Carmen Peñas, experta en medicina estética: "Los ultrasonidos y la radiofrecuencia son para mujeres con flacidez que no quieren hacerse un lifting"
Durante años, el lifting fue territorio exclusivo del quirófano. Hoy, el concepto se ha ampliado. Ya no hablamos solo de incisiones y suturas, sino de tecnologías capaces de estimular en profundidad, tensar y redefinir sin bisturí. Pero ampliar el concepto no implica reemplazarlo. Y ahí es donde la conversación se vuelve interesante.
Ultrasonidos focalizados: trabajar en profundidad cambia el juego
"Principalmente, la diferencia es que los ultrasonidos focalizados y la radiofrecuencia son aparatología que va a planos un pelín más profundos", explica Carmen Peñas, experta en medicina estética de Clínica Peñas. Ese matiz, la profundidad, lo cambia todo. Porque no estamos hablando de cremas ni de láseres superficiales, sino de energía dirigida a estructuras donde comienza la caída del óvalo.
En el caso de los ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU), como Ultherapy PRIME, el objetivo es claro: estimular desde dentro. "Se trabaja bastante bien el óvalo facial", señala. Es ahí donde muchas pacientes buscan esa definición perdida. El resultado, sin embargo, tiene su propia narrativa. "El HIFU básicamente lo que hace es un mantenimiento, una ligera sensación como de levantamiento”. No es un cambio drástico. Es ese efecto sutil que a veces se percibe como que “no pasa el tiempo por ti."
Y es aquí donde Peñas introduce el matiz definitivo: "Nunca sustituye a un lifting. Jamás". Peñas es tajante. "Es un fracaso si tú vas con una idea de que te vaya a retensar o quitar flacidez como una cirugía." Porque estimular no es reestructurar. "El bisturí nunca jamás de los jamases va a desaparecer", afirma. El cirujano, insiste, es quien puede modificar formas y reposicionar tejidos.
La cirugía actúa sobre la arquitectura facial y corrige la caída cuando ya está instaurada, algo que la energía, por definición, no puede hacer. La aparatología estimula colágeno y mejora la tensión cutánea, pero no modifica la base anatómica sobre la que trabaja.
Radiofrecuencia inteligente: flacidez del cuello y efecto acumulativo
Si el ultrasonido redefine el óvalo, la radiofrecuencia inteligente (presente en protocolos como Thermage FLX, Morpheus8 o Exilis Ultra 360) tiene un papel destacado en el cuello. "En el caso de la radiofrecuencia fraccionada, por ejemplo, inteligente, se trabaja bastante bien la flacidez del cuello", explica Peñas.
Se llama inteligente porque "se adapta a las capacidades del paciente y se personaliza." Además, su efecto es acumulativo. El metabolismo cutáneo responde progresivamente, estimulando y ralentizando el envejecimiento. Pero la advertencia vuelve: "Ralentiza un poco, pero nunca llegará a poder con la caída de los tejidos."
Y aquí introduce un punto que pocas veces se menciona. Son tratamientos costosos. "Para mantener la flacidez a raya tienes que recurrir a hacerlo varias veces". Muchas pacientes llegan tras tres tratamientos HIFU y finalmente acaban haciéndose un lifting. No porque la tecnología no funcione, sino porque la indicación no era la adecuada. "Las aparatologías ralentizan los primeros signos de envejecimiento", explica. "Por eso están mal indicadas si ya hay flacidez evidente."
Ahora bien, Peñas introduce un matiz importante. Aunque no sustituyan a la cirugía, sí pueden tener sentido para mujeres de 50 o 55 años con una flacidez obvia que, sencillamente, no quieren hacerse un lifting. "Es para este tipo de mujeres", señala. No como alternativa equivalente, sino como mejora posible dentro de sus propios límites.
Edad, indicación y estrategia: cuándo sí tiene sentido
Peñas delimita claramente el perfil ideal para este tipo de aparatología (tanto ultrasonidos focalizados como radiofrecuencia). "Es un tratamiento que se debe utilizar sobre todo con gente de 30–35, como mucho 40". Después puede servir como mantenimiento si la paciente está bien conservada, pero no como sustituto quirúrgico.
En Estados Unidos, además, empieza a consolidarse otra estrategia: mini lifting para "recoger, anclar y prevenir" antes de que la caída sea evidente. "En la sociedad americana ya se está evidenciando… lo ves en actrices como Anne Hathaway o Lindsay Lohan, que prefieren hacerse un lifting a tiempo", comenta Peñas, refiriéndose a intervenciones estratégicas, cuando la flacidez aún es incipiente. Porque la aparatología no está para competir con la cirugía, sino para actuar en otra fase del envejecimiento.
Ahí es donde el enfoque médico integral cobra sentido, especialmente cuando hablamos de tecnologías no invasivas como los ultrasonidos focalizados o la radiofrecuencia. El Dr. Juanma Revelles, dermatólogo, médico estético y divulgador de Merz Aesthetics, insiste en que estos tratamientos "forman parte de un abordaje dermatológico integral", especialmente cuando el objetivo es reducir inflamación, reforzar la barrera cutánea y mejorar la resiliencia de la piel frente al estrés. Una piel equilibrada responde mejor a cualquier estímulo profundo.
En esa línea, subraya que Ultherapy PRIME es "un tratamiento no invasivo que se adapta a cada paciente de forma personalizada, estimulando los mecanismos naturales de la piel y respetando la anatomía facial." No se trata simplemente de emitir energía, sino de hacerlo con precisión, entendiendo capas, estructuras y tiempos biológicos.
La Dra. Ana Revuelta Alonso, médico estético y farmacéutica de Merz Aesthetics, completa la visión desde la práctica clínica: "Cuando combinamos una rutina sencilla con Ultherapy PRIME, los resultados visibles se potencian y la piel requiere menos estímulos cosméticos diarios."
En otras palabras, la clave no es hacer más, sino intervenir mejor. Tecnología, biología y estrategia, cada una en su momento.




