Campanero, la tradición que se niega a desaparecer
En la Parroquia de San Cosme, ubicada en el corazón de la Ciudad de México, Doroteo Cáceres, de 22 años, sigue desempeñando un oficio que se remonta a la época de los primeros cleros en Europa: el de campanero, tarea que pronto podría desaparecer.
Recordó que, antes, él mismo jalaba la cuerda todas las veces para hacer sonar las campanas, pero ahora, en ocasiones, se hace a través de máquinas y motores mecanizados.
Aunque esta labor está en peligro de extinción por el avance tecnológico, Doroteo se niega a abandonar esta tradición, que, afirmó, resultó fundamental en la historia de la iglesia.
"A pesar de la modernidad, creo que la iglesia debe mantener sus tradiciones. El sonido de las campanas es algo que conecta a las personas con la historia y la fe”, mencionó el joven, en entrevista con 24 HORAS.
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Campanas no solo se tocan para convocar a misa: campanero
Durante un recorrido por el templo, Doroteo explicó que las campanas no solo se tocan para convocar a misa, sino que también se utilizan para anunciar eventos, como la llegada de alguien importante o la muerte de una persona.
Comentó que las campanas se utilizaron en un principio para hechos políticos y sociales, y que, con el paso de los años, las iglesias las adoptaron como un símbolo de la fe.
El campanero relató que tanto las campanas instrumentales como de iglesia son instrumentos de percusión diseñados para resonar al ser golpeados y se fabrican tradicionalmente de bronce de campana, una aleación especial de cobre y estaño.

"Hay varias enumeraciones de timbres y sonidos, y cada uno tiene un significado especial", agregó.
Sin embargo, Doroteo indicó que estos objetos no están libres de eventos trágicos, ya que varios campaneros murieron durante la ejecución de sus labores, como ocurrió con La Castigada, una campana de la Catedral Metropolitana, a la que se la atribuyó el nombre por haber 'matado' a un campanero.
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Agregó que, en años recientes, se le otorgó el perdón a la campana, al reconocer que el error fue humano y no del objeto en sí.
"Es un ejemplo de cómo, a pesar de los riesgos, seguimos adelante con nuestra labor", dijo.
Cáceres dijo que como parte de la tradición y creencias, las mujeres no deben tocar las campanas, supuestamente para que no se descompongan.