajo la dictadura de Franco. Y por supuesto, tras una Guerra Civil, lo que vio en Estados Unidos fue libertad", explicó ayer a la prensa el director de la Phillips Collection, Jonathan P. Binstock.
Miró visitó siete veces Estados Unidos entre los años 1940 y los años 1960, en las que tejió relaciones con figuras centrales del mundo cultural como el escultor Alexander Calder, el pintor mexicano Rufino Tamayo, que vivía por entonces en Nueva York, o Lee Krasner, pintora y esposa del artista abstracto expresionista Jackson Pollock.
Con su mirada naif y juguetona, su pintura cada vez más austera y cargada de simbolismos, el artista español influyó en toda una generación de artistas estadounidenses. "Estaba loca por Miró", llegó a confesar Krasner.
Pero con los años Joan aprendió también de sus colegas al otro lado del Atlántico, especialmente de Nueva York, su ciudad preferida, cuyos rascacielos le fascinaron, como a su compatriota Salvador Dalí, más astuto a la hora de colocarse en el mercado estadounidense.
'Me enseño las libertades'
Tras visitar una exposición de Pollock en 1952, Miró confesó a un amigo: "Me enseñó las libertades que podemos tomarnos… me liberó".
De esa fascinación mutua hay abundantes ejemplos en esta exposición que abrió primero sus puertas al público en la Fundació Miró de Barcelona, el año pasado, con motivo de su 50 aniversario.
La Fundació Miró ha prestado para esta exhibición en la capital estadounidense, entre otras obras Bodegón con zapato viejo (1937), considerada la respuesta de Miró al Guernica de Picasso, una pintura cargada de tristeza y de colores refulgentes, en plena Guerra Civil española.
Y también la serie de gouaches Constelaciones, 23 pequeños formatos pintados entre 1940 y 1941, que fueron vendidas en la galería de su marchante neoyorquino, Pierre Matisse, en 1945.
Ese fue su despegue, uno de los motivos por los que se animó a tomar avión rumbo a la ciudad de los rascacielos, donde pintó a su llegada un enorme mural para el hotel Terrace Plaza de Cincinnati, en Ohio, reproducido en la exposición.
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Exposición hasta julio
Con los años Miró supo generar una sólida admiración, en todos los ámbitos. El músico de jazz Dave Brubeck tituló Tiempo aún más lejano. Reflexiones sobre Miró una de sus grabaciones (1961), ilustrada con una de sus obras.
La exposición estará abierta hasta el 5 de julio, en coincidencia con la agenda cultural por los 250 años de la independencia de Estados Unidos.
¿Sabías que…?
- Los primeros contactos de Miró con el público estadounidense no fueron muy prometedores. En 1926 la coleccionista Katherine S. Dreier presentó obras suyas en Brooklyn. "Miró es un joven español extraordinariamente dotado. A uno puede que no le gusten sus cuadros, pero no los puede olvidar".
- Otros ya habían descubierto su genio a tiempo, como el escritor Ernest Hemingway, que en esos años compró La Masia (1921), una obra capital en la transición del figurativismo a la abstracción, y que ahora se puede contemplar en la Galería Nacional de Washington.